“Debemos dar trascendencia a todo lo que hacemos”

El presidente de AYESA en las Global Leadership Series

28/10/2013

José Luis Manzanares

Cuando el ingeniero de caminos José Luis Manzanares Japón recaló en AYESA tenía 25 años. Corría el año 1966 y no era capaz de imaginar que aquella empresa que acababa de fundar se convertiría, décadas después, en una de las compañías de ingeniería más potentes de España y de Europa.

Manzanares, que desde 1975 ostenta la cátedra de Estructuras en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, compartió el 25 de octubre con los alumnos del EMBA en el campus del IESE en Madrid algunas de sus experiencias al frente de AYESA, una empresa que hoy cuenta con casi 3.000 empleados y está presente en 38 países. "Tengo mucha capacidad de ilusionarme con lo que la vida me trae en cada momento", admitió Manzanares durante su intervención en las Global Leadership Series.

El presidente de AYESA recordó sus inicios al frente de una compañía que comenzó su andadura en el sector de la ingeniería civil. Su equipo tardó seis meses en montar el primer proyecto, la presa de Cancho del Fresno (Cáceres). El primer año de actividad, la facturación fue nula. Fue una primera década de existencia "heroica" aunque, con mucho trabajo, la empresa comenzó a hacerse un hueco y un nombre en el mercado.

Los dos hitos del negocio

Mediados los años setenta, Manzanares obtuvo la cátedra, una circunstancia que ayudó mucho a que el negocio despegara de forma definitiva. Hasta que, en 1986, ocurrió "el primer gran milagro" en la vida de AYESA: la llegada de la Exposición Universal de Sevilla. El segundo hito en la historia de la empresa transcurrió diez años después, cuando los dos hijos de Manzanares, José Luis y Arancha, aterrizaron en el negocio.

Aquella "llegada de savia nueva" resultó fundamental para comprender el posterior éxito de una compañía que, poco a poco, ya había diversificado sus actividades. Además de infraestructuras como presas y puentes, AYESA se introdujo en servicios IT, autopistas y autovías, alta velocidad, control de fugas urbanos… Hasta que llegó 2001, el año de la expansión territorial del negocio. "Mi hijo me hizo ver la necesidad de salir de España, de expandirnos fuera del país, porque la obra civil tenía un límite y el modelo se estaba agotando", señaló.

AYESA comenzó entonces a abrir delegaciones y a diversificarse aún más. Además de en infraestructuras civiles y arquitectura, la empresa empezó a trabajar en ingeniería industrial, tecnología, consultoría, aeronáutica, smartsolutions… Siempre, eso sí, manteniendo el mismo ADN. "La brújula que nos ha guiado todos estos años ha sido la misma: nuestra pasión por escribir el mañana", expuso Manzanares. Diversificación e internacionalización, búsqueda de la suerte, trabajar por estar a la vanguardia y el rastreo continuo de conocimiento son algunos de los elementos que integran ese espíritu que guía a toda la compañía.

El invitado apeló a la responsabilidad de su empresa, en el sentido de tener la "obligación moral de estar al lado de quienes no tienen nada". "AYESA está obligada con el mundo y con la sociedad. Debemos dar trascendencia a todo lo que hacemos", insistió el directivo. En este línea, Manzanares destacó la importancia de velar por el bienestar de los empleados. "La persona es prioritaria y está por encima de los intereses del negocio", afirmó. "Queremos que nuestra gente se sienta como si fuera una familia", remachó.

Asimismo, apeló al rigor y a la calidad a la hora de trabajar, ya que "de nada sirve lo que hacemos si no somos los mejores". "Para nosotros, no vale todo a la hora de hacer negocios. Tenemos un código ético que cumplimos a rajatabla, y eso pasa por respetar una serie de reglas que siempre vamos a cumplir", concluyó.