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Hacia un ecosistema emprendedor formado por grandes empresas y ‘startups’

El IESE apoya el Tech Spirit Barcelona organizando debates sobre inversión corporativa e innovación

BarcelonaTechSpirit

Josemaria Siota (izq.), director ejecutivo del Entrepreneurship and Innovation Center del IESE, modera una sesión sobre inversión corporativa.

27 de febrero de 2020

¿Cómo pueden colaborar las grandes empresas que buscan la innovación con las startups que necesitan crecer?

Esta pregunta centró el debate que se celebró el pasado martes en el marco del Tech Spirit Barcelona, unas jornadas sobre emprendimiento e innovación organizadas por el ecosistema digital de la ciudad.

La cancelación a principios de mes del Mobile World Congress, uno de los congresos de tecnología y telecomunicaciones más importantes del mundo, por temor a la propagación del coronavirus fue un mazazo inesperado para Barcelona. Y doble, puesto que también fue cancelado el 4YFN, el congreso de startups que tiene lugar durante el MWC.

De ahí que la comunidad emprendedora de la ciudad decidiera movilizarse y aglutinar los encuentros, reuniones y conferencias que iban a producirse durante el MWC y el 4YFN en un nuevo evento, el Tech Spirit Barcelona. El IESE ha apoyado la iniciativa organizando debates y eventos de networking.

El debate del martes giró en torno al corporate venturing, la colaboración entre grandes empresas y startups. Moderados por Josemaria Siota, director de investigación del Entrepreneurship and Innovation Center del IESE, los panelistas hablaron sobre los obstáculos que frenan el emprendimiento y la innovación, así como sobre los mecanismos de financiación más habituales.

Según Laura Gil, directora de transformación digital de Damm, las grandes empresas “tienen que crear su propio ecosistema de innovación, un esfuerzo al que pueden contribuir todos los grupos de interés, incluidos los proveedores”. Por ello, insistió, se debe fomentar esa relación.

Pros y contras de las opciones de financiación

Los ponentes analizaron dos de las herramientas de financiación de que disponen las startups: la inversión corporativa y los fondos. Ambas tienen estrategias opuestas y, por tanto, sus pros y sus contras. Aunque la inversión a través de un fondo puede ser más táctica, la corporativa implica la colaboración directa entre empresa y startup, lo que se traduce en menos intermediarios y una relación de trabajo más estrecha.

“Una de las grandes ventajas de la inversión corporativa es que te permite acceder directamente al sector”, aseguró Paula Blázquez, de InnoCells, la plataforma de nuevas empresas digitales del Banco Sabadell. “En nuestro caso, como somos un banco, facilitamos el acceso directo al fintech”, añadió. De hecho, las startups se inclinan cada vez más por la inversión corporativa. Así, este año InnoCells ha triplicado el capital disponible para la inversión en startups.

En cualquier caso, la elección de un mecanismo u otro podría depender de la fase en la que se encuentre la startup, tal como señaló Pablo Moro, de Telefónica Ventures. Esta plataforma invierte en startups directamente o a través de una red de fondos líder en mercados clave. Su objetivo es forjar alianzas estratégicas alineadas con la estrategia global de la telco española.

“En las etapas iniciales, la financiación privada abre sus puertas de par en par. Pero en las maduras, cuando ya tienes un producto sólido, quizá la inversión corporativa sea la mejor opción”, puntualizó Moro.

A los inversores corporativos a veces se les critica por ser muy lentos. Pero no hay que meterlos a todos en el mismo saco, advirtió Moro: “No todas las grandes empresas son iguales. Algunas maximizan mejor el alcance de la marca, mientras que otras destacan por la exclusividad geográfica o por abrir un mercado determinado”. Es cierto, no obstante, que las grandes empresas tienen que reducir el número de pasos que llevan hasta el cliente final y mejorar los procesos para hacerlos más efectivos.

Patricia Pastor, de GoHub, la plataforma de innovación abierta de Global Omnium, añadió que las grandes empresas tal vez sean más lentas, pero también lo son los procesos tecnológicos. Una desventaja que compensan “con el impacto internacional, la solvencia y el apoyo que ofrecen”.

El influjo del Deep Tech

Los procesos tecnológicos lentos son consustanciales al Deep Tech, un tipo de startups de tecnología altamente especializada al que los panelistas dedicaron la tercera parte del debate.

Aunque los fondos Deep Tech están en pleno auge en todo el mundo, les ha costado mucho comercializar sus descubrimientos en Europa. Estas dificultades se deben, en parte, a que necesitan una gran inversión y un proceso de I+D más largo.

Pero, en opinión de Pastor, no son más que los típicos problemas de los comienzos. Su empresa ayuda a las Deep Tech a revolucionar sectores como la tecnología del agua, la industria 4.0 o las ciudades inteligentes. “El Deep Tech va a transformar las tecnologías y los mercados. Es la tendencia estrella”, vaticinó.

En el Tech Spirit Barcelona también han participado alumni del IESE como Timo Buetefisch (MBA ’04) (eCooltra), Carlota Pi (EMBA ’09) (Holaluz), Lucas Carné (MBA ’99) (Privalia) y Ana Maiques (AMP) (Neuroelectrics).