Estrategias para liderar un sector volátil

Antonio Llardén, de Enagás, habla sobre la transformación global del sector de la energía

09/11/2015

Antonio Llardén

Antonio Llardén: “Un pensamiento estratégico claro es resultado del trabajo en equipo, más que de genios individuales” / Foto: Roger Rovira

En su reciente intervención en el campus del IESE en Barcelona, Antonio Llardén, presidente ejecutivo de Enagás, explicó lo impredecible que es la industria energética y cómo, a pesar de las dificultades, la empresa gasista española ha conseguido transformarse a sí misma y a su destino.

La compañía ha aumentado su cotización bursátil en un 53 por ciento en un periodo en el que el promedio del IBEX se ha reducido un 26 por ciento. También ha mejorado sus calificaciones Standard & Poor y Fitch, que han pasado de “BBB” a “A-“. Y todo ello en apenas ocho años.


De lo nacional a lo global

Una de las principales empresas energéticas de Europa, Enagás es ahora líder mundial en gas natural licuado (GNL) y el primer portador de gas en España, con operaciones en otros siete países de Europa y Latinoamérica.

Un hecho que tiene más mérito aún, si se tiene en cuenta la volatilidad que la industria energética ha experimentado recientemente. Una volatilidad que la empresa de Llardén ha optado por afrontar de cara, rompiendo su dependencia de los accionistas, bancos y mercados españoles, y apostando por lo global.

Lograrlo exigió una toma de decisiones firme, y no pocas dosis de humildad, indicó Llardén. Y el primer paso fue entender el negocio energético en un contexto de cambio social, político y tecnológico más amplio.


Perspectivas globales para un sector sin fronteras

Según Llardén, no es posible liderar el sector energético sin entender antes el contexto sociopolítico. Se necesita una visión global, ya que el energético es un sector sin fronteras.

Un buen ejemplo de ello es la reciente mejora de las relaciones entre Irán y Europa. “Esto podría llevar a que el país empiece a exportar petróleo y gas a los países occidentales en cuestión de pocos años”, aventuró Llardén.

Otro desarrollo pendiente es la propuesta de una política energética europea común. Hoy en día, los estados miembros de la Unión Europea obtienen el 40 por ciento de su gas natural de Noruega y Rusia. Con el objetivo de reducir su dependencia de estos proveedores, la nueva política sugiere un mayor uso de GNL, explicó Llardén. Licuar el gas natural reduce 600 veces su volumen, hace que su transporte a granel sea más práctico, y permite que Europa pueda importarlo desde cualquier lugar del mundo.

Enagás es la propietaria y opera en seis de las ocho plantas de la Península Ibérica que vuelven a convertir el GNL en gas natural, por lo que se encuentra en una excelente posición para sacar partido de la situación.


Hechos imprevistos, humildad y decisión

El caso del gas de esquisto o gas pizarra es un ejemplo de los repentinos cambios técnicos que afectan al mercado energético. En 2006, cuando Llardén presidía el World Energy Congress, tan solo un muy reducido grupo de personas conocía el tema. Sin embargo, pocos años después, el asunto ha tenido fuertes repercusiones en el sector.

Otro hecho que cogió al sector por sorpresa fue la caída del precio del petróleo, desde unos 80 dólares hasta el precio actual, que ronda los 50 dólares por barril. La clave es ser “humilde”, reflexionó Llardén, ya que estamos hablando de algo que “nadie podía prever”.

Pero los acontecimientos veloces y a menudo inesperados que afectan a un sector no solo exigen humildad, sino acciones decididas. “El sector energético se ve como algo con muchas inercias”, indicó. Enagás se quitó de encima esta percepción transformándose a sí misma, y sin recortar en personal.

La respuesta de Enagás ante la volatilidad del sector energético y la crisis financiera fue “mejorar su eficiencia, buscar mercados fuera de España, captar inversión y accionistas extranjeros, y modificar las estructuras internas de la empresa”, explicó Llardén.


Buscar accionistas y mercados en todo el mundo

Anteriormente, Enagás había sido muy dependiente de los accionistas españoles, de la buena voluntad de los bancos del país y de la salud de los mercados energéticos nacionales. Cuando la crisis económica global se hizo sentir en los tres actores fue cuando la empresa decidió pasar a la acción.

Y consiguió seducir a los inversores extranjeros. El resultado es que, hoy en día, el 90 por ciento de su capital social es capital flotante, con inversores de todos los rincones del mundo. Su expansión a otros mercados europeos y a Latinoamérica hace que la compañía sea hoy una empresa verdaderamente global.

Llardén insistió en la necesidad del esfuerzo colectivo en la empresa, y en el valor del trabajo en equipo ante las dificultades. “Un pensamiento estratégico claro es resultado del trabajo en equipo, más que de genios individuales”, expresó.

El presidente ejecutivo de Enagás estuvo acompañado por una audiencia formada por estudiantes del MBA y el EMBA del IESE.