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Índice de Incertidumbre del IESE, el semáforo de tu estrategia empresarial
El Índice de Incertidumbre del IESE mide a diario el nivel de incertidumbre a partir de datos de 22 grandes economías; una herramienta clave para tomar decisiones.
Algunos acontecimientos –desde el referéndum del Brexit hasta la pandemia de COVID-19 o los aranceles que Donald Trump anunció el “Día de la Liberación” en abril de 2025– pueden desestabilizar los mercados financieros y convertir de golpe un entorno previsible en impredecible. Cuando la incertidumbre se dispara, planificar se vuelve mucho más difícil: las inversiones se aplazan, la contratación se frena y la confianza de consumidores y directivos se resiente.
Para medir y seguir de cerca la incertidumbre económica –y ayudar a las empresas a identificar cuándo pueden decidir con mayor seguridad– los profesores del IESE Roberto García-Castro y Miguel Ángel Ariño han creado el Índice de Incertidumbre del IESE, que calcula a diario el nivel global de incertidumbre. El índice se basa en los siguientes precios de cierre diario:
- Acciones nacionales
- Bonos gubernamentales nacionales a 10 años
- Tipo de cambio nacional
- Petróleo Brent
Los datos proceden de 22 grandes economías con información disponible y que, en conjunto, representan cerca del 80% del PIB mundial. Entre ellas, figuran Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Egipto, Francia, Alemania, Grecia, Israel, Italia, Japón, México, los Países Bajos, Polonia, Sudáfrica, Corea del Sur, España, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos.
Al comparar la evolución de estos países durante las últimas cuatro décadas, el índice revela picos nítidos en momentos de grandes acontecimientos globales, como la primera Guerra del Golfo, la crisis de las puntocom, el 11-S, la quiebra de Lehman Brothers, la crisis de deuda de la Eurozona, el Brexit o la invasión rusa de Ucrania.
Un patrón llamativo es que, tras un pico, los niveles de incertidumbre suelen caer con rapidez, incluso cuando la vida cotidiana sigue siendo caótica. Un buen ejemplo es el último año de la presidencia de Donald Trump: la incertidumbre mundial se disparó en abril de 2025 con el anuncio de los aranceles del “Día de la Liberación”, pero desde entonces ha ido descendiendo de forma sostenida. Algo similar ocurrió tras la invasión de Ucrania: el fuerte aumento de la incertidumbre –especialmente en economías cercanas como Polonia o Alemania– se ha moderado en gran medida.
“En parte, esto refleja la diferencia entre los titulares y la percepción del mercado”, señala Roberto García-Castro. “A menudo se da prioridad a las noticias más dramáticas, pero no siempre cuentan la historia tal como la ven quienes toman decisiones de inversión”.
Aunque un cambio repentino irrumpe como un shock, tras un tiempo de adaptación acaba convirtiéndose en la nueva normalidad. Los mercados se ajustan y, aunque la situación pueda seguir siendo complicada, ya no es la incertidumbre en sí misma la que marca el rumbo.
El valor diferencial del Índice de Incertidumbre del IESE respecto a otros índices
Existen otras métricas de incertidumbre, cada una con su propia metodología. El Índice de Incertidumbre Mundial (WUI) mide la frecuencia con la que aparece el término “incertidumbre” en los informes de Economist Intelligence Unit, lo que permite comparar muchos países a lo largo del tiempo. El Índice de Incertidumbre de la Política Económica (EPU) analiza cuántas veces los periódicos mencionan términos vinculados a economía, política e incertidumbre, centrando su atención en la incertidumbre derivada de decisiones políticas. El CBOE VIX, por su parte, refleja las expectativas de volatilidad del mercado bursátil en los próximos 30 días y se utiliza ampliamente como indicador de estrés financiero a corto plazo. Sin embargo, solo capta la incertidumbre estrictamente financiera, basada en opciones sobre precios de acciones.
El Índice de Incertidumbre del IESE amplía este enfoque incorporando señales procedentes de los mercados de bonos, los tipos de cambio y el precio del petróleo, lo que permite captar dimensiones como la incertidumbre política nacional, la geopolítica y la geoeconómica. El resultado es una medida que ofrece una lectura casi en tiempo real, comparable entre países, que cubre el vacío existente entre indicadores más lentos basados en texto –como el Índice de Incertidumbre Mundial– y métricas estrictamente financieras como el VIX.
Para ilustrar cómo distintos índices pueden ofrecer lecturas divergentes, a finales de noviembre de 2025 el VIX alcanzó un valor de 26 –lo bastante alto como para inquietar a los inversores– mientras que el índice del IESE permanecía en niveles bajos, alrededor de 70. El VIX reflejaba tensiones puramente financieras, pero la geoeconomía y la geopolítica seguían estables. Unas semanas más tarde, el propio VIX también volvió a señalar una menor incertidumbre.
¿Por qué es útil conocer el índice de incertidumbre?
Para quienes toman decisiones, el Índice de Incertidumbre del IESE actúa como una señal temprana de cambios en el entorno económico, ayudándoles a discernir cuándo este se vuelve más estable o volátil. Al actualizarse a diario y ofrecer medidas comparables entre países, permite a los directivos detectar giros rápidos en las condiciones del mercado, ajustar planes de inversión o contratación cuando la incertidumbre aumenta y comunicar estos cambios con claridad a consejos y equipos.
¿Cómo pueden aprovechar los directivos el Índice de Incertidumbre del IESE?
- Utiliza el nivel de incertidumbre para orientar tus decisiones. Un aumento pronunciado, ya sea global o regional, puede ser una señal para aplazar decisiones irreversibles de gran calado, como adquisiciones o inversiones de capital importantes.
- Compara la incertidumbre entre regiones. La incertidumbre suele sincronizarse entre economías muy interconectadas –como Estados Unidos y varias economías europeas–, pero mucho menos entre regiones con vínculos comerciales o financieros débiles, como Estados Unidos y China. Comprender estos patrones ayuda a anticipar efectos colaterales y a equilibrar tiempos y riesgos entre mercados.
- Informa al consejo con más seguridad. Mejora la comunicación interna utilizando referencias neutrales y basadas en datos para justificar ante consejos, inversores o equipos cuándo es oportuno pausar o avanzar.
- Combina distintos datos para obtener una visión más completa. Los directivos pueden complementar este índice con el VIX para lograr una lectura integral del riesgo global. Mientras que el VIX actúa como barómetro de la volatilidad bursátil, el índice del IESE amplía la perspectiva al incluir señales de exposición estratégica adicionales, como riesgos políticos y geopolíticos (cambios de régimen, tensiones entre estados) y riesgos geoeconómicos (restricciones comerciales, decisiones de grandes productores).
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