La nube "puede hacer mucho y ser muy rentable"

Toni Townes-Whitley, de Microsoft, defiende el uso de la tecnología para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible

17/11/2016 Barcelona

Toni Townes-Whitley
“La computación en la nube es unir los puntos para crear contexto. Necesitamos, más que nunca, personas capaces de hacerlo”, afirma Toni Townes-Whitley de Microsoft / Foto: Roger Rovira

Utilizar la nube para empoderar a personas y organizaciones de todo el mundo es uno de los puntos centrales del nuevo relato de Microsoft. Es lo que Toni Townes-Whitley, vicepresidenta corporativa del Sector Público Mundial, confió a los MBA y alumni del IESE en una sesión celebrada esta semana en el campus de Barcelona.

Townes-Whitley arrancó la presentación de la nueva visión de Microsoft remitiéndose a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, protagonistas del acuerdo histórico que firmaron los líderes de los 193 países de Naciones Unidas en septiembre de 2015.


Solucionar los problemas del mundo es bueno para el negocio

Entre los 17 objetivos que se deberán abordar de aquí a 2030 destacan la erradicación de la pobreza, el hambre y el subdesarrollo económico. Según la directiva, la explotación del enorme poder de computación de la nube será un factor decisivo para alcanzar, cuando menos, algunos de estos retos.

Y no solo es posible cumplirlos, sino también rentable. Townes-Whitley cuantifica su coste en 2,1 billones de dólares. La propia Microsoft se ha comprometido a abordar ocho objetivos mediante una estrategia de cuatro puntos:

  • Implicar a los ciudadanos.
  • Empoderar a los empleados.
  • Optimizar la infraestructura.
  • Transformar los servicios públicos.

“Podemos hacer mucho y ganar dinero con ello”, asegura Townes-Whitley.


Conexiones, contextos y la nube

El eje de la implementación de esta estrategia es el despliegue del increíble potencial analítico de la computación en la nube. Con un nivel de análisis tan profundo, explica Townes-Whitley, se pueden identificar patrones y contextos ocultos y, a partir de ahí, evolucionarán las soluciones.

Un ejemplo lo tenemos en el campo de la salud. Unos científicos de Microsoft han demostrado recientemente que el análisis de grandes muestras de peticiones de búsqueda en Internet permite detectar, como es el caso, qué usuarios sufren de cáncer pancreático incluso antes de que se les haya diagnosticado.

El transporte también ofrece oportunidades interesantes. En Sudáfrica, los ciudadanos pueden contactar directamente con las autoridades locales a través de una app para alertarles de problemas en la infraestructura. No solo eso, también proponer ideas que sirvan para mejorar el transporte.


Los riesgos de la próxima revolución industrial

Pero la denominada Cuarta Revolución Industrial no está exenta de posibles amenazas. Townes-Whitley insiste en la necesidad de prevenir y abordar los cuatro retos más importantes del nuevo orden digital:

  • Pérdida del puesto de trabajo.
  • Pérdida de privacidad.
  • Aumento de la desigualdad.
  • La brecha tecnológica.

La desigualdad de género, que también preocupa a Townes-Whitley, abarca algunos de estos riesgos. En su opinión, aunque las mujeres estén cerca de alcanzar la paridad en el acceso a la educación, todavía queda mucho por hacer en las empresas, donde solo ocupan el 36% de los cargos directivos.

Lo cierto es que existe el temor de que las transformaciones causadas por las nuevas tecnologías empeoren la situación en lugar de mejorarla.


Cómo atajar la creciente desigualdad

Por cada trabajo creado por la nueva economía se destruirán cuatro de la vieja, realizados predominantemente por hombres, vaticina Townes-Whitley. Cifra que asciende a veinte en el caso de los trabajos desempeñados principalmente por mujeres.

Los programas de formación e inclusión son fundamentales para amortiguar semejante golpe. También habrá que utilizarlos al máximo para que el 60% de la población mundial que no participa de la economía digital se quede totalmente rezagado.


Nueva manera de pensar, valores tradicionales

Microsoft es consciente de que se debe evitar que la nube se convierta en un vehículo para imponer un único modelo en todo el mundo. Como dice el CEO de Microsoft, Satya Nadella: “Nuestros clientes y la sociedad esperan de nosotros que maximicemos el valor de la tecnología, pero también que conservemos los valores clásicos”.

Townes-Whitley sabe de primera mano que la imposición de soluciones puede desencadenar efectos inesperados cuando no adversos. Cuando trabajó como voluntaria en un pueblo africano hizo uso de técnicas de recogida de agua para que los habitantes no tuvieran que caminar los ocho kilómetros que les separaban del pozo más cercano.

Pero más adelante se dio cuenta de que las mujeres del pueblo consideraban ese viaje diario una oportunidad para establecer lazos afectivos entre ellas, no una carga innecesaria. La imposición de una nueva tecnología había eliminado sin querer un importante elemento cultural de la vida del pueblo, algo que Microsoft se ha propuesto evitar.


Se buscan MBA que sepan unir los puntos

Así las cosas, ¿qué tipo de habilidades busca la nueva dirección de Microsoft para contribuir a hacer realidad su sueño de construir un mundo mejor para todos?

“La computación en la nube es unir los puntos para crear contexto. Necesitamos, más que nunca, personas con la mentalidad necesaria para ello”, afirma Townes-Whitley, que aconseja a los MBA del IESE que cursen tantos programas multidisciplinarios como puedan y practiquen un “pensamiento horizontal”.

Dado que Microsoft cuenta con un vasto ecosistema de socios para cumplir su visión, además de varios competidores, todo indica que la nube podría brindarnos la posibilidad de hacer mucho y ganar dinero con ello.