Convertir a los líderes en coaches

Un nuevo programa para desarrollar el liderazgo y el talento enseña a los directivos a sacar lo mejor de los millennials

07/12/2016 Múnich

IESE Campus in Munich
Distribuido en tres seminarios de dos días a lo largo de seis meses, el programa también tiene un formato muy práctico / Foto: David Adamson

Uno de cada dos empleados en Estados Unidos ha abandonado su trabajo a lo largo de su carrera profesional para escaparse de su jefe. En Alemania, la proporción es uno de cada cuatro. En efecto, los empleados de hoy en día tienen expectativas altas, y para retenerlos, los directivos han de jugar un papel importante. Ése es el principal motivo por el que el Prof. Matthias Ehrhardt, fundador de de la empresa de desarrollo de talentos Autoris, y el profesor del IESE Sebastian Reiche han diseñado un nuevo programa que se inaugura en el campus del IESE en Múnich el próximo mes de enero. Su nombre: "Leading Talent: Helping People Grow People".

“Es una proposición simple, pero potente”, explica el profesor. “A los millennials de hoy no se les garantiza estabilidad laboral. Y si los empresarios no les pueden ofrecer un puesto de trabajo seguro, entonces tendrán que ofrecer otras cosas para retenerlos, y éstas serán mantener y mejorar su capacidad de inserción laboral. Las empresas pueden enviar a su plantilla a cursos de formación, pero lo que será más efectivo aún será combinarlo con el desarrollo diario de su líder”.

En Alemania y en Estados Unidos, apenas un 30% de los empleados siente compromiso por su trabajo. El ‘factor personas’ es un reto enorme para las empresas. Y aunque el nuevo programa sin duda atraerá a un grupo muy internacional de participantes, también es especialmente importante para su país de origen. “En Alemania, la noción de liderazgo es completamente diferente”, apunta Reiche; “no importa tanto el líder, sino la dirección. Hay, por lo tanto, una mayor necesidad de centrarse en el desarrollo del liderazgo”.


Modular, global y práctico

Algo poco frecuente, este programa personalizado se imparte en tres seminarios de dos días a lo largo de seis meses. ¿El motivo? “Es importante espaciar los módulos, para que los directivos puedan marcharse a otro sitio, poner en práctica las herramientas y las técnicas, y regresar después con preguntas concretas”, asegura el director del programa.

Cada uno de los módulos abarca una faceta diferente del desarrollo del liderazgo, y también del desarrollo personal. “En el primero vemos la metodología y las herramientas”, explica Sebastian Reiche; “el segundo se centra en fomentar la capacidad innovadora mediante un enfoque basado en la mentalidad del diseño; y el tercero se fija en el talento en un contexto global. Este último módulo no está pensado únicamente para los líderes internacionales, puesto que las plantillas son cada día más multiculturales, y liderar esta diversidad tiene ciertas implicaciones”.

Los participantes recurrirán a las herramientas más avanzadas y a métodos de coachingmentoring y asesoramiento para aprender a escuchar mejor, a formular las preguntas pertinentes, y a dar respuestas efectivas. El Prof. Matthias Ehrhardt, facilitador del programa, utiliza un método de aprendizaje denominado "proceso ICON" (por sus siglas en inglés correspondientes a: Identificar, Crear, Optimizar y Nutrir). Este proceso sirve como herramienta para que los líderes alienten el compromiso y una relación fructífera entre la gente con la que trabajan.

Algo que también hace que este sea un programa diferente a los demás es sin duda su formato práctico: con gran frecuencia, los participantes se dividirán en pequeños grupos para poder aplicar los conocimientos adquiridos. Y naturalmente, el método del caso del IESE se utilizará a lo largo y ancho del programa.

El programa está dirigido a directores de departamentos de Recursos Humanos, pequeños y medianos empresarios, inversores de riesgo, gestores de capital riesgo, y emprendedores en general.


Beneficios más allá de los participantes

“Queremos ayudar a los líderes a convertirse en coaches, asegura Reiche. “A lo largo del programa, éstos desarrollan soluciones para que sus subordinados puedan desarrollarse a su vez. Necesitarán para ello una serie de herramientas, por ejemplo tests que evalúen la personalidad y las preferencias de aquellos a los que se está practicando el coaching. No es algo de resultado inmediato, más bien se trata de una inversión que a largo plazo tiene recompensas, pero que también exige un diálogo constante por parte de los directivos”.

Estas recompensas no se manifiestan únicamente en resultados en los empleados, sino que el coach también se beneficia del crecimiento de aquellos. “Cuando desarrollas y practicas coaching a los demás, tú también te estás desarrollando como líder”, revela Sebastian Reiche.

El profesor está convencido de que las enseñanzas del programa irán más allá de los participantes y de las personas que éstos tengan a su cargo. “Al presentar un enfoque de coaching como éste a los altos directivos, confiamos en que el enfoque se filtrará a sus subordinados directos, y así sucesivamente, por todas las relaciones de liderazgo de la empresa”.