Pensando en el mejor plan para su jubilación

Javier Estrada compara diversas estrategias de inversión

11/12/2014

Javier Estrada

Javier Estrada, Profesor de Dirección financiera del IESE / Foto: Paul Mac Manus

¿Cuándo tiene pensado jubilarse? ¿En 2030? Muy bien, pues su producto es un "Fondo 2030", el plan de jubilación más sencillo por el que optan muchos trabajadores.

Los fondos con fecha objetivo (target-date funds o TDF), también conocidos como fondos de ciclo de vida, dan pocas preocupaciones, ya que van reduciendo los riesgos a medida que se acerca el momento de jubilarse, así que se han popularizado como instrumentos de ahorro. Incluso se han convertido en la opción por defecto de muchos planes de pensiones impulsados por las empresas.

Estos fondos tienden a centrar la inversión inicial en acciones que, a medida que se acerca la jubilación, van sustituyendo por bonos. La premisa es que los inversores pueden asumir más riesgo cuando son jóvenes y tienen mucha vida laboral por delante, mientras que lo que interesa cuando se acercan a la jubilación es reducir la volatilidad y el riesgo.

Aunque esta estrategia parece razonable, al final tiende a ser poco rentable. Los fondos son muy agresivos al principio, cuando la cartera es menor, mientras que se vuelven sumamente conservadores cuando mayor es el volumen de activos.

El profesor del IESE Javier Estrada ha comparado el rendimiento de este tipo de fondos con otras diez estrategias de inversión alternativas en 19 países, con datos que cubren un periodo de 110 años. En el artículo "The Glidepath Illusion: An International Perspective", publicado en Journal of Portfolio Management, demuestra que el capital acumulado en el momento de la jubilación es mayor con estas estrategias que con un fondo de ciclo de vida.


Cuarenta años de ahorro

Estrada compara las estrategias tradicionales de los fondos de ciclo de vida con otras "opuestas", valorando riqueza acumulada, volatilidad y otros indicadores. En primer lugar, confronta el rendimiento de cinco fondos de ciclo de vida hipotéticos que empezaran con una gran inversión en acciones y después fueran sustituyéndolas por bonos a lo largo de un periodo de cuarenta años. En todos los casos analizados, las estrategias opuestas ofrecen una mayor rentabilidad que los fondos de ciclo de vida.

Además, el autor también evalúa otras tres estrategias que priman la inversión en acciones y dos estrategias "equilibradas" que mantienen a lo largo de los cuarenta años una inversión en acciones del cincuenta y del sesenta por ciento, respectivamente.

Los resultados de las estrategias opuestas, las que priman la inversión en acciones y las equilibradas fueron bastante similares, ofreciendo todas ellas una mayor rentabilidad que los fondos de ciclo de vida tradicionales. El autor añade que la rentabilidad de las estrategias alternativas fue superior incluso en tiempos de incertidumbre económica y señala que, pese a la volatilidad, las ganancias acumuladas a lo largo de todo el ciclo de vida de los fondos tienden a superar ampliamente las posibles pérdidas.

Si bien es cierto que las estrategias alternativas aumentan la incertidumbre de los inversores respecto al capital del que dispondrán en el momento de su jubilación, el autor recalca que la duda no es si van a salir ganando o perdiendo, sino "hasta qué punto se incrementará el capital acumulado con las estrategias alternativas".

"Al fin y al cabo, la clave de la controversia es qué entendemos por riesgo", concluye Estrada. "Puede que una estrategia conservadora procure menos sobresaltos, pero lo más probable es que rinda menos que otra más agresiva", con lo que el capital acumulado para la jubilación será menor.


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