Cinco claves para dirigir tu trayectoria profesional

Mireia Las Heras explica cómo mantener la empleabilidad

07/02/2014

Mireia Las Heras

Dirigir la propia trayectoria profesional, y más en tiempos de crisis, puede parecer una misión imposible. Y sin embargo es, precisamente, en los momentos de más cambios e incertidumbre cuando se hace más necesario trabajar --porque es un trabajo: requiere tiempo, esfuerzo y dedicación-- en mejorar nuestra propia empleabilidad.

Vivir sin saber en qué estaremos trabajando dentro de cinco o diez años, ni qué competencias se nos van a exigir, genera una lógica inquietud: sabemos que nuestro trabajo va a cambiar… pero no sabemos hacia dónde. ¿Qué hacer ante este panorama?

La profesora del IESE Mireia Las Heras propuso, en una de las sesiones de continuidad del Ciclo de Desarrollo Profesional, cinco claves para dirigir la trayectoria profesional en tiempos de crisis:

  1. Mejora tu conocimiento personal: reflexión
    Reseguir nuestros propios pasos profesionales y aprender de experiencias pasadas es un ejercicio sencillo y tremendamente útil, pero no siempre nos damos el tiempo para hacerlo.

    Evaluar, con la perspectiva que da el paso del tiempo, nuestras anteriores experiencias sirve para reflexionar sobre las competencias hemos ido desarrollando en las distintas posiciones ocupadas, y también para apreciar cómo nos han ayudado (o no) a sentirnos satisfechos profesional y personalmente. Lo ideal es completar ese proceso de autoconocimiento con la información que puedan ofrecernos otras personas sobre nuestras propias habilidades y competencias.

    Un buen ejercicio para empezar podría ser responder al cuestionario Evalúa tus competencias con IESE, que nos permite hacer una autoevaluación completa de nuestras distintas competencias: de mercado, interpersonales, intrapersonales y metacompetencias.

  2. Experimenta: pequeños pasos
    No se trata de dejarlo todo para lanzarse a la conquista de nuevos y desconocidos horizontes profesionales, pero sí de estar siempre abierto a explorar nuevas opciones que nos permitan crecer.

    Por ejemplo, a través del trabajo voluntario, de la colaboración con asociaciones e incluso descubriendo o potenciando nuestros hobbies. No ganamos un sueldo (al menos, a corto plazo) pero sí experiencia y autoconocimiento. Otra herramienta muy interesante para explorar opciones laborales son las entrevistas informativas. No son habituales en España, pero ayudan a tener un conocimiento mucho más preciso sobre lo que se necesita en un determinado puesto o sector, sobre las posibilidades reales que hay o sobre cuál es la mejor manera de encaminarse. Eso sí: como su propio nombre indica, son entrevistas a las que vamos para recibir información, no un puesto de trabajo. Así que nada de recurrir al "de paso, te dejo mi currículum".

  3. Cuida tu presencia online
    Pretendidamente o no, todos tenemos una identidad digital. Es sabido que la mayoría de los reclutadores rastrean la huella digital de sus candidatos. Así que mejor tomar al control de nuestra presencia digital y procurar que sea dinámica, operativa y, por supuesto, que esté actualizada. Según Mireia Las Heras, está absolutamente demostrado que "el peor método para buscar gente es el método tradicional del currículum y las entrevistas". De ahí la importancia de cuidar y potenciar la imagen que ofrecemos en la red. Tanto si optamos por mantener activos nuestros perfiles en Facebook o LinkedIn, como si nos lanzamos a hacer algún tipo de videocurrículum, lo importante es que nuestra huella digital refleje clara y fielmente nuestra propuesta de valor y que esté en consonancia con lo que se pretende conseguir.

  4. Flexibilidad
    En un entorno de cambios como el actual, la flexibilidad y la capacidad de adaptación son realmente indispensables. Constantemente aparecen nuevas categorías profesionales, inexistentes hasta hace poco (analista de Big Data, programador de aplicaciones, community manager…) y también nuevas necesidades en categorías que siempre han existido (por ejemplo, los servicios a personas mayores).

    La buena noticia es que la flexibilidad, la capacidad de aprender a aprender, es una metacompetencia que se puede aprender y desarrollar. ¿Cómo? Ejercitándola, saliendo de nuestra zona de confort explorándola con esos "experimentos con gaseosa" anteriormente citados.

    Además, hoy en día, las posibilidades de seguir aprendiendo (¡incluso a coste cero!) son prácticamente inagotables. Sitios web como Coursera o Lynda, por citar un par de ejemplos, ofrecen miles de cursos, la mayoría gratuitos, para seguir aprendiendo. Así que no hay excusa.

  5. Mejora tu capital social: relaciones de desarrollo
    Según Mireia Las Heras, "no encontramos trabajo a través de las personas que conocemos muchísimo, sino a través de las personas que los que conocemos muchísimo conocen".

    No solo es importante tejer una buena red de contactos y desarrollar el networking, sino también procurar que éste sea diverso. Si es demasiado endogámico, la información que obtengamos puede acabar siendo redundante o irrelevante. Dentro de esa red, también es esencial construir relaciones de desarrollo, aquellas que establecemos con ciertas personas de nuestro network que se toman la molestia, el tiempo y el esfuerzo de ayudarnos a desarrollar una serie de competencias y a seguir siendo empleables.

 

Leer más sobre trayectoria profesional en el número "Carrera: en busca de un camino mejor" de la revista IESE Insight.