Noticias

¿Es posible trabajar, tener hijos y ser feliz?

El International Center for Work and Family del IESE debate sobre cómo conciliar la vida laboral y personal

Ponentes y participantes en la 8th International Conference of Work and Family. Foto: Roger Rovira

03 de Julio de 2019

Para tener una vida equilibrada y ser felices, los padres y madres trabajadores necesitan el apoyo tanto de las empresas como de los gobiernos.

Esta semana, el IESE acoge dos conferencias organizadas por el International Center for Work and Family: la 8th International Conference of Work and Family y la 2nd International Conference of Women and Leadership. Ambos eventos ponen el foco en la esquiva confluencia de trabajo, paternidad o maternidad y felicidad.

A ellos asisten académicos de diversos campos, desde la dirección de empresas, la filosofía y las ciencias sociales hasta el derecho y la regulación o el humanismo. También acuden autores interesados en las necesidades, motivaciones y deseos de los empleados.

El papel de los líderes es clave para ayudar a los empleados a tener una vida equilibrada y, de ese modo, ser felices. “Su comportamiento envía un mensaje potente porque indica qué es importante para la empresa”, asegura la profesora Mireia Las Heras, directora del Centro. “Si los líderes concilian su vida laboral y personal, los empleados lo interpretarán como un comportamiento aceptable, es decir, bien visto por la empresa”.

La importancia de las políticas públicas

Pero no solo es cuestión de que empleados y empresas se entiendan, sino también de que los gobiernos actúen. Varios ponentes han lamentado que, a diferencia de los países europeos, donde se han adoptado medidas de apoyo a la familia, en los Estados Unidos las políticas gubernamentales son más hostiles.

Para Danna Greenberg, coautora de Maternal Optimism: Forging Positive Paths Through Work and Motherhood, la falta de políticas de apoyo y las consecuencias de la maternidad para su carrera profesional abruman a las estadounidenses. Apenas tienen opciones y su percepción del hecho de ser una “madre trabajadora” es negativa.

“Trazar tu propio camino puede ser positivo. La idea de mi libro es contar cómo lo están haciendo otras mujeres a partir de sus circunstancias”, explica.

Según Caitlyn Collins, “Estados Unidos está fallando a las familias con sus políticas sociales”. En su investigación sobre las madres trabajadoras, Making Motherhood Work: How Women Manage Careers and Caregiving, analiza varios modelos europeos además del estadounidense.

Cuando fue a Suecia, por ejemplo, las mujeres se reían al escuchar la expresión “madre trabajadora” ya que allí ni existe como concepto. “Pues claro que trabajo, ¿qué voy a hacer si no?”, era la tónica general. Como pudo observar, las suecas están muy contentas con su sistema.

En cambio, una compatriota que había regresado al trabajo al poco de tener un hijo, le dijo resignada: “Mientras no muera nadie y no te despidan, está todo bien”.

“Es poner el listón muy bajo. No me interesa tanto la conciliación como la justicia. Se debe hacer mucho más a nivel político”, afirma Collins.

“La paternidad está en transición”

Los ponentes también hablaron sobre cómo ha cambiado el concepto de paternidad. Marc Grau i Grau, coautor de Elevating Fatherhood: Health, Organizations and Public Policies, alerta: “La paternidad está en transición, entendida como la brecha entre lo que los padres hacen y lo que querrían hacer. El riesgo es que esta transición se eternice”.

En opinión de Alexandra Macht, que también ha escrito sobre la paternidad, los hombres están intentando reconciliar, de algún modo, su lado alfa (control emocional y poder) con el amor paternal.

“Ha habido mucho énfasis en el amor romántico, en todas sus versiones, pero no tanto en el paternal, que puede definirse como ‘hacer’”, señala.

Hace falta más investigación

Todos los ponentes coincidieron en que es preciso investigar más sobre la interacción de hombres y mujeres de distintas culturas, razas y edades con las políticas de conciliación de empresas y gobiernos. También convendría estudiar cómo las relaciones del trabajo influyen en las familiares y viceversa. Según Greenberg, “como académicos, hemos de incidir más en la diversidad de edades y razas y en una investigación de las políticas de empresas y gobiernos que cubra todos los aspectos de la conciliación”.