IESE Insight
La divulgación frecuente de información financiera puede lastrar la innovación
Dependiendo del grado de inversión en I+D, la transparencia financiera puede sanear las finanzas o frenar la innovación.
La transparencia suele presentarse como un bien incuestionable: los reguladores la promueven, los inversores la exigen y los directivos la defienden como base de la confianza y la rendición de cuentas. Pero ¿ganar en transparencia puede implicar perder en otros aspectos? ¿Hasta qué punto conviene aumentar la transparencia?
Una práctica que está bajo escrutinio es la publicación trimestral de resultados. Estos informes ofrecen actualizaciones estandarizadas sobre el desempeño financiero de la empresa y mantienen a los inversores informados regularmente sobre los ingresos, los beneficios, el flujo de caja y la estrategia futura.
Algunos críticos sostienen que emitir estos informes de forma trimestral puede distorsionar las decisiones de inversión a largo plazo. Varios líderes, entre ellos Larry Fink, de BlackRock, y la exconsejera delegada de PepsiCo, Indra Nooyi, han advertido de que verse obligados a informar con tanta frecuencia fomenta un “capitalismo trimestral” que sacrifica el crecimiento sostenido en favor de resultados inmediatos.
La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) está estudiando pasar de informes trimestrales a informes semestrales. Por su parte, una investigación del profesor del IESE Giovanni Valentini, junto con Giacomo Marchesini y Raffaele Conti, apunta a que la transparencia puede actuar como un arma de doble filo según el grado de madurez de la I+D de la empresa.
Dos respuestas estratégicas ante la transparencia
Coincidiendo con el debate en Estados Unidos, los investigadores analizaron las empresas cotizadas en Europa entre 2003 y 2016. En ese período, la Directiva sobre Transparencia de la Unión Europea obligaba a las empresas a publicar sus resultados trimestralmente; en 2013, cuando los responsables de políticas expresaron su preocupación por el cortoplacismo, esta obligación se enmendó.
El estudio identifica dos respuestas estratégicas muy distintas por parte de las empresas ante el incremento de transparencia, en función de su nivel de innovación:
- Disciplina para los innovadores moderados. Las empresas con una inversión contenida en I+D tienden a beneficiarse de una mayor frecuencia en la presentación de resultados. Al tener más visibilidad sobre sus cifras, los directivos corrigen ineficiencias y recortan los llamados “proyectos zombi”, es decir, iniciativas sin perspectivas reales de éxito. Además, cuando los inversores disponen de información más clara, pueden asignar mejor los recursos, incluso aunque reduzcan el gasto total en I+D.
- Miopía para los líderes en innovación. En cambio, para las compañías que realizan una gran inversión en I+D, un exceso de transparencia puede volverse en su contra.
¿La razón? La publicación frecuente de resultados empuja a los equipos a asumir menos riesgos y a centrarse en mejoras incrementales de corto plazo, en lugar de apostar por ideas más audaces. La incertidumbre propia de la innovación radical –lenta y con alta probabilidad de fracaso– se percibe como un riesgo para el mercado. Para evitar reacciones negativas, los directivos tienden a refugiarse en terrenos más conocidos y previsibles. A largo plazo, esta dinámica puede erosionar el desempeño.
El estudio muestra, además, que los líderes en innovación que recortan su inversión en I+D son penalizados con el tiempo, mientras que los innovadores moderados que ajustan ese gasto para ganar eficiencia acaban siendo mejor valorados en el largo plazo.
Alinear transparencia con capacidad de innovación
Como hemos visto, en las empresas más innovadoras, la exposición constante puede acabar limitando su ambición. Por eso, necesitan proteger a sus equipos de la presión del corto plazo y explicar mejor al mercado la lógica de sus apuestas.
Una comunicación clara –que anticipe hacia dónde se dirige el esfuerzo y por qué las dificultades forman parte del proceso– permite mantener la libertad necesaria para seguir innovando.
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