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Cómo usar el poder y la colaboración para cambiar las reglas del juego

La innovación y el impacto son fruto de la capacidad de empresas, administraciones y ciudadanía para avanzar en la misma dirección.

Un gorila, un canguro con su cría en el marsupio, una abeja y un león en la naturaleza.
1 de enero de 2026

Por Desirée Pacheco, Thomas J. Dean y Jacen Greene

Hace apenas una década, a muchos fabricantes de coches eléctricos les resultaba difícil competir en un entorno diseñado para los motores de gasolina. La escasez de puntos de recarga, el alto coste de las baterías y unas políticas gubernamentales que aún favorecían la gasolina o el diésel frenaban su avance. Sin embargo, a finales de 2025 uno de cada cuatro coches vendidos en el mundo era eléctrico, y las previsiones apuntan a que alcanzarán el 40% del mercado automovilístico global en 2030. Varios países europeos han anunciado, además, planes para prohibir la fabricación de coches de combustión interna. En Noruega, que va camino de convertirse en el primer país con un parque de automóviles totalmente eléctrico, los eléctricos ya superan a los de combustión. ¿Cómo se ha producido un cambio tan profundo en relativamente tan poco tiempo?

El giro real llegó cuando fabricantes de vehículos y baterías, proveedores energéticos y gobiernos empezaron a trabajar de forma coordinada. Los fabricantes crearon diseños más atractivos y electrificaron sus modelos más populares; los productores de baterías escalaron la producción; las compañías energéticas reforzaron las redes para asumir la creciente demanda, y los gobiernos aprobaron incentivos para la adquisición de vehículos eléctricos, además de invertir en infraestructuras de recarga. El mercado reaccionó: cambiaron los hábitos de consumo y quedó claro que no bastaba con diseñar un coche mejor, sino que debía evolucionar todo el ecosistema del transporte.

Nuestra investigación, basada en más de una década de estudio sobre dinámicas de mercado y sostenibilidad, confirma este patrón. Tras entrevistarnos con varias empresas catalizadoras del cambio, comprobamos que las soluciones capaces de transformar retos sociales y medioambientales rara vez nacen de esfuerzos aislados; prosperan cuando múltiples actores coordinan acciones dentro de sistemas interdependientes.

Las innovaciones sostenibles son clave para responder a los grandes retos globales y, al mismo tiempo, abren nuevas oportunidades de negocio. Pero para que realmente despeguen suelen exigir cambios a escala de sistema, un terreno que pocos líderes conocen a fondo.

La tecnología puede impulsar innovaciones creativas, pero su efecto se diluye sin la colaboración de sectores, gobiernos y comunidades. Para lograr un impacto real –y desplegar todo el potencial de los vehículos eléctricos, la generación de energía distribuida, las baterías avanzadas, el secuestro de carbono o la agricultura regenerativa– las empresas deben ir más lejos: han de ayudar a rediseñar los sistemas en los que operan. Eso significa cambiar la mentalidad sectorial, los incentivos y las estructuras hasta consolidar una nueva normalidad.

Este artículo explora cómo influir en los grupos de interés clave para escalar innovaciones sostenibles, fundamentales para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo.

Entiende a tus grupos de interés y cómo influir en ellos

Para que las innovaciones sostenibles se expandan en sistemas complejos y multiactorales, los líderes empresariales deben fijarse en dos factores clave:

  • El tipo de poder que tiene su empresa y cómo activarlo.
  • El papel de cada grupo de interés y cómo dirigirse a ellos.

Transformar un sistema exige influir en quienes actúan como guardianes de tecnologías, soluciones o políticas. Entre ellos destacan los grupos de interés centralizados –como gobiernos, competidores y proveedores– que controlan de manera individual recursos decisivos. Por ejemplo, los gobiernos definen infraestructuras, incentivos o reglas que configuran un sector, mientras que los proveedores pueden controlar el acceso a materiales críticos para la innovación sostenible.

Igual de importantes son los grupos de interés dispersos, es decir, usuarios finales y miembros de comunidades que, aunque carecen de poder individual, influyen colectivamente en el éxito o fracaso de las innovaciones. A diferencia de los actores centralizados –cuyas relaciones son formales y orientadas a los recursos–, sus interacciones se rigen por dinámicas sociales, y su eficacia depende de la confianza, la credibilidad y el valor social percibido, dada su naturaleza informal. En definitiva, son quienes adoptan los productos, servicios y modelos de negocio que impulsan el cambio del sistema.

Para escalar sus innovaciones, las empresas deben aprender a influir estratégicamente en ambos tipos de grupos. El primer paso consiste en trazar el mapa de la compleja red de actores que conforman el mercado: desde grupos de interés centralizados –como responsables políticos, reguladores, competidores, proveedores y oenegés– hasta grupos dispersos, como clientes y miembros de las comunidades. Todos ellos resultan imprescindibles para crear un cambio real a escala global.

A esto se suma que las empresas ejercen distintos tipos de poder, un factor decisivo a la hora de impulsar un cambio sistemático. De hecho, el modo en que una compañía interactúa con cada grupo de interés depende en gran medida del tipo de poder que ejerce.

Las dinámicas de poder: legítimo, coercitivo y referente

Existen cinco tipos de poder, que los psicólogos sociales John French y Bertram Raven identificaron en su influyente estudio “Las bases del poder social” (1959). En este artículo, nos centramos en tres de ellos.

  1. Poder legítimo. Surge de la posición social de una empresa y del reconocimiento que obtiene en la opinión pública. Le otorga autoridad para plantear exigencias.
  2. Poder coercitivo. Permite imponer condiciones o penalizar incumplimientos.

Ambas formas –legítima y coercitiva– suelen crecer con el tamaño de la organización.

  1. Poder de referencia. Se obtiene a través del respeto y la admiración que genera la empresa, especialmente entre quienes comparten sus valores y la consideran auténtica.

El tamaño de una empresa tiende a reforzar su poder legítimo y coercitivo, mientras que la credibilidad y autenticidad –sobre todo en sostenibilidad– fortalece su poder de referencia. Por su escala, las grandes compañías –con un mayor poder legítimo y coercitivo– influyen con mayor facilidad en los grupos de interés centralizados, que suelen atender las demandas de quienes gestionan recursos estratégicos.

En cambio, las empresas percibidas como más auténticas por sus iniciativas y mensajes de sostenibilidad suelen conectar mejor con los grupos de interés dispersos, donde la confianza y el valor social pesan más que la capacidad formal de influencia.

Hemos elaborado un modelo que ayuda a las empresas a identificar estrategias de influencia en los grupos de interés según su tamaño y el nivel de autenticidad que proyectan los innovadores que buscan transformar el sistema. Como cada organización afronta oportunidades y limitaciones distintas, conviene adaptar la estrategia a las características de cada grupo de interés.

Para facilitar la comprensión, nuestro modelo recurre a una metáfora con cuatro animales que evocan los roles que pueden adoptar las empresas que aspiran a transformar el sistema de raíz.

Los 4 arquetipos animales del cambio sistémico

Desirée Pacheco

Profesora de Iniciativa Emprendedora en el IESE, es experta en negocios sostenibles y estrategias relacionadas con el emprendimiento, los movimientos sociales y el cambio institucional.

Thomas J. Dean

Profesor Tinberg Business for a Better World de la Universidad Estatal de Colorado, es experto en emprendimiento sostenible y estrategia medioambiental.

Jacen Greene

Cofundador y director adjunto de Homelessness Research and Action Collaborative en la Universidad Estatal de Portland, es experto en emprendimiento social y enfoques comunitarios de los retos sistémicos.