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¿Debemos ser optimistas ante la transición a las energías limpias?

El exministro de Industria Claudio Aranzadi y el fundador de BloombergNEF Michael Liebreich debaten en el encuentro “Energy Prospectives”

Michael Liebreich y el prof. Xavier Vives, en el 1er Encuentro Energy Prospectives

Michael Liebreich y el prof. Xavier Vives, en el 1er Encuentro Energy Prospectives Foto: Billy Gray

15 de Marzo de 2019

Toda la comunidad internacional comparte, con pocas pero notables excepciones, que se deben tomar medidas drásticas para combatir el cambio climático con energías limpias. Pero entre quienes tratan de dar con una solución persisten opiniones y grados de optimismo diferentes, como se ha puesto de manifiesto en el primer encuentro “Energy Prospectives”, organizado junto a la Fundación Naturgy, en el campus del IESE en Madrid.

Una de las conclusiones más importantes, y alentadoras, del encuentro es que los líderes del sector energético que apuestan por la sostenibilidad coinciden tanto en la gravedad de los problemas causados por las emisiones como en la urgencia de un cambio de rumbo. El evento puso el foco en la descarbonización, el proceso que tiene por objetivo impulsar energías con una huella de carbono más baja y, por tanto, capaces de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Según Claudio Aranzadi, exministro de Industria y Energía del Gobierno de España, se ha de concienciar a la sociedad de la necesidad de “pagar ahora” el coste de la descarbonización “para evitar los graves perjuicios que el cambio climático tendrá en nuestros hijos, nietos y bisnietos”.

Aranzadi sería considerado un realista por otros líderes del sector con una visión más idealista del coste-eficiencia de la descarbonización y, sobre todo, del ritmo al que podría cambiar el panorama del clima y la energía global. El exministro insistió en sus costes y en que aumentarán con el paso de tiempo. Dijo que la descarbonización “no va a salir gratis”, especialmente a medida que se acometa en países con huellas de carbono y actitudes políticas y empresariales divergentes respecto a la estrategia y las energías alternativas en las que se basa.

Michael Liebreich, experto en transición energética y movilidad y fundador de BloombergNEF, reconoció los retos del globalismo apuntados por Aranzadi. Pero, a pesar de esos obstáculos, observó que, en cuanto a la energía y el medio ambiente, el hecho indiscutible es que “todo el mundo tiene los mismos problemas”.

Ese denominador común debería llevar a una acción conjunta. ¿Pero cómo abordar esos problemas? ¿Y hasta qué punto deberíamos creernos o no que la transición a una economía descarbonizada será fácil y rápida?

Liebreich no es un cínico. “Para 2040 tendremos lo que llamo un mundo de tres terceras partes”, pronosticó. “Una tercera parte de la electricidad será eólica y solar, una tercera parte de los coches serán eléctricos y la economía será una tercera parte más eficiente en el consumo de energía”. Y eso seguirá sin ser suficiente. Más allá de este mundo de tres terceras partes, el experto abogó por un aumento de la sostenibilidad en la agricultura, el transporte y, lo que es aún más importante, la generación de calor.

Liebreich defendió un modelo descentralizado, por países y sectores, cuyos logros relativamente pequeños puedan ser reproducidos a mayor escala. Este método incremental ha sido todo un éxito en Reino Unido, por ejemplo, donde la cuota de carbón en la generación de electricidad ha pasado del 40% al 5% en tan solo seis años.

A lo que añadió que los rápidos avances tecnológicos, como la digitalización de la infraestructura, la mayor asequibilidad de la IA, la ubicuidad de los chips y sensores y la práctica gratuidad de las comunicaciones, pueden acelerar la transición a una economía descarbonizada.

Durante el debate entre Aranzadi, Liebreich y el profesor del IESE Xavier Vives, Aranzadi aseguró que no es un pesimista tecnológico, pero “las decisiones son increíblemente complejas y la posibilidad de equivocarse, elevada”. Son muchos los retos a los que nos enfrentamos y, por eso, “la respuesta tiene que ser centralizada”.

“Habrá costes, no lo niego”, contestó Liebreich. Pero, subrayó, el ritmo actual del cambio y las dificultades que plantea podrían ser positivos para la sostenibilidad. Y no solo gracias a las nuevas tecnologías, sino también al cambio de actitud de los reguladores, que están dispuestos a abordar cuestiones hasta ahora inimaginables, como las prácticas publicitarias y de tratamiento de datos de Facebook.

Diferencias de opinión aparte, al final del encuentro quedó claro que ambos, Aranzadi y Liebrich, estaban de acuerdo en que los costes de la descarbonización palidecen ante los costes sociales que tendría no hacer nada para combatir el cambio climático.