Cómo armonizar educación con empleo en España

Estudio del IRCO y Grupo Persona

26/11/2014

Armonizar educación con empleo en España

Foto: iStock

El 54% de desempleo juvenil en España, según los últimos datos del Eurostat, demuestra que algo falla en el mercado laboral. A los directivos les cuesta reclutar talento, falta espíritu emprendedor y parece evidente que existe un desajuste entre oferta y demanda.

Cada año se licencian 220.000 estudiantes en España, pero existen grandes lagunas en el desarrollo de aspectos como la comunicación, la competitividad o los idiomas, que suponen una seria desventaja a la hora de competir con universitarios procedentes de otros países.

Parte del problema radica, pues, en los desajustes entre el sistema educativo y el mercado laboral. Esta es la tesis que defiende el informe "Armonizar educación con empleo en España", elaborado por el Centro Internacional de Investigación de Organizaciones (IRCO) del IESE en colaboración con el Grupo Persona, y en el cual han participado casi cuarenta expertos y directivos.


Cambios en la escuela, la universidad y la empresa

Según los autores, es indispensable un cambio que afecte a toda la etapa formativa, desde los primeros años de escolarización hasta la universidad, esta última incluida. El informe propone una serie de recomendaciones para armonizar el sistema educativo español y las necesidades del mercado laboral.

En el ámbito de la escuela y la universidad:

  • adaptar el sistema educativo a la nueva coyuntura social y económica;
  • fomentar actitudes y aptitudes, sin descuidar la inteligencia emocional de los estudiantes ni las singularidades que los diferencian del resto;
  • potenciar la actitud emprendedora de los estudiantes;
  • proporcionar una orientación adecuada para que puedan y sepan tomar decisiones respecto a su futuro laboral;
  • reorganizar la oferta formativa;
  • trabajar no solo en el "saber qué" sino, sobre todo, en el "saber cómo" y "saber para";
  • revalorizar la Formación Profesional;
  • impulsar la colaboración de la empresa con las escuelas y universidades;
  • reducir la burocracia en la definición de los curriculos académicos;
  • permitir que los centros de estudios elijan a sus alumnos, y
  • modificar el sistema de elección del gobierno de las universidades.

En el ámbito de la empresa:

  • promover el reconocimiento de los logros y una actitud más ambiciosa entre los jóvenes;
  • esforzarse por seleccionar y promocionar el talento e incorporar el criterio competencial en la selección de jóvenes, por encima del funcional, y colaborar en el diálogo con la universidad para reducir el gap entre ambas instituciones;


En busca de las causas

El actual modelo educativo español, basado en resultados académicos y ajeno a las necesidades reales del mercado, provoca una elevada tasa de abandono escolar. Además, genera cada año miles de alumnos con carencias importantes en sus competencias y emociones: son incapaces de asumir el fracaso y muestran escasa iniciativa y actitud emprendedora.

Sin embargo, las empresas del siglo XXI buscan talento emprendedor, trabajadores con iniciativa que sepan defender sus argumentos. Quieren personas flexibles, con conocimientos, idiomas, ganas de aprender e integrarse en nuevos entornos inestables, que sepan automotivarse, dispuestas a residir en el extranjero y capaces de afrontar los cambios y encajar posibles tropiezos. El mercado requiere más personal equilibrado y maduro, ya que estas personas mejoran el compromiso, la productividad y la competitividad.

La escuela debe, pues, abandonar su modelo pizarra-silla basado en un aprendizaje teórico y estructurado, donde lo que importan son los resultados y no el proceso, y acercarse más a las necesidades de empleabilidad del mercado.


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