Por qué tomar decisiones basadas en datos (y cómo hacerlo bien)

Los datos siempre han sido un elemento esencial en la gestión de las compañías, pero hasta hace poco se utilizaban casi exclusivamente como indicadores para seguir el control de la ejecución de los modelos de negocio. Hoy deberían ser además verdadera materia prima para la innovación de nuevos productos o servicios (o para mejorar los ya existentes).

 

Lo cuenta el Profesor del IESE Javier Zamora, director académico del Programa Enfocado del IESE Liderazgo digital: datos, agilidad e innovación continuada: “En este contexto los datos se convierten en uno de los principales activos de las organizaciones. Eso no significa que el activo físico no tenga importancia, sino que para capturar valor es también esencial tener los datos asociados a ese activo físico”. A partir de ahí, “lo que tenemos que ver es cómo las organizaciones impulsadas por los datos se transforman para sacar el máximo partido de este nuevo activo”, puntualiza.

Y no hay nadie que pueda escaparse: “Ninguna empresa es inmune a esta transformación. Algunas, por su naturaleza han sufrido antes ese impacto: empresas de medios, retail, financieras o seguros. Está ocurriendo ahora en logística y automoción, y está llegando a los sectores de energía y sanitarios”, afirma Zamora.

Cómo tomar decisiones basadas en datos

En entornos de baja incertidumbre, la repetición y la experiencia han funcionado como una buena guía para muchos directivos, pero en entornos tan cambiantes como el actual “los datos son como un microscopio que permiten ir más allá de la intuición, refinándola”. Así lo resume el Profesor Javier Zamora: “El pasado ha dejado de ser un buen predictor de lo que te va a pasar en el futuro. Sobre todo lo estamos viendo por ejemplo con la pandemia, la crisis de la cadena de suministros, la guerra de Ucrania y la geopolítica con la crisis de energía”.

Esto es lo que necesitan los directivos para tomar decisiones basadas en datos:

1. Outside-in thinking

Si el mundo está cambiando más rápidamente fuera del perímetro de la organización que dentro, los líderes necesitan radares para ver lo que está ocurriendo fuera, captar datos que permitan tener esa inteligencia que posibilitará a las organizaciones atender mejor a sus nuestros clientes.

2. Learning orientation

Sumarse a lo que se conoce como learning orientation. Es decir, no solo ser capaces de llevar las empresas hacia el éxito sino ayudarles a aprender. Hacer pruebas piloto, fail-fast, recoger datos y pivotar rápido hacia algo diferente si es necesario.

3. Ser Agile

Dejar de pensar en desarrollos secuenciales y abrazar en cambio entornos iterativos, agile con equipos transversales.

4. Romper los silos organizativos estancos

Asegurándose de que la información viaje entre las diferentes áreas de la organización.

5. Compartir

Decidir qué ecosistema es el mejor para cocrear y compartir la información.

6. Tener data proficiency

Para ser capaces de mantener conversaciones con sentido con los equipos más técnicos o identificar qué business translator es el ideal entre el negocio y sus necesidades técnicas.

Por qué como directivo has de saber tomar decisiones basadas en datos

Hay un chiste en el que puede verse a un directivo que habla con otro que le dice: “no vas a ser sustituido por un robot sino por alguien que entiende de robots”.  En este sentido, Zamora explica que “lo que se pide a los directivos actuales es ser ambidiestros. No es que tengan que perder sus capacidades directivas actuales sino que tienen que desarrollar nuevas para poder extraer el máximo valor en este mundo de transformación digital en el que el dato se convierte en un activo”. Así, ya es vital tener la capacidad de poder tener “conversaciones con sentido sobre esa dimensión tecnológica, porque es parte de la viabilidad, de la visión y de la estrategia de la compañía. No es algo que se pueda delegar 100%”, explica.

Según Zamora: “aquellas compañías que van a triunfar son aquellas que son capaces de adaptarse continuamente a un entorno cambiante”, que es lo que se conoce como maleabilidad, superando la rigidez de ser exclusivamente buenos en unas competencias core, “organizaciones bimodales” excelentes en el modelo de negocio actual pero con la vista puesta en el futuro al mismo tiempo.

 

En los programas de formación directiva del IESE aprenderás las técnicas para convertirte en el líder de futuro llevando a tu compañía hacia el éxito. Y como dice el profesor Javier Zamora, “la pregunta que debemos hacernos no es cuál es el retorno de la inversión de hacer esto sino de ignorarlo”.

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