En busca de un buen gobierno para el sector sanitario

Expertos internacionales piden transparencia y coordinación

24/03/2014

Pierre-Gerlier Forest

La mejora del sistema sanitario pasa por una mayor autonomía de gestión de las instituciones sanitarias, máxima transparencia y una rendición de las cuentas, tanto económicas como de asistencia al ciudadano. Así lo han defendido varios expertos del sector sanitario durante la jornada ‘La gobernanza en las instituciones de salud: cómo conseguir una prestación eficiente de servicios al ciudadano’, organizada por IESE y el Consorcio Social y de Salud de Cataluña (CSC).


Liderar y gobernar el cambio

El director del Instituto de Sanidad y Política Social de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore Pierre-Gerlier Forest, ha asegurado que el rendimiento de los hospitales aumentará si se mejora el liderazgo. En este sentido, ha apostado por escoger a profesionales que, además de experiencia universitaria, acrediten una conducta ética y que estén comprometidos y convencidos de que pueden mejorar el sistema. "La función de controlar no será tan importante en el futuro, lo que necesitamos es que los líderes se autoimpongan la conducta debida".

Por su parte, el profesor del IESE Jaume Ribera ha apuntado que la rendición de cuentas debe centrarse más en los resultados y no tanto en los procesos, por lo que se tiene que acompañar de una transformación de la organización de los centros hospitalarios. En esta línea, aboga por aumentar la autonomía de las diferentes áreas del hospital, para que puedan adaptar su trabajo a necesidades específicas, y por potenciar una gobernanza competente que las coordine para que trabajen como un todo.


El problema de la deuda

En los últimos años, la deuda del sector sanitario ha crecido hasta unos niveles insostenibles en la mayoría de países desarrollados. En el caso de Cataluña, el monto de la deuda asciende a los 56.000 millones de euros. "Es necesaria una reforma del sistema sanitario para adaptarnos al nuevo contexto económico y social, partiendo de un consenso entre todos los actores", ha asegurado Xavier Trias, alcalde de Barcelona, durante la jornada.

Canadá es un ejemplo de que no todas las carencias del sistema sanitario se puedan solventar con más dinero. El país aumentó durante unos años su presupuesto para sanidad en un 6% anual. En los primeros ejercicios se iniciaron muchos proyectos, pero en los años que siguieron no se pudieron poner en marcha de nuevos porque no se habían acabado los otros. "Se acabó dedicando el dinero a médicos y enfermeros, pero no a mejorar el sistema", explica Forest.


Más implicación del sector privado

El descenso de los fondos públicos ha impulsado la aparición de "organizaciones híbridas" en el sector de la salud, basadas en la colaboración público-privada. El profesor canadiense ha aplaudido este tipo de organizaciones, ya que ha afirmado que potencian el trabajo conjunto y la búsqueda de resultados.

En este sentido, el alcalde de Barcelona y ex Conseller de Sanidad catalán ha asegurado que esta gestión "empresarial" de los centros de salud a través de conciertos permite una gestión más ágil de los hospitales. Asimismo, ha apuntado la conveniencia de que la participación de actores privados se circunscriba a entidades "con vocación pública", que no se muevan por la obtención de beneficios sino por compromiso, para evitar que se pervierta el sistema.


Los retos del sistema catalán

El modelo sanitario catalán está considerado uno de los más eficientes del mundo, pero "el actual contexto socioeconómico ha creado dificultades de gestión, una reducción de recursos y un deterioro en las cuentas de explotación", afirma el presidente del Consorcio Social y de Salud de Cataluña, Manel Ferré.

Para mantener la calidad asistencial y seguir siendo un modelo de referencia mundial, las instituciones sanitarias catalanas deben ser más eficientes y acometer una reforma estructural. En palabras de José Augusto García, director general del CSC, "la transparencia, la rendición de cuentas y la delimitación de los roles són imprescindibles per hablar de gestión eficiente, de sostenibilidad y de buen servicio al ciudadano. Reformar la gobernanza no solo es urgente, sino positivo".