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Sin tregua: los nuevos retos del sistema bancario

Diez años después de la crisis, un informe insta a regular los nuevos actores digitales y la banca en la sombra

Presentación en Londres del nuevo informe del IESE, junto con el Centre for Economic Policy Research y Citi.

11 de Junio de 2019

Ha llovido mucho desde la gran crisis financiera. Una década después, la mayor amenaza a la que debe hacer frente el sistema bancario global no son las instituciones tradicionales, sino el rápido crecimiento de los actores digitales y la banca en la sombra.

“La banca en la sombra ha estado en el origen de muchas crisis”, aseguró el profesor del IESE Xavier Vives durante la presentación en Londres del informe Sound at Last? Assessing a Decade of Financial Regulation — The Future of Banking. “Para afrontar este problema, debemos pensar en la creación de un marco regulatorio flexible”.

Aunque en los últimos diez años se ha avanzado en la regulación y supervisión financieras, sigue sin haber un marco específico para la banca en la sombra y los nuevos competidores digitales.

“La tecnología está facilitando la entrada de muchos actores digitales, por lo que es perentorio pensar en la mejor manera de regular este fenómeno”, añadió Vives. El informe es el primero de una nueva serie que elaboran el IESE y el Centre for Economic Policy Research (CEPR) con el apoyo de Citi.

Según Patrick Bolton, profesor de la Universidad de Columbia y otro de los autores del estudio, de los diversos factores de riesgo que han identificado “el más importante y tal vez más urgente es el sector de la banca en la sombra: no está regulado y crece con brío. Otro sería la ciberseguridad”.

El informe señala que la crisis ha dejado unos bancos más fuertes y mejor capitalizados, mientras que los reguladores y supervisores han ganado peso y prestan una mayor atención al riesgo sistémico.

Pero las nuevas normas y los elevados costes de cumplimiento dificultan la entrada de nuevos actores, además de impulsar la concentración del sector, lo que podría agravar el problema de los bancos “demasiado grandes para caer”.

Otro de los legados de la crisis es el aumento del endeudamiento de las economías avanzadas, como muestra en particular el ratio de deuda soberana sobre el PIB. Además, los tipos de interés se encuentran en niveles muy bajos. Todo ello, junto con la disrupción digital, constituye un desafío formidable para el sector bancario.

Principales recomendaciones

El informe aborda tres aspectos importantes de la reforma regulatoria realizada tras la crisis: los requerimientos de capital, liquidez y apalancamiento del acuerdo Basilea III; los procedimientos de resolución para poner fin al riesgo sistémico de las entidades “demasiado grandes para caer”; y la ampliación de la función de los bancos centrales con un mandato en materia de estabilidad financiera.

También incluye un análisis exhaustivo del sector bancario y las reformas regulatorias que se han acometido tras la crisis. Estas son sus conclusiones más importantes:

  • La banca estrecha no es la “varita mágica” que resolverá la fragilidad del sistema. La fragilidad es inherente a la función principal de la banca, esto es, la emisión de préstamos y la canalización del ahorro a través de depósitos. Si se implementara la banca estrecha, la fragilidad resurgiría en las demás partes del sistema financiero.
  • La regulación prudencial debe adoptar un enfoque holístico y tener en cuenta las posibles interacciones entre los requerimientos de capital, liquidez y transparencia que establezca, así como las condiciones de competencia en el sector.
  • Los tests de estrés son muy útiles si están bien diseñados. Una lección importante de la zona euro es que solo son efectivos si existen mecanismos de respaldo al sistema bancario. Además, deben ser rigurosos, flexibles y no excesivamente transparentes.
  • Una consecuencia indeseada del endurecimiento de la regulación es la aparición de innovaciones desarrolladas precisamente para sortearla. Para garantizar la resiliencia del sistema financiero en un entorno de constante cambio, las autoridades necesitan un marco para monitorizar, evaluar, determinar, normalizar y supervisar las entidades que quedan fuera del perímetro de la regulación.
  • Los bancos centrales deben recuperar sus competencias de estabilidad financiera tradicionales, mejorar la rendición de cuentas y reforzar su legitimidad democrática.

Ver el informe completo en inglés aquí.