¿Eres un líder con visión?

Cambios en el entorno competitivo, en los hábitos y preferencias del consumidor, en los procesos y operaciones, en la tecnología, en la regulación… Algunos se ven venir, pero otros no. Hay que estar siempre alerta. Y eso significa dedicar tiempo a pensar en el largo plazo y a cuestionarse cómo pueden evolucionar en el futuro los pilares que sustentan la competitividad de nuestro negocio.

7 preguntas para saber si eres un líder visionario

¿Estás pensando estratégicamente en el futuro? Descúbrelo con estas siete preguntas que te dirán si eres un líder con visión.

1. ¿Eres capaz de anticipar las necesidades de tus clientes? 

Mientras tengas clientes satisfechos, tu futuro como empresa estará garantizado. Pero no esperes a que sean ellos los que te planteen sus necesidades. Anticípate a sus demandas, practica la escucha activaofréceles soluciones en lugar de venderles productos. Si no lo haces tú, lo harán otros. La digitalización ha hecho que los consumidores tomen conciencia de su poder. Examinan y comparan día a día a las empresas. Y muchos ni siquiera se quejan, simplemente cambian de opción, tal y como advierten los profesores Julián Villanueva y Juan Manuel de Toro en sulibro Marketing estratégico. La buena noticia es que tú también puedes utilizar las tecnologías digitales para escuchar y relacionarte mejor con tus clientes y competir de forma eficaz en mercados en constante evolución.

2. ¿Vigilas a tus competidores? 

A los que tienes ahora y a los que pueden llegar en un futuro. Las tesis de Michael Porter sobre la fuerza de la competencia siguen hoy más vigentes que nunca: la amenaza no se circunscribe a la competencia que puedan ejercer los actores tradicionales de un determinado sector o industria, sino que puede adoptar la forma de un modelo de negocio innovador (como los basados en la economía colaborativa), de una tecnología disruptiva (como la impresión 3D) o de una transformación radical de los canales de distribución (como la que están protagonizando algunas plataformas digitales). La competencia es cada vez más compleja e imprevisible. Pero, precisamente por eso, hay que asegurarse bien de vigilar todos los frentes: la tecnología que viene, los hábitos de consumo y de compra que se imponen, las empresas que aparecen con modelos de negocio alternativos…

3. ¿Buscas constantemente introducir mejoras? 

Los directivos más eficaces y las empresas más excelentes no dejan de preguntarse nunca cómo pueden mejorar las cosas. No solo se cuestionan el cómo hacen las cosas (las operaciones), sino también el qué se hace (la propuesta de valor) e incluso el para quién (los clientes objetivo). Y aunque no existe una regla general para detectar potenciales mejoras de la eficiencia, sí existen unas áreas prioritarias sobre las que se podemos incidir para transformar nuestras operaciones y convertirlas en una fuente de ventajas competitivas relevantes.

4. ¿Priorizas lo importante, y no solo lo urgente? 

Preparar la empresa para el futuro es una de las máximas responsabilidades del CEO. Una de esas tareas que nunca debería posponer ni delegar. Sin embargo, es muy común que en el día a día del director general lo urgente pase por delante de lo importante. La agenda del director general revela qué procesos ocupan la mayor parte de su tiempo y cuáles son las tareas a las que no está prestando suficiente atención. Coge la tuya y asegúrate de reservar un tiempo de calidad para pensar y trabajar en el futuro.

5. ¿Eres capaz de comunicar la estrategia a todos los niveles?

Una visión, por brillante que sea, no obtendrá nunca los resultados deseados si no es compartida y aceptada por el resto de la organización. Sin embargo, todavía son muchas las empresas y los CEO que tienden a encerrar la estrategia en las salas de los consejos o a compartirla exclusivamente con los directivos de primer nivel. Error. La estrategia corporativa no debe ser tratada con el mismo secretismo con el que se trata la fórmula de la Coca-Cola. Estaremos de acuerdo en que no conviene dar demasiadas pistas a la competencia. Pero, como dice el profesor Jaume Llopis“tener la mejor estrategia del mundo no sirve de nada si tu equipo no te la compra. Además, está comprobado que el nivel de compromiso y motivación de los empleados suele aumentar cuando participan en la elaboración de la estrategia compartiendo ideas y sugerencias con sus superiores. Pero ¿Cómo mejorar tu pensamiento estratégico?

6. ¿Miras más allá de tu propia organización?

Estar al día de las tendencias empresariales que se imponen, de la evolución de sectores clave de la economía y de los cambios políticos, tecnológicos, socioculturales o regulatorios es importante para poder vislumbrar los movimientos que pueden producirse en el mercado. El radar del director general tiene que estar siempre encendido.

7. ¿Dibujas escenarios de futuro? 

No estamos hablando de elaborar planes estratégicos a varios años vista (que en un entorno tan cambiante como el actual, quedan rápidamente desfasados), sino de imaginar un futuro ideal para la compañía más allá de planes, programas y presupuestos. Para definir esta visión de futuro, resulta útil plantearse preguntas como: ¿dónde nos gustaría estar dentro de diez, veinte o treinta años?, ¿cuáles serán nuestras principales actividades y qué necesidades deberemos satisfacer?, o ¿por qué queremos que se nos reconozca? Reflexionando las respuestas será mas fácil consensuar una visión de la empresa compartida por todos. Una de las herramientas útiles es la planificación de escenarios que permite vislumbrar el entorno de negocio en el futuro y tomar mejores decisiones estratégicas.

 

Los programas de formación directiva del IESE son un entorno idóneo para hacerse estas y otras preguntas. Junto a otros directivos con tus mismos objetivos podrás cultivar y ampliar tu visión estratégica para así llegar más lejos.

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