Fusiones y diversificación para que la banca recupere rentabilidad

Las nuevas incertidumbres a debate en el 12 encuentro del sector bancario

16/12/2016 Madrid

Fernando Restoy | IESE Business School

Reinventando la banca: cómo recuperar la rentabilidad

Como en otros períodos históricos, la banca se ve hoy abocada a afrontar un futuro plagado de retos e incertidumbres, tras varios años de crisis y remodelación. El esfuerzo requerido a los gestores bancarios es de tal magnitud que, en opinión de muchos analistas, sería éste el momento oportuno para "reinventar" la banca, en el sentido de explorar nuevos cauces para proporcionar servicios financieros a familias y empresas, aplicar nuevas estrategias operativas y diseñar nuevas estructuras

Fernando Restoy, subgobernador del Banco de España: "La restructuración del sistema bancario ha sido fruto de un esfuerzo colectivo" / Foto: Javier Arias

Pese a los ajustes de los últimos años, el sector bancario sufre todavía una “apreciable vulnerabilidad”. El conjunto de las entidades europeas registra rentabilidades sobre el capital por debajo del 6% en media­. Y la situación de incertidumbre global causada por el brexit, el cambio de presidencia en los Estados Unidos y los retrasos en la Unión Bancaria europea añaden más interrogantes al sector. Para salvar la situación, serán necesarias fusiones, más eficiencia y mayor diversificación.

 

Ésta es una de principales conclusiones del 12 Encuentro del Sector Bancario que se celebró ayer, organizado por el Centro Internacional de Finanzas (CIF) del IESE con el patrocinio de EY. El foro reunió a autoridades del Banco de España y directivos de las principales entidades financieras españolas, además de contar con la presencia y las reflexiones de los profesores del IESE Juan José Toribio –director académico del encuentro– y Jorge Soley.
 

Más allá de la coyuntura

Según el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, la causa de la baja rentabilidad del sector bancario tiene que ver con el “deprimido margen de intereses”, pero también con la acumulación de “activos improductivos” en los balances bancarios durante la pasada crisis. La situación se podría salvar aumentando los márgenes mediante comisiones, pero hasta la fecha esta estrategia no se ha utilizado lo suficiente. Durante la primera mitad de 2016 los ingresos por comisiones han sido un 5% inferiores a los de un año antes.

No se trata solo de una cuestión coyuntural. En opinión de Restoy, incluso, si se normaliza la política monetaria del BCE, la “creciente competencia” y el desarrollo de los mercados de capitales como fuente alternativa de financiación ejercerán una presión adicional sobre el sector. Y ello sin olvidar los mayores requerimientos de capital impuestos por los reguladores.

Opciones para la supervivencia

Ante semejante panorama, ¿solo sobrevivirán los grandes bancos? Las nuevas condiciones económicas y regulatorias podrían permitir la pervivencia de entidades de “reducido tamaño” siempre que aprovechen la ventaja que les proporciona la cercanía a clientes “muy concretos”. Es decir, banca de cercanía.

Aun así, las soluciones que apunta el Banco de España para las llamadas “entidades significativas” van en una cuádruple dirección:

  • menor número de entidades más capitalizadas, es decir, fusiones
  • mayor impulso tecnológico
  • bancos más activos en los mercados de capitales
  • y un modelo de negocio más diversificado, con amplitud de servicios financieros.

Las entidades financieras españolas ya han avanzado en esa dirección. Como ha explicado el subgobernador: desde 2007, se ha reducido el número de grupos bancarios en un 44%; se ha eliminado de los balances más del 60% de la exposición neta al inmobiliario y se han dotado unos 300.000 millones de nuevas provisiones para préstamos vivos y adjudicados. Incluso, se ha producido una “intensa recapitalización” que asciende a más de 70.000 millones desde 2008 a nivel consolidado.

Para Restoy, se trata de un enorme esfuerzo del sector. Pero también del contribuyente. Como ha recordado, los ciudadanos han aportado recursos “muy cuantiosos”, por un importe cercano al 5% del PIB destinados a proteger a los depositantes y asegurar la estabilidad financiera.

“La restructuración ha sido fruto de un esfuerzo colectivo”, ha dicho. Ahora quedan dos tareas pendientes: una revisión de la organización de la supervisión financiera y perfeccionar el régimen jurídico de las cooperativas de crédito.


China, Trump y el brexit

Pero la banca no sólo se enfrenta a un problema de rentabilidad. Las incertidumbres económicas y políticas de los últimos tiempos, como la victoria de Donald Trump y el brexit, entre otras cuestiones, ­ también están generando inquietud. A estas cuestiones se han referido los Profs. Juan José Toribio y Jorge Soley.

En opinión de Toribio, los dos próximos años estarán marcados por el comportamiento en el tablero mundial de tres países, China, Estados Unidos y Reino Unido.

Este profesor aventuró que el esperado ajuste de China, anunciado para este año se producirá tarde o temprano y auguró que la llegada de Trump traerá consigo una política expansiva más moderada, un aumento de los tipos de interés reales, como ya está sucediendo con el bono a 10 años, y un repunte de la cotización del dólar “como en la época de Ronald Reagan”.

Por lo que concierne al brexit (y su posible contagio), señaló que en la negociación con Europa estará marcada, además de por los problemas de depreciación de la libra, por el interés del Reino Unido en obtener el pasaporte único europeo y el de la UE de preservar su superávit comercial con las islas. En cualquier caso, lo fundamental de esta negociación es evitar a toda costa cualquier conato de desconfianza hacia el euro.


Las consecuencias del retraso de la Unión Bancaria Europea

A la salida de Gran Bretaña de la UE también se refirió Jorge Soley. Durante su intervención puso énfasis en la necesidad de concluir la armonización de las políticas financieras europeas “porque reducen las probabilidades de quiebra y sus costes, además de proteger los depósitos”.

Soley manifestó su absoluta confianza en que, a pesar del brexit, la unión bancaria saldrá adelante, aunque más tarde y con enormes presiones sobre la definición de un fondo de garantía de depósitos único, debido al rechazo a la mutualización de los riesgos, especialmente entre los alemanes.

A su juicio, alargar las negociaciones UE-Londres podría generar problemas de financiación y liquidez a algunas entidades y llevar al BCE a prolongar su actual política monetaria, tal vez hasta 2020.

En este contexto, es inminente la crisis de una parte de la banca en Italia, donde, según Soley, el Estado optará por una fórmula mixta (medio bail-in), que pondrá en cuestión el cumplimiento del MUR (Mecanismo Único de Resolución) y que, a la larga, podría generar un problema de credibilidad.


El reto de la transformación digital

Además de la rentabilidad y hacer frente a las incertidumbres económicas y políticas, el otro gran reto de futuro de la banca es la transformación digital.

Sobre ello versó la intervención de Carlos Torres Vila, consejero delegado del BBVA, quien señaló que el desafío actual de la banca es lograr “digitalizar la confianza de los clientes”, de tal manera que éstos perciban la misma seguridad acudiendo a una sucursal que realizando las operaciones a través de su teléfono inteligente.

“Nuestro negocio es mucho mejor a medida que vamos avanzando en la senda digital, porque todo suma”, dijo Torres Vila. En este entorno “la arquitectura de los datos” adquiere una importancia crucial para facilitar la vida financiera de los clientes y ayudarles a planificar sus necesidades económicas.