El BIS, moderadamente optimista sobre los mercados financieros globales

Jaime Caruana indica que el crecimiento futuro dependerá del desapalancamiento y de la gestión del riesgo sistémico

08/03/2016 Barcelona

Jaime Caruana

Jaime Caruana, director general del Banco de Pagos Internacionales, en el campus del IESE en Barcelona / Foto: Íñigo Alcañiz

¿Cuál es la nueva norma en los mercados financieros?

Esta fue la cuestión planteada por Jaime Caruana, director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), la institución que ejerce de banco para los bancos centrales.

En una sesión celebrada recientemente en el IESE, Caruana rechazó el pesimismo de la recesión de los últimos años, aunque pidió “cautela” a la hora de realizar previsiones concretas sobre el panorama económico global.

Todas las informaciones deben ser evaluadas, aseguró. Y el riesgo –concretamente el riesgo sistémico–, debe abordarse para generar un crecimiento sostenible.

“Citando al economista Kenneth Galbraith: el sentido común nos protege del reto de pensar”, recordó Caruana. “Por ello, le corresponde a los economistas evaluar todos los escenarios posibles, y hacerlo con humildad, especialmente teniendo en cuenta nuestra historia económica reciente”.


Tecno-pesimismo y deficiencia en la demanda: ¿la nueva norma?

La escuela de pensamiento tecno-pesimista considera que los aumentos en la productividad global que se producen gracias a los avances tecnológicos están empezando a reducirse, indicó Caruana.

“Robert Gordon y otros economistas ya están hablando del impacto negativo de la digitalización en la productividad real, y concluyen que en un futuro cercano veremos cómo el crecimiento seguirá titubeando, o incluso se estancará”.

Y después también está lo que Caruana denomina “deficiencia en la demanda”, un concepto que se está asentando entre los responsables de definir las políticas en los bancos centrales. Se está dando una percepción de que la “nueva norma” se caracterizará por la expansión monetaria y por tipos de interés bajos –o incluso negativos– para estimular la demanda agregada, explicó Caruana.

Ninguno de estos escenarios, aseguró, coincide plenamente con la postura del BIS. “No vemos que el futuro se caracterice obligatoriamente por una productividad baja, o por que los bancos centrales tengan que recurrir a políticas monetarias poco convencionales, como unos tipos de interés negativos, para estimular el crecimiento. Lo que vemos más bien es una ‘recesión de balances’ que no consideramos que sea la ‘nueva norma’, sino más bien una fase de transición en la economía global”.


La necesidad de reducir la deuda

La recesión actual es el resultado de una deuda demasiado elevada, apuntó Caruana. Y la clave para consolidar la recuperación está en el desapalancamiento, tal y como indicó esta misma semana el Financial Times, que explicaba que mientras algunas economías avanzadas han reducido el apalancamiento después de la crisis, la deuda ha seguido aumentando en muchas economías emergentes: una situación que está agitando el mercado global y que está haciendo caer el precio de los productos.

Se precisa una visión a largo plazo, aventuró Caruana, para afrontar la cuestión del volumen de la deuda global, puesto que las medidas a corto plazo no dejan de ser un mero “paliativo” que tan solo tienen éxito en posponer por un tiempo lo que de hecho es inevitable.

Y una parte de eso, indicó, será afrontar el riesgo sistémico.

“Encontrar formas de combatir o mitigar el riesgo sistémico es difícil, y cada vez más apremiante. Y si algo hemos aprendido de la crisis actual es que las instituciones tradicionales ya no suponen protección alguna ante un sistema financiero en problemas”.


Afrontar el riesgo sistémico

El BIS ha realizado una llamada a los bancos para que aumenten su capacidad de reducir el riesgo, explicó Caruana. En este sentido, un tema de gran importancia es la necesidad de disponer de mayores reservas de capital. El mercado de derivados debería ser “mucho más robusto”, algo que podría lograrse con una mayor centralización.

Caruana también destacó el fenómeno ‘demasiado grande para quebrar’, en el que los bancos son rescatados con dinero de los contribuyentes. Los gobiernos nacionales, indicó, deberían ser más selectivos en la decisión de qué bancos son respaldados por el estado, y cuáles no.

“Un sistema financiero fiable depende de la confianza de la población, y esa confianza se ha mellado repetidamente a raíz de la crisis. Pero se podrá recuperar si el sistema financiero vuelve a funcionar como debiera”.


Anticipar los riesgos del “cambio”

Aunque Caruana considera que, hasta cierto punto, ya se está trabajando en todas estas cuestiones, su optimismo viene teñido de precaución.

Aunque instituciones como el BIS estén dando respuesta a los problemas existentes, nuevos riesgos están apareciendo, y están cambiando. Las nuevas amenazas son, por ejemplo, algunos aspectos del trading algorítmico, y la cada vez más habitual tendencia de algunos gestores de fondos de utilizar tácticas de apalancamiento.

Al fin y al cabo, concluye Caruana, la mejor solución, tanto a nivel macro como microeconómico, es reducir la deuda y garantizar que las organizaciones mantienen la flexibilidad mediante la liquidez.

“Puede pensar que usted será lo bastante inteligente como para hacer frente a las turbulencias del mercado, pero tenga en cuenta que lo mismo pensará todo el mundo”.