La reforma pendiente del sistema español de pensiones

El modelo es insostenible, advierte el profesor Díaz Giménez

29/01/2016 Madrid

Javier Díaz Giménez

Para el profesor Javier Díaz Giménez, es necesaria una reforma profunda del sistema de pensiones que garantice su supervivencia / Foto: Edu Ferrer

España cuenta con un sistema público de pensiones “que está quebrado, desbordado por la realidad demográfica y que necesita urgentemente una reforma en profundidad” que garantice su supervivencia y distribuya mejor los costes. Este es el diagnóstico que el profesor Javier Díaz Giménez trazó en una sesión organizada por la Agrupación de Antiguos Alumnos del IESE en el campus de Madrid.

En su opinión, la rigidez del sistema de pensiones español y sus limitaciones lo hacen obsoleto. De nada sirven las distintas reformas que, desde hace tres décadas, han impulsado los distintos gobiernos. “Son meros parches y, además, malos. Es muy mala idea incentivar el ahorro complementario mediante incentivos fiscales. Aunque los políticos no lo quieran reconocer en público, el problema de las pensiones españolas no es coyuntural. Estamos ante un problema estructural, y cada año sus costes van a seguir subiendo inexorablemente porque cada vez hay más jubilados con una mayor esperanza de vida”, advirtió el profesor.

Para Díaz Giménez, la escasa flexibilidad del sistema actual (que, por ejemplo, no permite elegir la edad de jubilación), y la existencia de los mínimos y máximos de cotización explican, entre otros motivos, la crisis del modelo. Así, en 2014 el déficit para las pensiones contributivas se situó en 13.348 millones de euros.

Además, desde 2011 el fondo de reserva (la conocida como hucha de las pensiones) cae de forma continuada: solo en 2015 perdió 34.221 millones de euros, por lo que en 2020 puede quedarse sin capital. “Para colmo, el 100% de ese dinero está invertido en deuda pública española”, lamentó Díaz Giménez. Y las previsiones demográficas para los próximos años son preocupantes: en 2030, más de la mitad de los españoles será mayor de 50 años.


Mirando a Suecia

Una posible solución para enderezar esta situación pasa por rediseñar el actual sistema de reparto complementándolo con planes capitalizados, tal y como sucede en Suecia. En el país nórdico todos los contribuyentes cotizan al 16%, y dedican otro 2,5% de su cotización a contratar unos fondos de pensiones personales obligatorios, que son gestionados a través de una agencia estatal. “De esta manera tendríamos un sistema más contributivo ­-con una aportación del trabajador muy bien definida por ley y sin tope-, eficiente y solidario”, señaló el profesor. En este punto se mostró tajante: el ahorro complementario debería ser obligatorio.

Díaz Giménez también apuntó que la administración debe ser más transparente con el contribuyente, “de modo que éste pueda pensar con antelación su futuro financiero y sus previsiones de ahorro, de cara a la jubilación”. Y abogó porque el sistema de pensiones español “sea realmente universal y equitativo para todos los trabajadores”, ya que no tiene sentido la multitud de regímenes y excepciones que hoy existen.

“Es necesario abrir cuanto antes la discusión. El Pacto de Toledo la bloquea continuamente por los elevados costes políticos que tiene, por eso nadie se atreve a hacerlo”, concluyó Díaz Giménez.