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Larga vida a las pensiones: reformas eficaces para un sistema equitativo
Cómo reformar las pensiones para que sean sostenibles, justas y políticamente viables en una Europa que envejece.
Las pensiones son uno de los pilares más sólidos del Estado del bienestar europeo. Sin embargo, su estabilidad se enfrenta a tres desafíos profundos: nacen menos niños, vivimos más años y los mercados laborales ya no garantizan carreras largas y continuas. Los sistemas actuales –diseñados para sociedades jóvenes, con empleo estable y contribuciones sostenidas– deben adaptarse a este nuevo entorno.
Para asegurar su sostenibilidad, algunos Estados, como Países Bajos –que lidera el Índice Global de Pensiones 2025 de Mercer y el CFA Institute– y Suecia –en la sexta posición– han introducido reformas que combinan disciplina fiscal, reglas transparentes y una comunicación clara con la ciudadanía. Sus avances demuestran que, además del diseño técnico, es imprescindible generar confianza en el sistema.
El ejemplo de Francia es ilustrativo. En octubre de 2025, el Gobierno suspendió una reforma –a todas luces imprescindible– que elevaba la edad de jubilación de 62 a 64 años, tras protestas multitudinarias y bloqueos parlamentarios. La lección es evidente: las reformas de los sistemas de pensiones no fracasan por motivos económicos, sino porque la sociedad no los percibe como justos.
Los factores que cuestionan la sostenibilidad de las pensiones
La sostenibilidad de las pensiones está condicionada por dos tendencias principales: los cambios demográficos y los cambios económicos.
- Envejecimiento. En las economías avanzadas –desde Europa hasta Norteamérica y Oceanía– la esperanza de vida ha aumentado, pero el número de cotizantes por cada pensionista ha disminuido. En el Reino Unido, la duración media de la jubilación ha pasado de 10,8 años en 1950 a 20 años en 2004. Además, el número de años trabajados por cada año de jubilación se ha reducido de 5 a 2,4. En países como Bélgica o Luxemburgo, esa ratio ya ronda 1,5. En el caso de España, la generación del baby boom está empezando a jubilarse. La cohorte más numerosa, nacida en 1977, cumplirá 67 años –que es la edad normal de jubilación– en 2044.
- Caída de la renta laboral. La renta laboral –la parte del PIB que proviene del trabajo y que sirve de base para calcular cotizaciones sociales– ha perdido peso en las últimas décadas. En España, en los años noventa representaba el 55% del PIB y en 2025 ronda el 50%. Las razones principales son la automatización y la digitalización, que concentran las rentas en el capital y reducen la participación del trabajo en la creación de valor. Y cuando disminuye la participación de los salarios en la renta, también disminuye la financiación del sistema de pensiones.
Frente a estas presiones demográficas y económicas, ¿qué papel desempeña la migración? La llegada de inmigrantes suficientemente cualificados permite ampliar la base de cotizantes, además de contribuir a compensar la baja natalidad y a financiar la longevidad, pero tal vez no sea la solución definitiva. Como señala el economista Joan Monràs, muchos jóvenes migrantes no se quedan en España de forma permanente o trabajan en condiciones irregulares, por lo que su aportación al sistema es limitada. En esta línea, se estima que en España –que es el país europeo que recibe más inmigrantes en términos netos–, a partir de 2029, la inmigración no será suficiente para evitar el descenso de la población en edad de trabajar, según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Por eso, una vez más, es tan necesaria una reforma estructural de las pensiones.
España, caso paradigmático en Europa
Las pensiones españolas se enfrentan a desafíos demográficos y económicos parecidos a los que tiene ante sí el resto del continente, pero cuenta con menos margen fiscal para afrontarlos.
del PIB español
podría destinarse a pensiones en 2050 si no se introducen ajustes, frente al 12,9% actual, uno de los niveles más altos de la Unión Europea.
Cinco reformas para conseguir la viabilidad y la sostenibilidad de las pensiones
Basándonos en los resultados de nuestras investigaciones y en múltiples simulaciones, Julián Díaz-Saavedra y yo proponemos cinco líneas de actuación para reformar las pensiones.
1. Aplicar mecanismos de ajuste automático
Los sistemas más estables son aquellos que incorporan reglas automáticas, es decir, mecanismos que ajustan el sistema sin depender de la agenda política o del gobierno de turno. Es esencial ligar las pensiones a indicadores objetivos, como la esperanza de vida o el equilibrio financiero del sistema. Países como Suecia, Italia o Letonia han demostrado que esos estabilizadores automáticos reducen la presión presupuestaria cuando la población envejece, aportan previsibilidad a los sistemas y evitan reformas improvisadas cada pocos años.
- ¿Qué corregir? La pensión inicial debería ajustarse en función de la esperanza de vida, y la revalorización de las pensiones debería hacerse teniendo en cuenta, además de la evolución del IPC, la de la situación financiera del sistema. Estas dos medidas se eliminaron del sistema español en la contrarreforma de 2021.
2. Combinar reparto con ahorro
Con menos trabajadores cotizando, depender únicamente del sistema de reparto es muy arriesgado. La mejor forma de diversificar estas fuentes de financiación de la jubilación es incluir un componente de ahorro individual obligatorio en el sistema público de pensiones. Avanzar hacia un modelo mixto, con reparto y capitalización a partes iguales, protegería el sistema español de los cambios demográficos y distribuiría mejor el esfuerzo entre las generaciones.
- Un modelo que seguir: Suecia destina una parte de las cotizaciones a cuentas personales administradas por el Estado y gestionadas por operadores privados. Su pensión Premium ha convertido a millones de trabajadores en capitalistas ahorradores e inversores.
3. Aumentar la equidad contributiva
En muchos países, la pensión se calcula sobre una parte limitada de las vidas laborales o sobre bases reguladoras que no tienen en cuenta las aportaciones reales a los sistemas. Eso favorece a quienes concentran salarios altos al final de su carrera y penaliza a quienes cotizan de forma constante a lo largo de sus vidas. Para reducir estas desigualdades, los derechos pensionables deberían calcularse tomando en consideración todos los euros cotizados, es decir, las cotizaciones efectivas realizadas durante toda la vida laboral de los trabajadores. El sistema sueco de Cuentas Nocionales de Aportación Definida aplica este principio con transparencia y aceptación social, vinculando de forma directa las aportaciones efectivas a los derechos adquiridos.
- La clave: suprimir el límite máximo de cotización manteniendo sin cambios la pensión máxima –como ocurre en el sistema sueco– también es esencial, ya que aumenta la recaudación y la progresividad del sistema sin afectar a las clases medias.
4. Separar las contingencias comunes
La sostenibilidad de las pensiones de jubilación exige claridad y transparencia contable. En el sistema español, muchos gastos financiados con las cotizaciones por contingencias comunes no tienen nada que ver con la jubilación –como la incapacidad, la maternidad o el ingreso mínimo vital–. Financiar estos gastos mediante cotizaciones que distinguieran entre la jubilación y otros seguros sociales o directamente con cargo a los presupuestos generales permitiría identificar con precisión cuáles están relacionados con la jubilación y cuáles son decisiones de política social. En realidad, independientemente de cómo se organicen, las pensiones son salarios diferidos y la parte de las cotizaciones que se usa para financiarlas es ahorro obligatorio para la jubilación.
- El dato: más de 22.000 millones de euros anuales corresponden a “gastos impropios”, según estimaciones de la AIReF española. Sacarlos del sistema contributivo mejoraría la rendición de cuentas sin aumentar el gasto total del sistema.
5. Asegurar la viabilidad política de las reformas
Las reformas fallan más por rechazo social que por falta de solvencia técnica. Los gobiernos que han intentado sacar adelante reformas que no tienen en cuenta los intereses de las personas afectadas –como Francia en 2025 o Polonia, Croacia y Alemania en el pasado– terminaron retractándose ante las protestas ciudadanas. Para evitar este rechazo se deben diseñar mecanismos de compensación temporal.
- La clave: complementar las reformas con transferencias, financiadas con deuda pública o incentivos fiscales, para los más perjudicados –que suelen ser jóvenes con cotizaciones elevadas– favorece la aceptación social de las reformas y reduce el coste político de llevarlas a cabo.
El momento de actuar
Aún estamos a tiempo de adaptar los sistemas de pensiones antes de que el envejecimiento los desborde por completo. El objetivo no es gastar menos, sino gastar mejor: construir reglas estables, transparentes y justas que distribuyan el coste de las pensiones de forma equilibrada.
Estas reformas deben ir acompañadas de educación financiera que ayude a la ciudadanía a entender cómo se financian las pensiones, qué derechos generan las cotizaciones y qué decisiones personales mejoran el bienestar futuro de los trabajadores.
Si actuamos con responsabilidad y visión, las pensiones seguirán siendo un pacto sostenible entre las generaciones y dejarán de ser un foco de división y conflictos sociales.
Gráfico | La jubilación, a revisión
Según el Índice Global de Pensiones 2025 de Mercer y el CFA Institute, la calidad de los sistemas de pensiones depende de tres características: adecuación, sostenibilidad e integridad. Son las mismas que Javier Díaz-Giménez y Julián Díaz-Saavedra identifican en sus investigaciones como palancas clave de las reformas del sistema sanitario español.
A continuación, comentamos las soluciones adoptadas en distintos países para reforzar cada una de estas tres características y garantizar la viabilidad de sus sistemas de pensiones en el largo plazo.
+INFO:
“Public pension reforms: financial and political sustainability”, de Javier Díaz-Giménez y Julián Díaz-Saavedra, European Economic Review (2025).
“Factor income shares and pension sustainability: a primer”, de Javier Díaz-Giménez y Julián Díaz-Saavedra (2025).
En el vídeo de IESEconomics “Pensions under stress”, Javier Díaz-Giménez analiza la crisis de las pensiones y cómo se puede abordar.
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Por qué la reforma de las pensiones españolas es insostenible
Este artículo forma parte de la revista IESE Business School Insight núm. 171 (enero-abril 2026).
