Autoconocimiento para un buen liderazgo

Si tuviéramos que señalar la cualidad más significativa para un líder, lo primero en venirnos a la cabeza podrían ser atributos como la previsión estratégica, la perspicacia empresarial o la experiencia técnica. Aunque pueda parecer sorprendente, la autoconsciencia (no las llamadas «habilidades técnicas») es el elemento principal de predicción para el éxito del liderazgo según una investigación llevada a cabo por la Universidad Cornell y Green Peak Partners.

Basada en un estudio longitudinal de 72 líderes empresariales de alto nivel en 31 empresas globales, la investigación descubrió una conexión directa entre unas habilidades interpersonales potentes y unos resultados financieros superiores. Otra conclusión es que los ejecutivos analizados que practicaban un estilo agresivo, en última instancia, veían reducido el rendimiento financiero de su empresa y quedaban rezagados en cada dimensión de rendimiento individual. Como afirman los autores, «un factor clave es que los valores personales suponen la consecución de resultados complejos. […] Los ejecutivos que tienen más probabilidades de presentar buenos resultados en los resultados finales son en realidad líderes autoconscientes y especialmente dotados para trabajar con las personas y con equipos».

 

Los líderes autoconscientes están mejor preparados para dirigir a los demás

El viaje hacia un mejor autoconocimiento puede tomar diferentes sendas, pero siempre empieza por un proceso de introspección, afirma el profesor Alberto Ribera, de la Dirección de Personas en las Organizaciones del IESE. «Podríamos resumir el liderazgo más importante como “conocerse a uno mismo”. Los ejecutivos que son autoconscientes pueden dirigir a otras personas precisamente porque han hecho el trabajo de reflexionar sobre sus propios puntos fuertes y débiles, así como sobre sus aspiraciones a corto y largo plazo».

Con este fin, el profesor Ribera subraya los beneficios de las autoevaluaciones para impulsar nuestro propio autoconocimiento. Estos incluyen evaluaciones de personalidad como el TCI-R (Inventario de temperamento y carácter revisado), ejercicios para evaluar preferencias y estilos cognitivos, y la evaluación de 360 grados, concepto bajo el cual se recogen los comentarios de subordinados, colegas y supervisores. «Cuando se realizan correctamente y sus conclusiones se reciben con humildad y voluntad de progreso, las evaluaciones de 360 grados pueden ser una fuente de información extremadamente útil para estimular el crecimiento personal y profesional», señala el profesor Ribera.

Los buenos líderes cultivan el crecimiento de sus equipos 

Aunque el liderazgo empieza con un profundo sentido de autoconsciencia, su éxito final se define por la capacidad de guiar, movilizar y motivar a los demás. Todas estas son cualidades que se pueden desarrollar, afirma el profesor Ribera. «Sin lugar a dudas, algunas personas tienen rasgos intrínsecos de personalidad que pueden facilitar el camino hacia el liderazgo, pero por regla general, los líderes no nacen, se hacen», afirma también. «Los buenos líderes son expertos en cultivar un clima de confianza y están firmemente comprometidos con el crecimiento personal y profesional de sus equipos», explica el profesor Ribera.

 

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