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Cinco retos que decidirán la supervivencia de los bancos españoles

Las entidades financieras de nuestro país tienen que superar una cadena de desafíos de los que dependerá su existencia a largo plazo

El 15 Encuentro del Sector Bancario, organizado esta semana en el campus del IESE en Madrid. Foto: Javier Arias

4 de diciembre de 2019

No se pueden retrasar ni un minuto. Los bancos tienen que aceptar el peligroso contexto que atraviesan, exprimir sus oportunidades y esquivar sus obstáculos. Justamente, el 15 Encuentro del Sector Bancario – organizado esta semana en el campus del IESE en Madrid – identificó los cinco retos que decidirán su supervivencia en la próxima década.

Y allí los abordaron Pablo Hernández de Cos, Gobernador del Banco de España; Onur Genç, Consejero Delegado de BBVA; José Antonio Álvarez, Consejero Delegado del Grupo Santander; Gonzalo Gortázar, Consejero Delegado de CaixaBank; José Sevilla, Consejero Delegado de Bankia; María José Gómez Yubero, Responsable de Resolución y Asuntos de Estabilidad Financiera de la CNMV; el presidente de EY España, Federico Linares; y los profesores del IESE Juan José Toribio, que fue el director académico del encuentro, Nuno Fernandes, Mireia Giné, Jorge Soley y José Luis Suárez.

El primer gran reto, como advirtió Hernández de Cos, es “la baja rentabilidad de los bancos”. Según él, las entidades financieras deberían mejorar su eficiencia, reducir el lastre de la morosidad, aumentar las comisiones sobre el margen bruto y seguir explorando la posibilidad de cerrar oficinas. Como recordó el prof. Fernandes, se pueden captar los mismos depósitos o más con menos sucursales a pie de calle. En parte por eso, afirmó, “su reducción no tiene vuelta atrás”.

Pablo Hernández de Cos, Gobernador del Banco de España.

Juan José Toribio, profesor del IESE.

El presidente de EY España, Federico Linares.

Onur Genç, Consejero Delegado de BBVA.

Nuno Fernandes, profesor del IESE.

José Sevilla, Consejero Delegado de Bankia.

Los tipos de interés bajísimos o negativos que impactan sobre el sector desde 2016 son otro de los grandes retos. Sevilla cree que estos también han afectado a la menor rentabilidad de los bancos. En su opinión, aunque los tipos bajos han tenido muchas ventajas, “en algún momento habrá que debatir en la eurozona si sus beneficios, cuando se aplican durante tanto tiempo, compensan los riesgos”. Y destacó, entre estos últimos, la erosión de la rentabilidad de los bancos, el desincentivo del ahorro a largo plazo y la posibilidad de que animen burbujas de activos. Este debate sobre los riesgos, recordó el directivo de Bankia, ya está abierto en países como Suecia.

Sevilla también señaló la regulación como otro de los grandes desafíos. En concreto, se refirió a la incertidumbre regulatoria sobre los nuevos requisitos de capital (lo que algunos llaman “Basilea IV”) y sobre la igualdad de trato que debe existir entre los grandes operadores tecnológicos que ofrezcan servicios financieros y los propios bancos. Justamente, el prof. Fernandes apuntó que el nuevo perfil móvil y digital de los consumidores (millennials) y las enormes chequeras del big tech favorecían a empresas como Google, Amazon, Alibaba o Facebook frente a la banca tradicional en su lucha por la hegemonía.

En ese sentido, Genç admitió que la tecnología y, en particular, la administración y recopilación digital de la información sobre los clientes era crucial para la supervivencia de entidades como BBVA. Por eso, advirtió: “O somos exitosos en la gestión del dato o, a largo plazo, no seremos”. Al mismo tiempo, señaló el camino a seguir.

La relación entre el cliente y su entidad “debe poder ser totalmente digital de extremo a extremo, es decir, sin que nadie le invite a pasarse por la sucursal para las cuestiones complicadas”. Reconoció, eso sí, que ni todos los clientes pueden ser digitales ni todos quieren operar siempre digitalmente. Existe, matizó, “una frontera natural”. Seguirán haciendo falta las oficinas y las personas pero, aunque no lo dijo expresamente, quedó claro que no tanto como hasta ahora. Según él, “los salarios y los inmuebles representan el 70% de los costes de BBVA”.

La mejorable reputación fue una asignatura pendiente en la que insistieron desde directivos como Sevilla o Linares hasta el prof. Toribio o el Gobernador del Banco de España. Había salido publicada esa misma mañana en El Confidencial la noticia de que el BCE les daba a casi todos los bancos españoles una puntuación baja en gobierno corporativo. Linares subrayó que “la sociedad debía percibir el valor que la banca le aporta”. Sevilla matizó que “si la sociedad no percibe que le somos útiles, los bancos no existiremos a largo plazo”. Por último, Toribio aseguró que “la banca no puede ser la víctima de cualquier ocurrencia política”. Mejorar la reputación sería fundamental para prevenir o limitar esas ocurrencias.