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Open Innovation Conference: nuevas oportunidades en la colaboración entre grandes empresas y startups

Un nuevo informe del IESE examina cómo las compañías establecidas pueden innovar más trabajando con emprendedores

La 9th Open Innovation Conference, celebrada en el campus de Madrid, ha sido co-organizada por el IESE, Acciona y Cardumen Capital. Foto: Javier Arias

28 de octubre de 2021

Las culturas son diferentes, el tamaño es diferente, los objetivos son diferentes y hasta los perfiles de sus directivos son muy distintos. Y, sin embargo, muchas startups y grandes empresas construyen juntas proyectos de éxito. ¿Cómo lo hacen?

La 9th Open Innovation Conference del IESE, un encuentro entre directivos expertos en innovación celebrado ayer en el nuevo campus del IESE en Madrid, ofreció una doble oportunidad a sus asistentes. Primero, sirvió para presentar un nuevo informe sobre corporate venturing basado en 95 entrevistas con líderes de innovación de empresas de cuatro continentes. Y, en segundo lugar, el acto contó con la participación de líderes de la industria organizados en dos paneles: uno de chief innovation officers y otro con expertos en innovación abierta y capital riesgo. El evento estaba organizado por el IESE junto con Acciona y Cardumen Capital.

El nuevo informe – elaborado también por el IESE, Acciona y Cardumen – aborda cómo los denominados “facilitadores” (centros de investigación, consultoras, aceleradoras, etc.) son cada vez más importantes para alcanzar el éxito en proyectos de corporate venturing. Estas entidades ayudan a mejorar la colaboración entre empresas establecidas y pequeños negocios emprendedores, reduciendo costes o accediendo a conocimiento independiente, nuevas oportunidades o sinergias de red.

Es fundamental identificar metas, valores y expectativas financieras

En los paneles participaron los Chief Innovation Officers de Acciona (Telmo Pérez), Banco Santander (Manuel Cantalapiedra), Mutua Madrileña (Carmen del Campo) y Decathlon España (Kiko León); la Global Head de Open Innovation de BBVA (Ainhoa Campo); la Managing Director de Telefónica Ventures (Guenia Gawendo); el Global Head of Innovation X de Airbus (Christian Lindener); y el General Partner de Cardumen Capital (Gonzalo Martínez de Azagra). Por parte del IESE, los moderadores fueron la profesora y directora académica de la conferencia Mª Julia Prats y Josemaría Siota, director ejecutivo del Entrepreneurship and Innovation Center.

Según los ponentes, la primera clave para una colaboración exitosa entre una empresa establecida y una startup es que ambas identifiquen cuáles son sus objetivos y qué valor pueden ofrecerse mutuamente. Kiko León recomendó “buscar la complementariedad, evitar los solapamientos y entender que la relación no va a ser puramente transaccional, porque aprender de los demás también es importantísimo”.

Carmen del Campo coincidió en que “colaborar con startups no solo es una inversión” y matizó que no esperan de ellas “un retorno financiero inmediato” y mucho menos “al mismo ritmo que una empresa grande”. Por ejemplo, advirtió, uno de los motivos por los que están apostando por la startup Singular Cover es que ha conseguido reducir el coste de adquisición de clientes de una forma fulminante.

Otra vía para favorecer una buena relación entre firmas pequeñas y empresas grandes es que estas últimas cuenten, desde el principio, con la total implicación de sus profesionales de negocio. En este sentido, Telmo Pérez aseguró que esta es una de las piezas fundamentales de la estrategia de Acciona, pero matizó que tiene ventajas e inconvenientes: “La ventaja es que agiliza el proceso y las pruebas piloto y que la corporación puede conocer desde un inicio a la startup y comprender lo que aporta”. La desventaja, siguió, “es que el negocio suele proponer, sobre todo, mejoras incrementales y no disruptivas”.

Tiempos y agilidad, también esenciales

También es importante que las empresas establecidas y las startups sean realistas sobre los tiempos y que las primeras nunca se cansen de agilizarlos y recortarlos. Manuel Cantalapiedra reconoció, en este sentido, que “los plazos que manejamos para tomar decisiones en las multinacionales, cuando las startups se encuentran en la fase semilla, pueden retrasarlas demasiado e incluso acabar con ellas”. Christian Lindener confirmó ese mismo punto taxativamente: “Ninguna startup puede esperar seis meses a que una gran empresa tome una decisión”.

Los negocios establecidos, si aspiran a tener éxito en su relación con una startup, también deben alinear lo que quieren con la forma de conseguirlo. En concreto, señaló Ainhoa Campo, “primero, debemos decidir qué necesitamos; en segundo lugar, hay que comprobar si contamos con el vehículo adecuado para conseguirlo; y finalmente, si es así, lo ponemos en marcha y si no, buscamos fuera un vehículo idóneo y el socio que mejor pueda ayudarnos a desarrollarlo”.

Todos los panelistas coincidieron en que los frutos de una colaboración óptima entre una empresa establecida y una startup pueden ser enormes. Gonzalo Martínez de Azagra destacó “el efecto catalizador para la startup, las oportunidades de joint marketing para ambas, la validación que supone para la startup el apoyo de una gran marca y las ventajas que implica a la hora de atraer nuevos inversores o de allanar una fusión o adquisición”.

A todo esto cabe añadir el valiosísimo aprendizaje que puede atesorar la empresa grande frente a sus competidores, el acceso a tecnología y talento de primer nivel de la startup y, por supuesto, la posibilidad de obtener un importante retorno financiero a medio plazo.