Estrategias electrizantes para democratizar las energías limpias

Emmanuel Lagarrigue, de Schneider Electric, expone las tendencias y estrategias de un sector en transformación

23/01/2017 Barcelona

Emmanuel Lagarrigue | IESE Business School
“Tenemos que pensar en la posibilidad de que surja una especie de Uber del sector eléctrico, que sitúe a los clientes en el puesto de mando”, asegura Emmanuel Lagarrigue, de Schneider Electric / Foto: Edu Ferrer

“Nosotros consideramos que el acceso a la electricidad es un derecho humano”, explicó Emmanuel Lagarrigue, vicepresidente ejecutivo y director de Estrategia de Schneider Electric, a una audiencia formada por estudiantes del MBA y del Executive MBA en el campus del IESE en Barcelona. “Por desgracia, este derecho aún no es universal, ni sostenible”.

Y no es sostenible, aclaró, porque la electricidad disponible hoy en día está generada, en su mayor medida, por combustibles fósiles contaminantes y cada vez más escasos. Mientras, 1.500 millones de personas no tienen acceso alguno a la energía eléctrica, y el que tienen otros 1.000 millones de personas es muy limitado, inestable, o sencillamente, inseguro.


Un incremento del 300% en eficiencia

Crear estrategias para un mundo en el que el consumo energético crece un 150% mientras las emisiones de carbono se reducen a la mitad, es una misión fundamental para la empresa que Lagarrigue describe como una “General Electric más pequeña y más cool”, y cuyo eslogan corporativo es Life Is On. “En la práctica, deberíamos triplicar nuestra eficiencia”, subrayó Lagarrigue.

Según él, “la estrategia podría considerarse un ejercicio de equilibrio entre los objetivos prácticos a corto plazo, y las visiones a largo plazo”. Este ejercicio tendrá que abordar los retos de las tres grandes tendencias en el mercado eléctrico, añadió:

  • una mayor demanda de electricidad,
  • la descarbonización, y el crecimiento de las energías renovables, y 
  • una mayor digitalización.

Naturalmente, las diferentes economías requerirán diferentes enfoques sobre el suministro eléctrico y su gestión. “Los gobiernos centrales de los países menos desarrollados podrían buscar mayores inversiones en su red nacional para poder suministrar electricidad a sus ciudadanos”, concede Lagarrigue.

“Al fin y al cabo,” añade, “eso funcionó en China, que ahora cuenta con uno de los sistemas eléctricos más seguros del mundo. Pero esa no tiene por qué ser la solución ideal para todos los países”.


El auge de las renovables

Tendremos un futuro en el que cada vez más personas podremos generar nuestra propia electricidad, asegura Lagarrigue. “En algunos lugares del mundo, ya es más barato hacerlo así que utilizar la electricidad de la red”, apuntó. “Y esta tendencia no hará más que continuar a medida que los costes de la energía solar se vayan reduciendo”.

Schneider se encuentra a la vanguardia de la colaboración con los hogares para que éstos se puedan conectar y aprovechar al máximo este recurso en auge, con sus sistemas de tecnología inverter y de gestión de la energía.

La electricidad que generan localmente placas solares, conversores de masa y otras fuentes renovables tienen mucho más sentido en comunidades aisladas. La opción opuesta sería invertir grandes sumas económicas para incorporar las comunidades a un sistema de red central, explica Lagarrigue.

De hecho, el planteamiento de Schneider en algunos países africanos ha sido el de eludir completamente el papel del gobierno y de sus infraestructuras centrales. En vez de ello, se centran en los llamados microemprendedores, que son ya una parte de la vida comunitaria diaria.

Un ejemplo serían los habitantes locales que se desplazan de pueblo en pueblo con una batería de coche para cargar teléfonos móviles. “No es lo ideal para que el teléfono tenga una larga vida útil, y por eso ofrecemos un kit que proporciona la corriente adecuada para la carga, más los conectores para los diferentes tipos de teléfono”.


Dispositivos más inteligentes

La digitalización del sistema eléctrico significa que incluso algo tan sencillo como la toma de corriente se convertirá en un dispositivo inteligente que almacenará y compartirá información muy valiosa.

Eso podría contribuir a considerables ahorros, ya que se optimizaría el uso de la electricidad, se garantizaría su disponibilidad mediante alertas por anticipado de posibles fallos del dispositivo, y se mejoraría la seguridad.

Dispositivos conectados como éstos también supondrían interesantes oportunidades de negocio potenciales para empresas como Schneider.

Además, la digitalización de la red también podría implicar lo que Lagarrigue describe como un mercado persona a persona en la electricidad, algo que supondría una enorme disrupción en el sistema centralizado actual.

Tenemos que pensar en la posibilidad de que surja una especie de Uber del sector eléctrico, que sitúe a los clientes en el puesto de mando”, sugirió. “La digitalización nos permitirá co-crear el futuro”.


Una estructura para fomentar la estrategia

Es la estructura organizativa de Schneider Electric la que, en parte, permite a Lagarrigue y a sus colegas desarrollar estrategias prospectivas y adaptadas a nivel local.

Los miembros del consejo están distribuidos por tres continentes, mientras que los directores nacionales están firmemente arraigados en sus territorios, y gozan de un gran nivel de autonomía. “Cuando estaba al cargo de Argentina, tan solo me reunía con mi jefe una o dos veces al año”, recuerda Lagarrigue.

Esta libertad para aprender y para tomar tus propias decisiones son las razones por las que Lagarrigue ya lleva dos décadas en Schneider, cuando en principio solo pensaba quedarse dos años. Y también es una de las muchas razones por las que cree que los MBA del IESE deberían considerar un puesto en la empresa.

Hemos tenido una muy buena experiencia con los MBA de la escuela en Schneider y siempre estamos interesados en incorporar a más”. Y con la imagen que presentó de cómo plantea la empresa su estrategia, a buen seguro que no faltarán candidatos.