IESE Insight
Planificar escenarios tras Venezuela, el unilateralismo de Estados Unidos y la erosión de la confianza
Utiliza el marco PLUTO del IESE para interpretar episodios como la captura de Maduro, con la que Trump ha inaugurado el año.
Por Mike Rosenberg
El 3 de enero de 2026, el aumento de las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela llegó a un punto crítico. El presidente Trump ordenó una operación militar que sacó del país al presidente Maduro y a su esposa, Cilia Flores, para que se enfrenten en Nueva York a cargos de narcotráfico.
Sus partidarios y muchos venezolanos en el exterior celebran su detención y la "liberación" del país, mientras que los críticos sostienen que la actuación equivale a un secuestro y a una violación del derecho internacional.
Sea cual sea la posición de cada uno, la intervención de Estados Unidos en Venezuela es otro signo de que el orden mundial en el que hemos vivido en los últimos 30 años está cambiando. Pero ¿qué implica para la actividad empresarial en la región y en el mundo entero?
En el IESE utilizamos el acrónimo PLUTO —polarizado, líquido, unilateral, tenso y omnirrelacional— para describir el momento que estamos viviendo. Las acciones de Trump en Venezuela han polarizado sin duda las opiniones en todo el mundo, con reacciones profundamente divididas tanto a nivel político como en la sociedad civil. Además, la situación es líquida, en el sentido de que evoluciona día a día. Una vez más, la administración Trump ha actuado de forma unilateral, aumentando aún más la tensión. Por último, se trata de una situación omnirrelacional, ya que intervienen múltiples actores e intereses: desde María Corina Machado y sus aliados hasta las compañías petroleras internacionales, pasando por Rusia y China.
¿Hay un gran "porqué" detrás de la captura de Maduro por parte de Trump?
Una de las preguntas que más se repiten —y que muchos nos hacemos— es por qué. ¿Por qué la Administración Trump decidió apartar a Maduro, y por qué ahora? ¿Por qué ha dejado a su partido en el poder? ¿Hay una estrategia detrás de todo esto o se trata simplemente de un impulso? ¿Es todo una cuestión de petróleo? Algunas de las preguntas que he escuchado estos días reflejan claramente la polarización que estamos viviendo. «¿Cómo puede alguien pensar que esto es algo negativo?», me preguntaba una persona venezolana.
Estos son algunos de los principales motivos que se están discutiendo y por qué creo que no explican el fondo del asunto.
- Petróleo. Estados Unidos tiene una larga historia de cambios de régimen en países con petróleo, y Trump ha afirmado que Estados Unidos planea controlar las ventas de crudo de Venezuela «de forma indefinida». Sin embargo, los precios del petróleo son bajos en este momento y la empresa estatal PDVSA funciona a apenas un tercio de la producción que llegó a tener. Reconstruir la producción requeriría tiempo y un coste enorme (las estimaciones oscilan entre 58.000 y 183.000 millones de dólares).
- Promoción de la democracia. La mejor explicación es que se trate del primer paso de una transición gradual en Venezuela, tal como sostiene la señora Machado. La idea sería que Estados Unidos obligue a la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, a desmantelar el régimen de forma ordenada y así evitar un escenario en el que sectores del ejército y los colectivos, los grupos armados leales al gobierno bolivariano, lancen una insurgencia contra un nuevo gobierno. Aunque parece que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, está pensando en esta línea, soy escéptico respecto a la motivación de Trump, sobre todo después de haber desdeñado a la señora Machado pese a su apoyo público.
- Asestar un golpe a China. Venezuela todavía debe a China unos 13.000 millones de dólares de los 60.000 millones que Pekín prestó a Hugo Chávez hace años, y China mantiene además una presencia muy activa en América Latina en general. No obstante, es ingenuo pensar que pueda ser expulsada de la región. Países como Brasil consideran esencial la asociación con China, y eso no va a cambiar solo porque Estados Unidos lo desee.
- Elecciones de mitad de mandato o ego. Pueden haber contribuido, pero no son una explicación suficiente por sí solas.
En realidad, todas estas razones suenan más a justificaciones a posteriori. La detención de Maduro puede no haber sido estratégica, sino impulsiva, desencadenada por la negativa de Maduro a colaborar con Estados Unidos o aceptar un exilio voluntario.
La imprevisibilidad puede ser la única conclusión clara, y eso sí afecta a la manera en que cada uno de nosotros puede abordar las decisiones empresariales de ahora en adelante.
Claves estratégicas en la era de la imprevisibilidad
Hay acciones concretas que puedes emprender en un mundo PLUTO para conocer mejor tus opciones y prepararte ante la incertidumbre:
- Deja de asumir que el futuro será lineal. En su lugar, considera múltiples escenarios.
- Utiliza la planificación de escenarios para las grandes inversiones. Analiza qué ocurriría si, por ejemplo, los aranceles se mantienen o desaparecen, o si se producen transiciones políticas rápidas, lentas, o no se producen.
- Desarrolla la resiliencia de la cadena de suministro, incluso aunque suponga un aumento de los costes.
- Procura reducir el riesgo tanto en el momento de entrada en un mercado como al plantear estrategias de friend-shoring o near-shoring, sin perder de vista que no ofrecen garantías absolutas.
- Apuesta por estrategias capaces de sobrevivir a choques como guerras comerciales, alianzas débiles o cambios de régimen.
- Céntrate en la sostenibilidad en sentido geopolítico: estrategias capaces de resistir la guerra, la fragmentación y la volatilidad. Se trata de ir más allá de la sostenibilidad financiera y ambiental, aunque ambas sigan siendo importantes.
¿Qué podemos esperar del orden mundial y de América Latina?
La crisis venezolana pone de relieve un orden mundial que ya estaba resquebrajándose. ¿Tomará China Taiwán? ¿Considerará Rusia una nueva expansión? ¿O será de nuevo Estados Unidos quien dé el siguiente paso, por ejemplo tomando Groenlandia?
La detención de Maduro evidencia hasta qué punto se han quebrado los precedentes y se ha erosionado la autoridad moral.
En América Latina, Cuba afronta una situación particularmente frágil tras el debilitamiento de su principal aliado. En otros países, la región se ve atrapada entre la influencia de Estados Unidos y las relaciones con China, que no abandonará fácilmente sus intereses. Los países latinoamericanos —ya acostumbrados a vaivenes políticos extremos— deberían anticipar mayores dosis de imprevisibilidad.
¿Y dónde queda Estados Unidos? Las elecciones de 2028 pueden cambiar quién ocupa la Casa Blanca, pero la confianza a nivel global ha sufrido un serio golpe. ¿Podrá Estados Unidos volver a generar confianza en ámbitos como el cambio climático, la geopolítica, la economía o los aranceles? Quien forme el próximo gobierno tendrá por delante un largo camino para reconstruir los anteriores niveles de confianza.
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