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Cómo fomentar la proximidad en equipos que raramente están juntos

El grupo de jazz Snarky Puppy y el fabricante Haier ilustran cómo fomentar la proximidad, y con ello la innovación, en equipos distribuidos.

1 de septiembre de 2026

Por B. Sebastian Reiche

Estás en una pequeña sala de conciertos, sentado cerca del escenario. En medio del silencio irrumpen unas notas del teclado, al que se unen la percusión, las guitarras y la sección de viento. Los músicos improvisan entre sí con naturalidad, pasándose la melodía unos a otros, escuchándose y tejiendo una red de conexiones musicales.

Suena Snarky Puppy. Fundada por el bajista Michael League en 2004, esta formación instrumental, ganadora de cinco premios Grammy, ha grabado diez álbumes que fusionan jazz, rock, músicas del mundo y funk.

Snarky Puppy trabaja mayoritariamente en remoto. Con casi treinta músicos en su elenco, procedentes de países tan distantes como Argentina, Japón y Estados Unidos, la banda es lo que se conoce como un equipo distribuido, en el que sus miembros trabajan conjuntamente desde distintas geografías y zonas horarias.

La composición y los ensayos son mayoritariamente asíncronos. Además, la banda es un proyecto paralelo para casi todos, al ejercer también de productores, artistas principales y músicos de acompañamiento en otras formaciones. La alineación puede cambiar de un concierto a otro incluso en una misma gira, algo que League compara con los cambios de línea en el hockey sobre hielo, donde los jugadores se sustituyen en bloque sin detener el partido, con la diferencia de que esos equipos entrenan juntos. ¿Cómo puede una banda, o cualquier equipo, mantenerse unida cuando el tiempo, el espacio y otros compromisos separan a sus miembros?

Una cuestión de proximidad

¿Cómo fomentar la cercanía entre personas que trabajan a distancia y con horarios diferentes? Este es uno de los retos definitorios de nuestra era, y en el centro está la cuestión de cómo gestionar la autonomía.

En la dirección de empresas, la autonomía va más allá de los equipos distribuidos. Las compañías llevan años experimentando con la reducción de las jerarquías. Las startups y scaleups han introducido formas novedosas de diseño del trabajo, más descentralizadas. No es casual: las estructuras tradicionales y jerárquicas pueden asfixiar la autonomía, el empoderamiento y la singularidad que todos valoramos y que los jóvenes profesionales, en particular, anhelan.

A medida que las organizaciones descentralizan, reducen las jerarquías o apuestan por la distancia radical, surge un dilema: sin la arquitectura organizacional habitual, ¿cómo se fomenta la proximidad? A continuación, analizo dos ejemplos que ofrecen respuestas fascinantes a partir de un marco que denomino AAA, que responde a las siglas en inglés de autonomía, asunción de responsabilidad (accountability) y alineamiento.

Equipos con alma de jazz

Snarky Puppy (abajo, en la imagen) es un ejemplo de equipo fluido, empoderado, con fronteras porosas y una alta autonomía. Sus integrantes van y vienen en función de sus compromisos, contribuyen a la composición y producción y tienen libertad para dar forma a las actuaciones en directo. Todos tienen el mismo estatus y los mismos beneficios. Aunque League se reserva el derecho de tomar la decisión final, normalmente se pone del lado de la mayoría cuando afloran discrepancias.

Miembros de la banda Snarky Puppy

Los equipos fluidos y empoderados no son exclusivos del sector artístico. Son comunes en proyectos de innovación abierta o en entornos donde perfiles muy diversos comparten un interés o varios desafíos. Por ejemplo, un equipo distribuido de desarrolladores de software de una tecnológica global podría reunirse para intercambiar herramientas de programación y experiencias y, de ese modo, resolver un problema complejo. O los directores de RR. HH. de las distintas regiones de una multinacional podrían colaborar para mejorar el compromiso de los empleados o estandarizar prácticas a nivel global.

Este tipo de equipos presentan muchas ventajas, pero precisan una nueva caja de herramientas directivas. Estas son algunas de las prácticas que le han funcionado a League.

Retrato de Sebastian Reiche, profesor en el IESE
B. Sebastian Reiche

Profesor de Dirección de Personas en las Organizaciones en el ESE. Su investigación se centra en las asignaciones internacionales y en los métodos de trabajo global, así como en la transferencia de conocimiento, la retención de talento, la gestión multicultural y el liderazgo global. Asesora a empresas emergentes en cuestiones de capital humano y escribe sobre ello en su blog Expatriatus.