5 razones para desarrollar tu perfil internacional

En un mundo globalizado ser un directivo de perfil internacional suma enteros. Cada vez es más raro encontrar empresas cuyas operaciones, ventas o incluso clientes sean locales. Por lo que las empresas, y no solo las multinacionales, tienen cada vez más interés en contratar empleados con un perfil internacional. Algunas lo hacen como un gesto para reflejar la creciente diversidad étnica de la sociedad, o simplemente porque necesitan las habilidades lingüísticas y las competencias interculturales de este tipo de empleados.

Pero, más allá de estas ventajas evidentes, el bagaje multicultural se perfila como la mejor base para ejercer un liderazgo global efectivo y para desarrollar una inteligencia cultural en las organizaciones que actúe como una fuente de ventaja competitiva y creación de valor.

¿Qué pueden aportar los directivos con experiencia internacional?

A pesar de que el estudio del impacto de la diversidad cultural es un campo de investigación relativamente nuevo, algunos autores han apuntado ya ciertos hallazgos que relacionan el perfil psicológico de las personas con un bagaje multicultural con una mayor capacidad para desarrollar ciertas competencias distintivas.

1. Visión de negocio más amplia

Viajar, compartir y trabajar con personas con distintas nacionalidades aporta una mayor comprensión de la realidad. Los directivos con un bagaje multicultural tienen una mayor capacidad para percibir y dar respuesta a múltiples variables a partir del conocimiento y las experiencias previas. Esta capacidad, que los psicólogos denominan “complejidad cognitiva”, les hace más propensos a reconocer la legitimidad de diferentes puntos de vista sobre una misma cuestión, lo que amplía su perspectiva y enriquece su abanico de opciones estratégicas.

2. Creatividad

Al estar expuestas a una gran variedad de contextos culturales, las personas con un perfil internacional tienden a desarrollar estructuras conceptuales más ricas que les permiten dar con ideas diferentes. Como no se ciñen a un único marco cultural y están acostumbradas a combinar múltiples perspectivas en sus razonamientos, su capacidad para tener ideas originales suele ser mayor. Lee el artículo 5 consejos para ser más creativo en el trabajo

3. Mayor adaptabilidad a entornos inciertos

Las personas acostumbradas a convivir con otras culturas desarrollan una flexibilidad intelectual que les hace más tolerantes a la diferencia y menos resistentes al cambio. No solo están acostumbrados a los cambios de escenario, sino que con el tiempo desarrollan una habilidad que les permite adaptarse con mayor rapidez y naturalidad a nuevos contextos y realidades. Conoco cómo gestionar tu carrera en entornos VUCA.

4. Capacidad de innovación

Su facilidad para transitar entre distintos contextos sociales, culturales y geográficos, junto al hecho de no estar bajo la influencia de una única cultura dominante, hace que los directivos internacionales muestren, en general, un menor apego a las políticas y prácticas implantadas y una mayor predisposición a probar cosas nuevas. Y eso repercute directamente en su capacidad para impulsar el cambio y plantear nuevos cursos de acción.

5. Liderazgo

Los directivos con una trayectoria internacional saben gestionar equipos globales y multiculturales aprovechando las ventajas de la diversidad y minimizando el riesgo de conflictos culturales. Son más capaces de mediar y crear vínculos más allá de las fronteras sociales y organizacionales. Tienen más facilidad para impulsar la transferencia de conocimiento entre personas y organizaciones heterogéneos. Y unas habilidades sociales y comunicativas que hacen las relaciones interculturales más fluidas y productivas. Son, sin duda, la mejor baza para el liderazgo global que requieren las empresas globales y multinacionales. Lee las Claves para ser un buen líder.

¿Cómo desarrollar tu perfil internacional?

No hace falta tener una madre brasileña, un padre indio y haberse educado en Suiza para ser un líder con perfil internacional. Basta con formarse y desarrollarlo.

Para ello, el IESE cuenta, en su extenso portafolio de programas, con algunos programas especialmente diseñados para potenciar las capacidades de liderazgo global. Estos programas se realizan en distintas localizaciones alrededor del mundo y están concebidos como un foro de intercambio donde se cultiva precisamente una mentalidad global.

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