Para valorar riesgos,
dos mejor que uno
Todos debemos tomar decisiones críticas que implican riesgos, en el trabajo y en nuestra vida personal.
Una investigación muestra por qué conviene compartirlas con personas que se hayan hecho una idea de los riesgos por una vía diferente a la tuya.
¿Cuál crees que es la mejor forma de hacerse una idea realista de un riesgo?
A. INFORMÁNDONOS
Los estudios demuestran que los seres humanos tendemos a sobreestimar pequeños riesgos cuando leemos información descriptiva sobre ellos.
Por ejemplo, si leemos que la probabilidad de que una operación vaya mal es del 10%, sobrevaloraremos la posibilidad de que ocurra un percance.
B. CONFIANDO EN NUESTRAS EXPERIENCIAS DIRECTAS
Estudios previos han demostrado que los seres humanos tendemos a subestimar los pequeños riesgos cuando los experimentamos en primera persona.
Por ejemplo, es lo que sucedería en una simple simulación para recrear un riesgo del 10% en un ordenador: si puedes hacer tantos clics como quieras y una de cada diez veces el clic tiene un resultado negativo, tu percepción del riesgo será inferior a ese 10% real.
SOLUCIÓN:
Toma la decisión conjuntamente con
alguien que se haya hecho una idea del
riesgo por una vía diferente a la tuya.
Si una persona se ha hecho una idea sobre un riesgo a partir de información descriptiva y otra se la ha formado a partir de su propia experiencia, la percepción de cada una sobre el nivel real de riesgo estará distorsionada.
Si esas personas deciden juntas, tenderán a compensarse y se acercarán más a la realidad, con lo que podrán tomar una mejor decisión.
Más información en "When Experience Meets Description: How Dyads Integrate Experiential and Descriptive Information in Risky Decisions", de Tomás Lejarraga y el profesor del IESE Johannes Müller-Trede, publicado en Management Science en junio de 2017.