Economía para tiempos de incertidumbre política

Joaquín Almunia y Alain Minc debaten sobre los retos actuales

16/12/2016 Barcelona

EC Vice President Joaquín Almunia | IESE Business School
Joaquín Almunia, exvicepresidente de la CE: “Si los partidos políticos europeos tradicionales no son capaces de hallar soluciones, prevalecerá la incertidumbre y continuará la inestabilidad política” / Foto: Roger Rovira

“Reina la incertidumbre en todas partes porque, por primera vez en setenta años, el pilar del mundo es políticamente inestable”. Así, en referencia a Estados Unidos, se expresó recientemente Alain Minc, consejero de CaixaBank, en un panel moderado por el profesor del IESEXavier Vives en el campus de Barcelona.

Minc y Joaquín Almunia,exvicepresidente de la Comisión Europea, debatieron extensamente sobre la situación geopolítica actual y los retos que esta plantea a la economía.

Desde el brexit hasta las elecciones presidenciales francesas del año que viene, los panelistas abordaron todos los cambios políticos en juego y sus implicaciones para el mundo, Europa y, en concreto, España.
 

El efecto Trump

Un factor clave es el resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, así como su onda expansiva. Por ejemplo, “¿Hasta qué punto se reafirmará China ante una Administración impredecible en Washington?”, se preguntó Minc. “Siempre hemos dado por hecho que China es un imperio de puertas adentro. Pero sería la primera vez que una potencia de este calibre resiste la tentación imperialista”.

Según Minc, el gigante asiático podría reaccionar de dos maneras frente a un aumento de la impredecibilidad de EE. UU.: mostrar o no sus cartas.

“También se da la posibilidad de un enfrentamiento entre un actor impredecible a corto plazo en EE. UU. y otro a largo plazo en Rusia”, advirtió Minc. A Rusia le interesa incrementar su influencia pero “hasta ahora había un umbral: no existía el riesgo de que Rusia interviniera en un país de la OTAN debido al artículo 5, que estipula que una agresión contra un Estado miembro constituye una agresión contra todos los demás”.

“Sin embargo, durante su campaña, Donald Trump vino a decir que el artículo 5 ya no es automático. Sería lógico, por tanto, que Rusia lo pusiera a prueba con uno de los países bálticos, por ejemplo, Estonia”. Y añadió: “El nombramiento del CEO de Exxon Mobil como secretario de Estado también cambia el ámbito de la relación de Washington con Rusia”.


Mientras, en Europa…

Otros factores políticos que trataron los panelistas fueron la unidad o separación europea y el brexit.

“La Unión Europea nació del miedo a la Unión Soviética”, aseguró Minc. “Si los alemanes temen una posible amenaza rusa y no se sienten protegidos por EE. UU., habrá más unidad en Europa”.

Respecto a la salida del Reino Unido de la UE, los panelistas coincidieron en que, si no lo impide un acontecimiento dramático en el mundo, lo más seguro es que siga adelante. Lo que no saben ni siquiera los británicos, según Almunia, es cómo se va a ejecutar exactamente una vez que Londres invoque el artículo 50 dentro de tres meses.

De estos mimbres políticos resultan varios retos económicos, pero no siempre está claro si solventar la incertidumbre política es la clave del crecimiento económico o viceversa:

  • Crecimiento lento debido a inversores más cautos

Es un hecho conocido que las economías emergentes están creciendo a un ritmo menor que antes. La pregunta que cabe hacerse es por qué.

“Podríamos pensar en que la teoría del estancamiento secular es correcta”, apuntó Almunia. “Pero de no ser así, tenemos otro problema” –más probable en su opinión–, y es que “podemos crecer, pero no queremos invertir, y la inversión es el motor del crecimiento”.

Aunque los inversores disponen de grandes cantidades de efectivo, la inversión sigue siendo baja en todo el mundo. “La incertidumbre política y las dudas llevan a los inversores a adoptar una postura de esperar a ver qué pasa. Los países no quieren aumentar su nivel de deuda, las administraciones públicas son prudentes tras la crisis, y los inversores privados recelan ante lo incierto de las tasas de rentabilidad”, expuso Almunia.

  • ¿Y si no sabemos medir la productividad?

“Siempre ha habido una correlación positiva entre los avances tecnológicos y la productividad”, dijo Minc. “Pero hoy, en plena metamorfosis digital, la productividad se está ralentizando”.

Minc ofreció dos posibles hipótesis que explicarían esta situación: o bien estamos entrando en una era de estancamiento o, su opción preferida, “no sabemos cómo medir la productividad en un mundo digital”.

  • Freno a la globalización

“La globalización no está avanzando”, afirmó Almunia, “pero proseguirá si la inversión vuelve para impulsar el crecimiento económico mundial”. De todas formas, no será la misma globalización que antes: “La globalización financiera será más moderada debido a los mayores requisitos de prudencia que se exigen a los bancos tras la crisis”, apuntó.

En cuanto al movimiento de personas, según Almunia no hay razón para esperar una interrupción de los flujos migratorios mientras persista la necesidad de compensar el envejecimiento de la población en determinados países. Sin embargo, el riesgo es que aumente el populismo. “Los populistas se valen de la migración para criticar la creciente desigualdad”.

  • Aumento de la desigualdad

Aun así, para Almunia, la globalización no es la principal causa de la desigualdad. “Está creciendo en parte como consecuencia de las nuevas tecnologías y la eliminación de puestos de trabajo intermedios. Pero también nos enfrentamos a la falta de sistemas fiscales eficientes para redistribuir el bienestar y las ayudas, debido al libre movimiento de capitales y los paraísos fiscales”.

Así, solo si estimulamos el mayor crecimiento posible podremos encontrar respuestas a estas cuestiones. Y “si los partidos políticos europeos tradicionales no son capaces de hallar soluciones, prevalecerá la incertidumbre y continuará la inestabilidad política”.


España debe dar un paso adelante

En relación con las implicaciones para España, Almunia destacó que el país crece el doble que la media de la UE, “aunque no estamos seguros de que ese crecimiento sea sostenible”.

“Estamos saliendo de la crisis con una tasa de paro elevada y no soy optimista respecto al futuro”, reconoció Almunia. “Porque estamos pasando de una visión nacional a medio y largo plazo a enfocarnos en los problemas internos”.

“España es un país encerrado en sí mismo”, añadió, “y es una pena que tras el éxito que fue que la España democrática entrara a formar parte de la UE, ahora no participemos activamente”. En su opinión, el primer paso hacia un futuro mejor es asumir un papel más destacado en Europa.

Ante los graves desafíos que plantea el contexto geopolítico actual, “en un mundo tan complejo, necesitamos a la UE”, concluyó Almunia.