Plan de carrera: así podrás seguir creciendo profesionalmente

La crisis pandémica no ha demostrado la importancia y urgencia de los planes de carrera. Qué va. Éstos llevan décadas siendo fundamentales para crecer profesionalmente, tomar buenas decisiones y buscar un formidable equilibrio entre la vida personal y laboral. Aquí podrás encontrar tres estrategias para diseñar tu propia ruta, actualizarla y acercarte, cada vez más, a los objetivos a los que aspiras.

¿Por qué necesitas un plan de carrera?

Necesitas un plan por el mismo motivo que necesitas un mapa, una brújula o unos faros antiniebla. Porque te permiten orientarte mientras avanzas por caminos y regiones que no conocías o con una precaria visibilidad a poca distancia.

El plan es el instrumento que te ayuda a saber si estás preparado para asumir un nuevo reto como una promoción, qué tipo de reto te conviene más para dar el siguiente paso en tu trayectoria y cuáles son la formación y la experiencia más recomendables y eficaces para que consigas tus objetivos. Casi nada.

Pero hay más. El plan de carrera también es un aliado excelente para detectar si tu empresa no te ofrece lo que necesitas… y si no es el momento de aprovechar una promoción lateral o saltar, directamente, a otra compañía para seguir creciendo. El plan, ya lo ves, es un instrumento poderosísimo para el desarrollo de tu carrera, para reinventarte y para recuperar autonomía en tiempos inciertos y convulsos.  ¡Haz que (casi) todo vuelva a depender de ti!

1. Prueba a preguntártelo: ¿pero tú quién te crees que eres?

Iñaki Saltor, managing partner de Saltor Talent, asegura que no se puede confeccionar un plan de carrera exitoso si no te conoces. Y eso significa que debes evaluar correctamente tu formación, tus competencias y lo que has aprendido con tus experiencias previas. También es fundamental, según él, que te plantees cuál es el puesto que quieres, qué te gusta hacer y quién podría ofrecértelo.

El autoconocimiento no consiste únicamente en mirarse al espejo. Hace falta preguntar a otros cómo nos ven, abrir de par en par nuestras ventanas a las críticas constructivas y buscar el consejo de un coach o un mentor que nos guíe en el proceso.

Lo siguiente, claro, será diseñar un buen plan que no solo te permita poner tus conocimientos y competencias en valor, sino también diseñar posibles itinerarios profesionales e identificar qué habilidades y experiencia se exigen en los puestos que te encantan, cómo deberías obtenerlas y cuál es la mejor manera de tejer una red de relaciones que te ayuden a avanzar hacia ellas.

2. Tu plan está vivo y debes cambiarlo

En el mundo de ayer, el plan de carrera te lo daba la empresa para la que trabajabas toda la vida, y los cambios y vuelcos eran mucho menos habituales que ahora. En consecuencia, a millones de empleados les bastaba con dejar encendido, durante años, el piloto automático.

En el mundo de hoy, sin embargo, atravesamos un escenario marcado por la volatilidad y nos vemos obligados a hacer continuamente quiebros y acrobacias, y a evaluar nuestro desempeño. Ya no basta con que nos evalúen los demás porque nosotros tenemos nuestros propios objetivos, ni las empresas ofrecen empleos para siempre, ni tampoco los quieren las nuevas generaciones.

Por eso, Mª Ángeles Losa, Head Career Management del IESE, recuerda que los planes de carrera deben estar tan vivos como nosotros y nuestras trayectorias profesionales. A veces habrá etapas vitales en las que quieras arriesgar más y otras menos, puede que te ofrezcan una promoción o una oportunidad que no esperabas, quizás estalle una crisis que nadie vio venir y hasta es posible, por fin, que se te ocurran soluciones mejores para llegar adonde querías.

Y entonces es cuando aceptas que las circunstancias han cambiado, evalúas de nuevo el escenario y el papel que quieres jugar en él… y te lanzas a por todas a renovar el plan para seguir creciendo. ¡Planes vivos para trayectorias vivas!

3. Cultiva tu marca a largo plazo

Para Joanna Moss, coach ejecutiva, es vital que los planes de carrera mantengan algunos valores estables a lo largo del tiempo. Una cosa es actualizarlos cambiando elementos importantes y otra muy distinta, dar bandazos.

Si el plan de carrera se parece al plan de negocio de una empresa, lo mismo puede decirse de los valores que deben permanecer y la cultura y la identidad de una marca. Tienes que ser constante en la excelencia de lo que ofreces y en la mejora continua de los servicios y la calidad del trabajo por el que se te conoce y quieres que se te conozca en el mercado.

plan de carrera

Ejemplo de un plan de carrera

1. Conócete bien

Analiza correctamente tu formación, habilidades y experiencia. Y no olvides pedir opinión a los demás. ¡Siempre podemos mejorar!

2. Decide hasta dónde quieres llegar

Define con detalle el puesto que te interesa y pregúntate quién (empresas, sectores) podría ofrecértelo.

3. Decide CÓMO quieres llegar

Piensa qué experiencia y formación necesitas para conseguir el trabajo de tus sueños, qué puestos claves debes ocupar antes, qué ascensos y rotaciones deberías aprovechar y cómo vas a medir tus avances en todo el proceso.

4. ¡Ponte en marcha!

Toma las decisiones que más te permitan avanzar, mantén el foco en tus objetivos mientras desarrollas tus competencias (la formación y el coaching te ayudarán) y escoge a un buen mentor para contrastar opiniones y guiarte con su experiencia.

 

Cada vez que te postules como candidato a una vacante, elijas una formación o te plantees un desafío, recuerda esto: te quieren por lo que haces, claro que sí, pero también por lo que eres (buen comunicador, líder, espléndido trabajador en equipo) y por cómo eres.  Y en IESE existe un amplio abanico de programas para desarrollarte como directivo y másters para potenciar tu futuro profesional que te ayudarán a avanzar con tu plan de carrera para que consigas lo que te propongas.

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