Prof. Soley: “Sin duda, existe financiación para la empresa”

Sesión del Programa de Continuidad del IESE

23/11/2010

"Sin duda, existe financiación", asegura Jorge Soley, profesor extraordinario de dirección financiera del IESE, quien dirige esta tarde la sesión del Programa de Continuidad "Pero, ¿existe financiación para mi empresa?" en el campus del IESE en Madrid. "La cifra de inversión en nuestro país que contabiliza el Banco de España es de 3,3 billones de euros. Así que hay dinero, lo que no significa que esté bien repartido".

El profesor Soley explica que la solución de la mayoría de problemas de financiación de la empresa a corto plazo reside en la banca transaccional: "En la relación banco-empresa es muy importante el tiempo y la confianza. Lógicamente, una empresa que no tenga ninguna relación con la entidad es difícil que consiga un crédito. En cambio, si empieza abriendo la cuenta corriente y sigue con productos que no impliquen un gran riesgo para el banco como el factoring, generará confianza y finalmente podrá acceder a la línea de crédito o al préstamo. En eso consiste la banca transaccional", señala.

Por otra parte, hay que tener en cuenta una serie de factores que aumentan las posibilidades de acceder al crédito: "Que se presente un proyecto razonable incluso en el peor de los escenarios; que se presente a entidades que conozcan la trayectoria de la empresa y, finalmente, que la empresa tenga una buena reputación crediticia". El profesor de dirección financiera subraya que "lo más importante es que se establezca una relación a largo plazo y que ambas entidades salgan beneficiadas de su relación".

Asimismo, afirma que "en la banca no hay fórmulas mágicas, y muy pocos milagros". Muchas veces un empresario no sabe cómo pedir un crédito, y en este caso "debe tener en cuenta tres puntos fundamentales que se evaluarán: quién lo quiere, para qué, y cómo piensa pagarlo".

Finalmente, el profesor Soley asegura que es crucial "contar con un buen gestor" y aconseja tener siempre en cualquier empresa "unos recursos propios mínimos" para evitar asumir un riesgo crediticio excesivo, sobre todo en el ámbito de las pequeñas empresas: "La época del apalancamiento se ha acabado".