Cuando la flexibilidad está en el ADN

ISS, Intercom y WorkMeter explican sus métodos de RFC

15/05/2013

Joan Pons, Antonio González-Barros, Joaquín Borrás y Nuria Chinchilla

“Vendemos como principal apuesta de valor el respeto, la inversión en las personas y el diálogo como herramienta para conseguir un compromiso con la empresa y el cliente, lo cual repercute en una productividad y una rentabilidad mayor”. Esta frase, pronunciada por Joaquín Borrás, presidente ejecutivo de ISS Facility Services, resume la filosofía de su empresa.

Borrás compartió el panel “La RFC (Responsabilidad Familiar Corporativa), apoyo a la familia desde la empresa” con Antonio González-Barros, presidente del Grupo Intercom, y Joan Pons, fundador y director general de WorkMeter, durante la celebración del Día Internacional de la Familia en el campus del IESE en Barcelona. El encuentro fue organizado el 14 de mayo por el Centro Internacional Trabajo y Familia (ICWF) del IESE, bajo el lema “Paternidad/Maternidad y Trabajo: Retos en el Siglo XXI”.

La profesora Nuria Chinchilla, directora del ICWF y moderadora del panel, preguntó a los ponentes cómo y por qué implantaron políticas de flexibilidad.

“En nuestro caso no fue algo planificado: simplemente somos pymes y lo llevábamos en nuestra forma de ser. ¿Por qué ser rígidos si no hay motivos aparentes para serlo? No veíamos lógico no ser flexibles: te pones en el sitio de las personas, y tratas a los demás como te gustaría que te trataran a ti”, argumentó González-Barros.

Joan Pons esgrimió tres motivos: “Las personas” y el respeto hacia ellas, la “mejora del rendimiento que supone” y un tercer motivo organizativo y social: “El trabajo no es un sitio, es una actitud”, y el objetivo debe ser buscar la proactividad del empleado.

Los tres ponentes coincidieron en que comenzaron a implantar políticas de flexibilidad de forma natural y espontánea, aunque finalmente la formalizaron. Antonio González-Barros enumeró algunas de las medidas que pusieron en práctica: bajas maternales o paternales prácticamente “a la carta”, preguntar los motivos por los que alguien hace demasiadas horas, ofrecer tardes libres para el cumpleaños de los hijos de los empleados o conceder la baja si un hijo se encuentra enfermo.

Sin embargo, admitió también errores durante el proceso: “A veces encontramos personas que creen que para cumplir sus objetivos deben eludir la flexibilidad laboral. Por ello, el error fue implantarla desde arriba, sin la opinión de toda la empresa ni la colaboración de todo el equipo. Da igual que sea bueno, y da igual que sea claro, hay personas que no opinan lo mismo”, reconoció.

En opinión de Joaquín Borrás, el diálogo con los empleados es crucial, preguntarles y tener en cuenta sus opiniones les ha servido para reforzar su compromiso con la empresa. Por su parte, Joan Pons explicó el principio del co-co que se desarrolla en WorkMeter: fomentar la confianza (del directivo hacia el empleado y viceversa) y la corresponsabilidad.

También existen frenos. En ocasiones, la propia empresa, como admitió González-Barros: “A veces somos muy flexibles, y a veces nos pasamos. No medir puede ser un problema, se puede ir de las manos”. Pero también hay frenos legales. Pons advirtió que hay camino por recorrer, lamentando que el gobierno facilite ayudas para formación y otras iniciativas, pero no por mejorar la flexibilidad.