¿Han cruzado la línea los reguladores bancarios?

La IV Conferencia IESE-Columbia debate los costes de la nueva regulación financiera

07/11/2017 Nueva York

Lord Mervyn King

Lord Mervyn King, ex gobernador del Banco de Inglaterra y profesor de Economía y Derecho en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York, en la conferencia "Challenges for the Future of Banking" | Foto: Eileen Barroso

El alcance de la nueva regulación bancaria, sus exigencias y efectos,  centra hoy el debate financiero mundial. Y cada vez son más los expertos que se hacen eco de una misma cuestión: ¿No será que las reglamentaciones bancarias han ido demasiado lejos a raíz de la crisis mundial de 2008, imponiendo costes y restricciones irracionales a la industria? Muchos banqueros piensan que esto es exactamente lo que ha ocurrido.

Sobre éste y otros importantes asuntos que afectan a esta industria giró la IV Conferencia que el IESE y la Escuela de Columbia para Asuntos Públicos e Internacionales (SIPA) organizó recientemente en la ciudad de Nueva York. Se trata de un importante foro internacional para los líderes bancarios y financieros, ya que ofrece un espacio de debate donde es posible discutir abiertamente los principales problemas a los que se enfrenta el sector.

Esta cuarta edición convocó a un nutrido grupo de expertos. Líderes de los bancos internacionales, responsables políticos, reguladores y académicos se reunieron para dialogar sobre un tema de candente actualidad: "¿Hacia dónde va la reforma regulatoria? Desafíos para el futuro de la banca”.

Entre los asistentes se encontraban: el director general del IESE Franz Heukamp; Jordi Canals, profesor de Economía y Dirección Estratégica del IESE; Jordi Gual, presidente de CaixaBank y profesor de Economía del IESE; Xavier Vives, profesor de Economía y Gestión Financiera del IESE; Patricia Mosser, directora de la Iniciativa SIPA sobre Banca Central y Política Financiera; Sandie O'Connor, directora de Asuntos Regulatorios de JPMorgan Chase; el barón Herman Daems, presidente de BNP Paribas Fortis y presidente de KU Leuven; Wilson Ervin, vicepresidente de Credit Suisse; Francisco Ybarra, director global de Mercados y Servicios de Valores en Citi; y Sean Campbell, director asociado en la división de Supervisión y Regulación Bancaria de la Junta de la Reserva Federal.

El orador principal fue Lord Mervyn King, ex gobernador del Banco de Inglaterra y profesor de Economía y Derecho en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York. La conferencia se realizó bajo las reglas de Chatham House.


El abecé de la banca: abogados, burocracia, cumplimiento

Los años transcurridos desde que se desencadenó la crisis financiera en 2008 han supuesto un cambio drástico en las relaciones entre los Gobiernos y el sector financiero. Las nuevas regulaciones han impulsado cambios importantes en las prácticas comerciales y la organización, particularmente en las instituciones financieras internacionales más grandes. Pero si bien la regulación puede haber sido necesaria en áreas tales como los ratios de capital y los buffers de alta liquidez, no está siendo fácil alcanzar el equilibrio entre la estabilidad financiera y el dinamismo.

El debate se centró en los requisitos de capital y liquidez, y abordó los grandes retos que los bancos deben asumir para garantizar el cumplimiento de las medidas regulatorias.

En general, hubo cierto consenso sobre las dificultades que estas medidas han provocado tras la recesión. Si bien la mayoría estuvo de acuerdo en la necesidad de revisar las prácticas de la industria financiera y llevar a cabo determinadas reformas, consideraron que el alcance regulatorio ha ido demasiado lejos y está provocando serias dificultades al engranaje de las empresas, restringiendo el rendimiento, ralentizando la toma de decisiones y debilitando el crecimiento.

Durante toda la jornada, los ponentes y oradores insistieron una y otra vez en la idea de que un ejército de abogados, supervisores del cumplimiento legal y personal de apoyo pierden demasiado tiempo y recursos en  garantizar que un banco cumple con todas las nuevas medidas regulatorias.

Además, los problemas se multiplican para los bancos internacionales. Varios oradores advirtieron en que se ha vuelto exponencialmente más difícil para estas entidades operar, equilibrar las regulaciones nacionales e internacionales, conciliar culturas financieras dispares y hacer frente a las incertidumbres y convulsiones geopolíticas.

La cantidad de capital y recursos institucionales necesarios para cumplir todas las exigencias está provocando que los bancos no destinen suficiente tiempo y recursos en áreas tales como clientes, préstamos, estrategia comercial, ciberseguridad y digitalización.

La "regulación ha aumentado enormemente la burocracia y nos ha ralentizado", señaló uno de los asistentes. Y a continuación indicó: "los préstamos se han desacelerado y los requerimientos de capital han aumentado, en lugar de dárselo a empresas o individuos". Esto socava el principal papel de un banco en una economía: apoyar el crecimiento económico.


Nuevo poder para los micromanagers

"Las regulaciones diseñadas tras la crisis son demasiado intrusivas", dijo un panelista durante el debate. Los reguladores deberían haberse limitado a elaborar un amplio marco regulatorio para que operasen los bancos, y después ceñirse al papel de supervisión. Sin embargo, "lo que tenemos es un sistema de microgestión".

En esta misma línea, este ponente argumentó que los organismos reguladores deberían garantizar que los bancos cumplen, mientras que los gerentes y los supervisores de las entidades financieras deberían preocuparse por los aspectos más concretos, de cómo el banco ejecuta esos requisitos.

El resultado de las actuales prácticas intrusivas de los reguladores federales e internacionales cuesta a los bancos una "astronómica suma de dinero", burocracia adicional y, lo que es más importante, los bancos se vuelven demasiado miopes y se preocupan demasiado por rellenar los formularios.


Debate sobre la Ley Dodd-Frank

La discusión de la tarde generó un debate interesante, y en ciertos momentos agrio, sobre la calidad y efectividad de la Ley Dodd-Frank, la norma más relevante introducida por Obama en respuesta a la crisis financiera.

Si bien algunos argumentaron que esta norma no había logrado sus objetivos y que era necesario una evaluación y reforma exhaustiva, otros adoptaron un enfoque más comprensivo y señalaron sus méritos, aunque destacaron áreas en las que se necesitan algunos "retoques".

La discusión comenzó con la presentación de un documento académico que sostenía que Dodd-Frank necesitaba una reforma seria ya que no había logrado sus objetivos y había sido socavada por los lobbys en nombre de las inmobiliarias y la industria hipotecaria.

Los bienes inmobiliarios son la principal amenaza para los problemas sistémicos en los EE. UU. y en otras partes del mundo, argumentó un panelista. "Ellos han sido la fuente del 75% de las crisis bancarias en las últimas décadas", recordó.