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Empoderando a la nueva hornada de mujeres saudíes

Recién graduada, Amna Alyamani (MBA ’19) proyecta abrir una panadería en su ciudad natal en la que solo habrá empleadas

Amna Alyamani, recién graduada del MBA, regresa a su país de origen, Arabia Saudí, para abrir una panadería-cafetería.

16 de Mayo de 2019

Tras finalizar su MBA, Amna Alyamani regresa a Arabia Saudí, donde sueña con empoderar a las mujeres y poner en práctica sus nuevas habilidades emprendedoras, dedicándose a una de sus mayores pasiones: la pastelería.

Alyamani, graduada de la promoción 2019 del MBA, va a abrir una panadería-cafetería en Yedá, su ciudad natal, en la que solo trabajarán mujeres: tres el primer año y otras seis el siguiente, en un sector que hasta hace muy poco tiempo tenían vetado por ley. Si todo va bien, el tercer año tiene previsto empezar a franquiciar el proyecto con nueve empleadas por establecimiento.

Es un comienzo modesto, reconoce, no así su ambición, que es “dar más fuerza a las mujeres de Arabia Saudí creando nuevos puestos de trabajo”. Formada como chef pastelera, quiere empezar a pequeña escala y crecer una vez se alcancen los estándares de calidad y capacitación.

La panadería elaborará panes de alta calidad a un precio razonable, croissants y otras pastas, además de dulces, como brownies, galletas y pasteles. También venderá zumos frescos, tés y café, tostado todas las semanas. El primer año espera elaborar unas 90.000 unidades.

Serán 90.000 brownies, galletas y pasteles elaborados únicamente por mujeres. Aunque históricamente las saudíes han tenido muy pocas oportunidades laborales, en los últimos años se les ha permitido trabajar en sectores como el de la hostelería, que antes tenían vetado. Y Alyamani quiere contribuir a “empoderar a más mujeres ofreciéndoles las herramientas y la formación necesarias para poder trabajar”.

Ya ha solicitado la licencia de apertura y espera hacer un soft launch en septiembre y la inauguración oficial, a principios de 2020.

El abrupto mercado laboral saudí

No es la primera vez que regresa a Arabia Saudí. Tras licenciarse en dirección comercial y marketing en hostelería por el Glion Institute of Higher Education de Suiza y obtener un certificado básico en pastelería por Le Cordon Bleu de París, decidió volver a Arabia Saudí para iniciar su actividad en el sector de la alimentación desde cero. Sin embargo, su plan se vio frustrado por las estrictas leyes que limitan los empleos que las mujeres saudíes pueden realizar en las empresas.

Empezó entonces a trabajar en el departamento de marketing de Al Baik, una cadena de restaurantes de comida rápida de Yedá especializada en pollo frito y gambas. De los 5.500 empleados que tenía la empresa en aquel momento, solo tres eran mujeres, entre ellas dos hijas de los propietarios. “En realidad, a las mujeres sencillamente no se les permitía trabajar en el sector de la hostelería”, explica.

En los últimos años, Arabia Saudí ha introducido tímidas reformas socioeconómicas con el objetivo de preparar el país para el ocaso de la era del petróleo. Aunque el levantamiento de la prohibición de conducir a las mujeres recibió mucha atención mediática el año pasado, son igualmente importantes las recientes medidas para ampliar su presencia en el mercado laboral.

Se trata, en parte, de reformas que hacen de la necesidad virtud. Y es que, según datos oficiales, el desempleo entre las mujeres supera el 30%, mientras que entre los hombres no llega al 7%.

“He aprendido a hacer oír mi propia voz”

Tras pasar cinco años en Al Baik, Alyamani quiso crear su propio negocio, pero se dio cuenta de que no tenía las habilidades empresariales necesarias para conseguirlo: “No sabía todo lo que hace falta para emprender con éxito. Montar una empresa exige, entre otras cosas, una gran fortaleza mental”.

Pensó que un MBA sería su mejor apuesta, aunque al principio tuvo algunas dificultades. El programa de estudios le parecía difícil, pero en unos meses las cosas empezaron a mejorar: “El primer excelente que saqué fue en iniciativa emprendedora, así que supe que iba por buen camino”, recuerda.

El verano entre el primer y segundo año del MBA lo pasó trabajando por las mañanas en una fábrica de pan de París y asesorando por las tardes a un restaurante en expansión. Ambas experiencias terminaron por convencerla de su decisión de dedicarse a la pastelería tras graduarse.

En el IESE, Alyamani no solo ha adquirido las habilidades y el conocimiento que necesita para dirigir su propio negocio. Gracias al método del caso, enfocado en la discusión en el aula sobre situaciones reales, ha aprendido a expresar su propia opinión y a cuestionar la de otras personas: “El máster me ha enseñado a tener mi propia voz, hacerla oír y decir lo que pienso”.

“Miro a la persona que era y veo la que soy ahora y no me puedo sentir más feliz. Nunca en mi vida he estado ni me he sentido tan preparada,” concluye.