Miras a tus empleados más jóvenes y no acabas de entenderlos. Quieren compaginar sus obligaciones laborales con tiempo para sí mismos. Cuestionan lo que tú antes dabas por sentado. Buscan un trabajo que consideren significativo y que tenga un propósito.
Es fácil interpretarlo como una falta de compromiso. Pero, ¿y si se tratara de otra cosa? ¿Y si no es que estén menos comprometidos, sino que lo están de otra manera?
Las nuevas reglas del compromiso
La Generación Z, el grupo de trabajadores nacidos entre 1995 y 2006, está redefiniendo los supuestos tradicionales sobre la carrera profesional a medida que se incorpora al mercado laboral, dando mayor importancia al sentido, la flexibilidad y el bienestar. Este cambio que supone la llegada de la Generación Z es significativo. Según la encuesta 2025 Gen Z and Millennial Survey de Deloitte, el trabajo con sentido y el bienestar se sitúan ahora, junto con la seguridad económica, como factores clave en las decisiones profesionales.
Prachi B., una joven de 22 años alumna del Master in Management en el campus del IESE en Madrid, recuerda las largas jornadas que su padre solía pasar en la oficina cuando ella era niña y reflexiona sobre cómo han cambiado las actitudes en su generación.
“Aunque nos preocupa bastante cómo va a ser el futuro, al mismo tiempo creo que, como generación, hemos aprendido a intentar ponernos a nosotros mismos en primer lugar, antes de centrarnos únicamente en lo que podemos lograr en términos de éxito profesional”, afirma Prachi, de Bangalore (India).
Los profesionales de la Generación Z ya no definen el éxito únicamente por las recompensas económicas, sino por cómo la progresión profesional puede alinearse con los valores personales y la calidad de vida. “Creo que ahora se pone mucho más énfasis en la conciliación entre la vida laboral y la personal”, afirma Pearce Richer, de 25 años, de Cleveland (Ohio, EE. UU.), que también estudia en Madrid el MiM del IESE.
Nativos digitales, marcados por la IA
La Generación Z se incorpora al mercado laboral con una clara ventaja: son los primeros auténticos nativos digitales, dominan la tecnología y se sienten cómodos en entornos dinámicos. Sin embargo, también son la primera generación que se enfrenta a un mercado laboral transformado por la IA, donde el acceso a puestos de nivel inicial y las vías tradicionales para adquirir experiencia son más limitadas. En ese sentido, son una generación doblemente afectada por la revolución digital.
Es precisamente esta fluidez digital y esta apertura a la experimentación lo que hace que los trabajadores de la Generación Z sean idóneos para ayudar a las empresas a impulsar la innovación y adaptarse al cambio tecnológico, especialmente en áreas relacionadas con la IA, afirma Luis Massa, director internacional de RR. HH. de Verisure. “La clave está en permitirles convertirse en protagonistas de esta transformación”, afirma.
Trabajar juntos
El objetivo de las empresas no debería ser elegir entre propósito y rendimiento, sino buscar la integración de ambos, afirma el profesor del IESE Sebastian Reiche. Para lograrlo, se requiere un enfoque más deliberado en el diseño de los puestos de trabajo, el liderazgo y la cultura empresarial, señala. El objetivo debería ser ofrecer a esta generación trayectorias más flexibles y personalizadas en las que puedan desarrollarse y adquirir experiencia, al tiempo que contribuyen a las prioridades estratégicas de la empresa.
La Generación Z es “probablemente una generación que busca un propósito con mayor claridad que otras generaciones”, afirma Massa, que completó el Programa de Dirección General (PDG) del IESE en 2005. “Sin duda, es una generación que cree en trabajar en algo que tenga un impacto real”.
Para captar y desarrollar eficazmente este talento, hay algunas prioridades a tener en cuenta:
- Comunicar claramente el propósito. Los empleados deben comprender cómo su trabajo contribuye a una misión más amplia.
- Equilibrar la autonomía con la responsabilidad. La flexibilidad debe ir acompañada de expectativas claras y de responsabilidad.
- Diseñar experiencias de desarrollo. Los proyectos interfuncionales y las oportunidades de aprendizaje continuo son fundamentales para el crecimiento y la retención.
- Aprovechar las fortalezas digitales. Crear un espacio para que la Generación Z aplique sus habilidades tecnológicas y aporte nuevas ideas.
Comprender a la Generación Z no es simplemente una cuestión de RR. HH., sino un imperativo estratégico. Las organizaciones que logren alinear con éxito el propósito, el rendimiento y el desarrollo estarán en la mejor posición para atraer, involucrar y retener a esta generación, al tiempo que liberan su potencial para impulsar la innovación y la creación de valor a largo plazo.

















