"La educación integral del ejecutivo es un valor en alza"

Ignacio Garralda, presidente de Mutua Madrileña, en la graduación del Executive MBA 2017

29/05/2017 Madrid

Ignacio Garralda (Mutua Madrileña) | IESE Business School
Ignacio Garralda, presidente de Mutua Madrileña, se dirige a los 130 recién graduados del Executive MBA 2017 / Foto: Javier Arias

“Los ciudadanos están pidiendo que los productos y los servicios que demandan sean suministrados por empresas con una reputación intachable. Esto conlleva cuidar el prestigio y el buen hacer de sus gestores, porque ambos caminos corren inevitablemente unidos”. Este fue uno de los mensajes clave que el presidente de Mutua Madrileña, Ignacio Garralda, trasladó a los 130 graduados del programa Executive MBA (EMBA) de este año.

Durante el acto de graduación, celebrado recientemente en el campus de Madrid, Garralda vaticinó que los directivos “van a estar sometidos a una continua rendición de cuentas por parte de la sociedad”.

Ante la creciente exigencia de ejemplaridad, recomendó a los recién graduados “asumir desde el principio” que “los temas no estrictamente profesionales van a tener cada vez más importancia” en su carrera, lo cual no debe ser visto como “una carga adicional”, sino como la constatación de que la “la educación integral del ejecutivo es un valor en alza”.


Voluntad y cabeza

El presidente de Mutua Madrileña también destacó la determinación propia y la formación intelectual como otras de las grandes virtudes de los directivos. Recordó que el esfuerzo y el mérito, cualidades que “nos proporcionan mayores probabilidades de alcanzar las metas deseadas”, se acompañan en el ámbito de la dirección empresarial de la “voluntad de asumir riesgos”.

La otra clave del éxito sería la formación. “El programa que habéis terminado es un magnífico ejemplo de un buen uso del tiempo”, dijo a los graduados. Y ese conocimiento, subrayó, debe ampliarse a las “las cuestiones relacionadas con la sociedad en la que vivimos” para abordarlas con “un criterio independiente y bien fundado”.

Además, la formación generalista “otorga versatilidad a la carrera profesional” y la posibilidad de cambiar de trabajo con más facilidad, es decir, una mayor seguridad personal. En cualquier caso, lo importante para Garralda es tener presente que “no hay conocimiento sin interés: si no hacemos las preguntas adecuadas, nunca tendremos las respuestas acertadas”.

Garralda aludió también a la dimensión relacional del puesto de directivo. “Si en este máster habéis comprobado las ventajas del trabajo en equipo, sin duda os reafirmaréis en esta opinión cuando trabajéis”. Pero el espíritu cooperativo, “más frecuentemente de lo que desearíamos”, choca con la legítima ambición de ascender en la empresa. Por eso, aconsejó a los graduados equilibrar ambas aspiraciones: “Si progresáis conjuntamente con vuestros socios o compañeros, encontraréis el camino para ser felices en el trabajo y en vuestra vida personal”.


“Ahora os toca integrarlo todo”

El director general del IESE, Franz Heukamp, coincidió con Garralda al poner de relieve una de las enseñanzas del EMBA: “En esta vida hay muy pocas cosas que podamos conseguir solos”. También en la convicción de que la trayectoria profesional que ahora comienzan será el resultado de su determinación: “Tan importante es aplicar lo que habéis aprendido en el IESE como escoger la manera de hacerlo. Ahora os toca integrarlo todo”.

Aunque reconoció que no siempre es fácil, Heukamp les animó a continuar el camino que han iniciado en el IESE, el de un liderazgo estrechamente relacionado con el servicio a los demás y con la ética como una dimensión esencial y de excelencia. “Tenéis la oportunidad y la responsabilidad de dirigir de forma altruista, que, al final, es la dirección más humana y eficaz”.


Más mujeres que nunca en el programa

Por su parte, el rector de la Universidad de Navarra, Alfonso Sánchez-Tabernero, resaltó la necesidad de que los líderes, además de tener una preparación técnica excelente, promuevan en su ejercicio el bien común por encima del individual. A lo que añadió la importancia de cultivar un espíritu de aprendizaje continuo.

A las mismas conclusiones llegaron Jorge Portillo e Ignacio Suárez, presidentes de la clase de 2017 del EMBA. “El motivo por el que decidimos cursar el programa fue formarnos y mejorar como profesionales. Esta casa nos ha unido y enseñado que la formación es un proceso continuo y no debemos descuidarlo”. Entre los agradecimientos al IESE, el claustro y los familiares, explicaron con orgullo que la suya no solo ha sido una promoción muy fructífera, sino también la que más mujeres ha tenido en la historia del EMBA.