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Tres graduados del Executive MBA reinventan los viajes en autocar

BusUp, un proyecto nacido en las aulas del IESE, llevan la tecnología a un sector atascado

Àlex Canals, Eva Romagosa y Rui Stoffel, fundadores de BusUp Foto: Oriol Gil

04 de Marzo de 2019

Cuando Àlex Canals finalizó su Executive MBA, la empresa de autocares de su familia se encontraba en una encrucijada.

Al igual que sucedía con otras firmas del sector en España y otros países, las principales fuentes de ingresos de Autocares Canals –el transporte de trabajadores y de turistas– se estaban contrayendo. Mientras que los trabajadores se pasaban al coche debido a la creciente descentralización laboral, los turistas dejaban de lado los tours en autocar en busca de nuevas experiencias viajeras. “Nuestro mercado se estaba haciendo cada vez más pequeño”, admite Canals.

Todo indicaba que al transporte en autocar le esperaba el mismo destino que a la telefonía fija y las agencias de viajes, servicios que se habían visto sobrepasados por la tecnología y los cambios en los hábitos de consumo.

Canals compartió el siguiente dilema con unos compañeros del curso de estrategia empresarial que siguió en el IESE: ¿cómo garantizar el futuro del negocio familiar en un sector que menguaba por momentos?

Así comenzó una búsqueda de soluciones que tres años después cristalizó en BusUp Technologies, una empresa de bus sharing con sede en Barcelona. La fundaron, además de Canals, Eva Romagosa y el portugués Rui Stoffel, todos ellos graduados del Executive MBA del IESE en 2013.

Los tres emprendedores pensaron que, a pesar de la ralentización del sector, no todo el mundo tiene coche para ir al trabajo. Así, a las empresas ubicadas en las afueras de las ciudades, donde no hay transporte público o es escaso, a veces les cuesta atraer empleados. Además, no todos los fans de grupos musicales o clubes deportivos quieren desplazarse en coche a los conciertos o partidos, sobre todo cuando tienen lugar fuera de la ciudad.

Fue en esos viajes de media distancia donde los fundadores de BusUp vieron una oportunidad. “Lo que hacemos es agregar toda la demanda desagregada” explica Stoffel.

Si bien el bus sharing está creciendo en países como India y Estados Unidos, esta opción de transporte bajo demanda y basado en la colaboración colectiva apenas despega ahora en Europa.

¿Cómo funciona? Los usuarios de la web y la app introducen su punto de origen y destino y la plataforma de BusUp, mediante algoritmos de inteligencia artificial, genera la hora de recogida y la ruta. Asimismo, las empresas cliente pueden contratarla directamente para ofrecer a sus empleados una opción de transporte inteligente y sostenible. BusUp contacta con todos aquellos empleados interesados en su servicio y crea las rutas a partir de sus datos.

Un modelo de negocio opuesto al de Uber

En un momento en que las plataformas de Internet se enfrentan a los actores establecidos en sectores como el taxi y los hoteles, BusUp hace justo lo contrario: las empresas de autocares son la piedra angular de su modelo de negocio. BusUp no es propietaria de ningún autocar, sino que actúa de nexo entre los consumidores y los transportistas.

“Desarrollamos tecnologías que pueden ayudar a las empresas tradicionales del sector”, apunta Canals. Lo cierto es que les costaría mucho acometer por sí solas la transformación digital, añade Stoffel: “La tecnología es cara. Invertir dos, tres o cuatro millones de euros en una tecnología que tal vez no funcione no resulta fácil ni siquiera para una gran empresa”.

BusUp ha desarrollado su propia tecnología en los dos últimos años gracias en parte al millón de euros que recibió del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea. Romagosa, que tiene experiencia en la financiación de pymes, ha desempeñado un papel crucial a la hora de captar los fondos iniciales de la empresa.

BusUp acaba de cerrar con éxito una nueva ronda de financiación de 895.000 euros, en la cual el fondo de inversión Finaves del IESE ha participado con 212.000 euros. Otros inversores incluyen el Grupo Avant, que es una  compañía de buses de Barcelona (300.000 euros invertidos), el Grupo Acha, de autocares del País Vasco (212.000 euros) y numerosos business angels.

Objetivo para 2019: facturar tres millones de euros

Tras finalizar el desarrollo de su tecnología en diciembre del año pasado, BusUp se centra en atraer clientes para sus servicios principales: los grandes eventos de ocio, el transporte escolar y el de trabajadores. Según Stoffel, buscan zonas sin apenas transporte público, “porque allí donde abunda, no tenemos ninguna posibilidad”.

El primer cliente de la empresa, en julio de 2017, fue Canet Rock, un festival de verano que se celebra en la localidad barcelonesa de Canet de Mar. Desde entonces, BusUp ha expandido sus operaciones a otras ciudades de España, Lisboa y São Paulo. Hoy cuenta con unos 14.000 usuarios y crece a un ritmo de 2.000 usuarios al mes.

La empresa, que facturó unos 350.000 euros en la segunda mitad de 2018, espera llegar este año a los dos o tres millones de euros, repartidos más o menos a partes iguales entre los tres países donde opera.

Apoyados en su nueva ronda de financiación y el despliegue completo de su tecnología, los tres fundadores esperan cubrir las necesidades de transporte de cada vez más gente, así como contribuir a la movilidad sostenible.

A Romagosa lo que más le motiva son las historias de los usuarios de BusUp: “La mujer que te dice que antes no podía ir al trabajo y ahora sí puede. Los jóvenes que pueden estudiar”. Y entre esos usuarios, las mujeres son mayoría, del 75% en el caso de los eventos de ocio, un porcentaje que se explica por la necesidad de un transporte seguro y fiable.

“Podemos ayudar a reducir el tráfico y mejorar el medio ambiente”, cree Stoffel, que concibe el bus sharing como un medio de transporte más, igual que el taxi o el tren. Según cálculos de la empresa, cada autocar de uso compartido reemplaza a 33 vehículos privados.

Sin olvidar que se trata de una idea que nació en las aulas del IESE. “Hemos visto como nuestra idea se hacía realidad”, concluye Canals. “Ahora me gustaría verla implementada a gran escala”.