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Dando el volante al pasajero

Joinup, liderada por antiguos alumnos, incorpora la tecnología a los taxis corporativos

"Lo que tenemos ahora es un trabajo de cinco años de escuchar y escuchar", explica Elena Peyró, co-fundadora de Joinup. Foto: Edu Ferrer

19 de Septiembre de 2019

En el servicio de taxi corporativo Joinup, es el pasajero quien se sienta en el sitio del conductor.

“Escuchamos al cliente y el cliente te dice lo que quiere. Si sabes escucharle, te lo dice. Y todo lo que tenemos ahora es un trabajo de cinco años de escuchar, escuchar, escuchar…” explica Elena Peyró (PDD ’14), quien fundó Joinup hace siete años junto con Alberto López.

Ambos son ingenieros civiles que trabajaban en Ferrovial, gigante de las infraestructuras de transporte, pero con ilusiones de iniciar su propio negocio. “Siempre teníamos ganas de emprender. Joinup es nuestro primer proyecto empresarial, pero realmente no habíamos encontrado esa persona con la que lanzarnos a una aventura que nos daba mucho miedo. A mí me aterraba”, confiesa Peyró.

Juntos lanzaron un servicio de taxi-sharing a finales de 2012, pero pronto se dieron cuenta de que no disponían de la tecnología o los fondos suficientes para un proyecto B2C (business-to-consumer). Sin embargo, por el camino detectaron que había una sección del mercado de la movilidad – servicio de taxis para empresas – que se podía beneficiar de un incremento en la tecnología y la atención al cliente.

“Descubrimos que había un nicho abandonado: las empresas”, constata Peyró.

Así nació Joinup, que desde entonces ha recibido financiación de inversores líderes en España como Cabiedes & Partners y Big Sur Ventures, así como el apoyo del sector público por parte de entidades como la Empresa Nacional de Innovación (ENISA).

Uno de nuestros retos es conseguir que Joinup sea el mejor sitio del mundo para trabajar.

Ahora, Joinup brinda transporte rutinario a empresas, tal como viajes de empleados al aeropuerto o a reuniones, ofreciendo a la vez conveniencia y precios más bajos. También ofrece transportes en grupo a eventos – desde dos hasta 500 personas – con un rango de vehículos óptimo para diferentes necesidades.

Los beneficios de Joinup se han duplicado anualmente desde 2014, y este año esperan facturar hasta 12 millones de euros.

El camino del crecimiento

Este año, Joinup forma parte de WeGrow, un programa del IESE que conecta startups listas para expandirse con ejecutivos experimentados. A lo largo de un año, a través de reuniones personales y sesiones de mentoring, los ejecutivos establecen un rumbo para el crecimiento de sus empresas. En el caso de Joinup, los ejecutivos fueron Luís Badrinas, CEO de Barcelona Health Hub; y Gabriel Masfurroll, socio fundador de Wings 4 Business.

“Estás hablando con gente que sabe mucho, pero sabe mucho de personas. Y ellos han ido pasando por un montón de fases como empresarios pero también como personas”, reconoce Peyró. WeGrow está abierto a todas las empresas dirigidas por antiguos alumnos, y pronto iniciará su quinta edición.

El enfoque hacia las personas de Joinup empieza por el pasajero. Esto supone asegurar la calidad de los coches, el profesionalismo de los conductores y la disponibilidad del servicio de atención al cliente 24/7. Recientemente, Joinup ha lanzado un servicio de taxi de precio fijo en Madrid y Barcelona, respondiendo a la demanda de sus clientes.

Incluso sus planes de expansión están ligados al deseo del consumidor, lo que supone que su crecimiento puede ir más allá de las capitales y los núcleos de transporte habituales. “Es otra cosa que también ofrecemos al cliente: abrir ciudades, incluso internacionales, según necesidades” destaca Peyró.

Hoy en día la empresa cuenta con unos 20.000 vehículos, la mitad de ellos en España y la otra mitad en Francia.

Una cultura de transparencia, accesibilidad y pasión

Su enfoque hacia las personas se extiende a sus empleados. Actualmente, Joinup emplea a 50 personas, la mayoría de las cuales trabajan en Madrid. A diferencia de muchas startups, las mujeres conforman el 60% de la fuerza de trabajo de Joinup. “La diversidad es importantísima” subraya Peyró, no solo a nivel de género, sino también de edad y formación.

La empresa está trabajando en crear una cultura de trabajo basada en tres valores comunes: transparencia, accesibilidad y pasión, añade.

“Uno de nuestros retos es conseguir que Joinup sea el mejor sitio del mundo para trabajar”, confiesa Peyró.

Peyró completó un PDD en el IESE, y como alumni es elegible para formar parte del programa de mentoring WeGrow.