Petróleo, emisiones y acceso a la energía marcan las nuevas reglas del juego

13 Encuentro del Sector Energético

11/02/2016 Madrid

Encuentros Sectoriales

(De izqda. a dcha.) Jesús Navarro, Deloitte ; Mariano Marzo, Universidad de Barcelona; Pedro Miró, Cepsa; y Juan Sancho Rof, Técnicas Reunidas Internacional / Foto: Javier Arias

“La caída meteórica” de los precios del petróleo –en torno a los 30 dólares el barril de Brent– “es insostenible”, no solo para el sector de los hidrocarburos, sino para el conjunto de la economía mundial.

Esta es una de las ideas que vertebró el debate del 13º Encuentro del Sector Energético –celebrado en Madrid y organizado por el IESE en colaboración con Deloitte–.

Junto a las incertidumbres económicas y geopolíticas surgidas por los bajos precios del crudo, en el encuentro también se discutieron cuestiones de fondo como el acceso universal a la energía y los retos de las economías mundiales para limitar las emisiones de carbono después de la Cumbre del Clima de París (COP21).

Mariano Marzo, catedrático de Estratigrafía y profesor de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo de la Universidad de Barcelona, apuntó que “por debajo de los 30 dólares sólo podrá cubrirse el 12% de la nueva producción prevista para 2020. Las inversiones necesarias requieren un precio del barril entre 60-70 dólares”.

En opinión de Marzo, los factores que explican una situación que compromete las inversiones futuras son precisamente el cambio en la política de la OPEP y un exceso de oferta en un momento de debilidad económica.


Un “crudo” camino para el petróleo

El mercado ya supera los 600 días sin una recuperación consistente de precios y ocho trimestres consecutivos de exceso de oferta, recordó Marzo. Y las previsiones apuntan a que la situación continuará a medio plazo, por lo que la recuperación de precios “será lenta”.

En este sentido, el experto se refirió a un informe de la Agencia Internacional de la Energía, según el cual, el barril no superará los 60 dólares hasta dentro de diez años. Por ese motivo, Marzo abogó por llevar a cabo una serie de cambios estructurales para redefinir un nuevo sistema de análisis económico de los precios.

El vicepresidente y consejero delegado de Cepsa, Pedro Miró, coincidió en que el sector “debe repensar” por qué se ha llegado a esta situación. El alto ejecutivo lamentó que este escenario de precios bajos haya supuesto la destrucción de 300.000 empleos en el sector, que afronta lo que él denominó un “trilema”: mantener los dividendos y el rating… y tocar los recursos.

En su opinión, en el futuro va a seguir habiendo una sobreoferta, y esta abundancia de stocks, tanto de crudo como de productos, puede generar “un problema importante a corto y medio plazo” en los balances empresariales.

Por su parte, el directivo de Técnicas Reunidas Internacionales, Juan Sancho Rof, se mostró convencido de que un petróleo a precios tan baratos puede suponer la imposición de una tasa al consumo de carburantes para su dedicación exclusiva al desarrollo de investigación o del cambio climático. “Parte de la financiación del incentivo vendrá del propio petróleo”, señaló.


COP21: El desafío de la descarbonización

La innovación y la investigación son la única manera de alcanzar los objetivos de reducción de emisiones de carbono, y de no llegar a los dos grados centígrados antes de final del siglo XXI, tal y como se acordó en la reciente Cumbre del Clima de París.

Pero conseguir las metas que refleja este histórico acuerdo no será fácil, tal y como advirtió el presidente ejecutivo de BP en España y Portugal, Luis Aires: “Empezamos un mix energético muy, muy intensivo en combustibles fósiles. Ahora el 86% de demanda de energía primaria se satisface con ese tipo de combustibles y sólo el 14% con hidroeléctrica, nuclear y renovables”.

Para Aires, es fundamental avanzar en la eficiencia energética, ya que la Agencia Internacional de la Energía estima que el 50% de la reducción de emisiones podría venir a través de esta vía.

Otro camino para reducir la contaminación es la sustitución del carbón por el gas natural, según Aires. “El 35% de las emisiones viene de la producción de electricidad y está asociado al uso intensivo del carbón”, mientras que el gas natural “emite el 50% de carbono que el carbón” para producir la misma cantidad de energía, sostuvo.

“Un cambio de un 1% en el mix de sustitución de carbón en la producción de electricidad sería equivalente a un aumento del 11% de energías renovables”, afirmó el presidente ejecutivo de BP.

Por su parte, el director asociado de Nera Economic Consulting, Jorge Sanz, explicó que los estudios más recientes de la Comisión Europea y la Agencia de Medio Ambiente apuntan a que está entre 20 y 30 dólares por tonelada de CO2, “y con el sistema actual estamos en 7 dólares”.

Una diferencia que se explica en que el actual diseño del mercado de emisiones “es tremendamente sensible al ciclo económico y al precio que decide quien pone las cantidades”.


Impuestos a las emisiones

Sanz aboga por migrar hacia una política que grave las emisiones por precios y que se aplicaría a través de impuestos. “Se podría empezar por unos impuestos a la generación eléctrica, el consumo de hidrocarburos y el del gas, por emitir CO2, SOX, NOX y aquellos gases que generan daño ambiental y que podemos cuantificar”, propuso. Es decir, que el consumidor pueda elegir qué tipo de energía consume y que si selecciona energías contaminantes, tenga que pagar un impuesto que internalice en la factura energética los costes de la emisión.

Valvanera Ulargui, directora general de la Oficina Española de Cambio Climático, reconoció que con el actual nivel de aportaciones económicas de todos los países que se han sumado a la nueva gobernanza climática adoptada en París, el objetivo de los dos grados aún es inalcanzable.

“Por eso es imprescindible empezar ya mismo a adoptar medidas. El coste de la reducción de emisiones en un 40% antes de 2030, tal y como se ha fijado la UE, es muy elevado, de ahí la urgencia a actuar cuanto antes”, concluyó Ulargui.


Energía asequible y sostenible

En su última Asamblea General, la ONU recogió expresamente que se debe “garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos”. Pero la realidad es que una de cada cinco personas no tiene acceso a electricidad, 3.000 millones de habitantes dependen de la biomasa tradicional para cocinar y para calentarse.

Por esto, la consejera externa de Acciona, Carmen Becerril, alentó a las autoridades públicas a que asuman el “acceso universal a la energía” como un reto prioritario. E insistió en la necesidad de crear las condiciones adecuadas para que la iniciativa privada pueda “desarrollar modelos de negocio que permitan llevar la electricidad de forma asequible hasta los más desfavorecidos”.