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La Inteligencia Artificial, protagonista de la Global Alumni Reunion 2022

El evento de Múnich analiza el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en las personas, las organizaciones, los mercados y la geopolítica

Darío Gil, vicepresidente sénior y jefe de investigación de IBM, ha sido ponente en la Global Alumni Reunion 2022 en Múnich.

10 de octubre de 2022

La Global Alumni Reunion 2022 del IESE ha llegado a su fin, un evento de tres días que ha explorado cómo la inteligencia artificial está cambiando las personas, las organizaciones, los mercados y la geopolítica, y generando, en este camino, grandes desafíos éticos.

El evento de este año, que ha tenido lugar en Múnich y ha contado con 2.000 personas registradas en presencial y online, se ha centrado en cómo la inteligencia artificial entra en una nueva fase para las empresas. Si bien durante gran parte de su historia, la IA no cumplió con sus expectativas, ahora sí está comenzando a cobrar mucha importancia. Pero, debido a que sus aplicaciones son tantas y tan diversas, sus implicaciones también lo son.

Haciéndose eco del tema de la reunión de este año -“Inteligencia Artificial: usar su poder para hacer el bien”- el director general del IESE Franz Heukamp, ha hecho un llamamiento a ejercer un liderazgo ético con esta tecnología emergente: “Hay poder y hay cosas buenas y necesitan ir de la mano”, ha dicho.

La IA impacta en las personas en el trabajo y en el hogar

La inteligencia artificial tendrá una influencia cada vez mayor en las personas tanto en su vida privada como profesional. Por un lado como clientes cuyos datos se recopilan y por el otro, como empleados que trabajan en empresas basadas en datos.

Los datos son lo que alimenta la IA y la mayor parte de esos datos provienen de los clientes, lo que plantea inmediatamente problemas de privacidad. Es crucial que las empresas se aseguren de que se respeta la privacidad y también que trabajan en áreas como la confianza, la equidad, la transparencia y la explicabilidad. “Las nuevas tecnologías solo pueden establecerse a largo plazo si se confía en ellas”, ha comentado Judith Gerlach, Ministra de Asuntos Digitales del Estado de Baviera.

En el ámbito profesional, la IA puede cambiar los trabajos que las personas hacen y no hacen, y también cómo hacen los trabajos que siguen existiendo. Los empleados, especialmente los trabajadores que se encuentran a mitad o al final de su carrera, deben mejorar sus habilidades o corren el riesgo de quedarse atrás. “Si cambian los procesos de trabajo, también cambia la naturaleza de las tareas humanas y las habilidades necesarias para esas tareas”, ha afirmado el profesor Sampsa Samila. Samila es director de la Iniciativa sobre Inteligencia Artificial y el Futuro de la Gestión del IESE. Los profesores Javier Zamora y Mireia Giné han sido los directores académicos de la GAR.

Las habilidades cambiantes también se trasladan a los directivos, quienes deben comprender la IA sin ser necesariamente genios tecnológicos. “Al igual que muchas otras cosas, deben aprender constantemente sobre tecnologías, siendo la IA una de ellas”, ha comentado el director de tecnología de SAP, Juergen Mueller. Pero va más allá de las competencias tecnológicas. “Necesitan habilidades y datos y luego quizás algo en lo que no pensarían: creatividad. Deben ser lo suficientemente creativos para desafiar los procesos existentes”.

Para las empresas, dar pequeños pasos con un gran potencial

Para Darío Gil, vicepresidente sénior y jefe de investigación de IBM, la IA ahora ha entrado en una fase que la hace más accesible para más empresas. Si los primeros adaptadores tuvieron que asumir la difícil tarea de recopilar, etiquetar y limpiar conjuntos de datos masivos, las empresas ahora pueden usar modelos básicos, que son algoritmos que ya han sido entrenados previamente.

Pero las empresas no necesitan sentir que tienen que revisar sus modelos comerciales para adaptar la IA. En cambio, pueden incorporarla en procesos específicos y construirla a partir de ahí.

Gil ve dos áreas inmediatas en las que las empresas pueden utilizar la IA: atención al cliente y gestión de IT. “Lo que ahora es posible con la IA en la atención al cliente ya está tan probado que es una cuestión de escala y difusión”, ha concluido Gil.

Philippe Sahli, cofundador y director ejecutivo de Yokoy, ha discutido cómo la IA resuelve pequeños pasos de procesos más grandes. Yokoy usa IA en cuentas por pagar: analiza documentos financieros y decide qué tipo de documento es, quitándole esa tarea a los trabajadores humanos. “Para nosotros, la IA resuelve partes pequeñas a lo largo de la cadena de valor”.

Florian Deter, director gerente de Microsoft Alemania, ha coincidido: “Comienza poco a poco, observa cuál es su poder, y accede a las plataformas existentes como Microsoft”.

Nazim Cetin, director general de Allianz X, se ha mostrado algo escéptico ante las elevadas afirmaciones sobre el alcance de la IA, que él ve más como algoritmos y aprendizaje automático que como verdadera inteligencia. “Si hablas de inteligencia artificial, pregunto: ¿Qué es la inteligencia?”

El uso de la IA, por supuesto, se ve muy diferente en una empresa como Volkswagen y Porsche, cuyo director ejecutivo, Oliver Blume, ha intervenido en la cena del jueves. Blume ha explicado que Porsche usa IA predictiva para anticipar el mantenimiento, las ventas y las necesidades de los clientes, incluso se utiliza para la planificación del uso de alimentos en las cocinas de la empresa para evitar el desperdicio.

La empresa también está experimentando con IA en vehículos de conducción autónoma, donde ve muchas aplicaciones prácticas, como la carga y el mantenimiento autónomos.

Mercados, geopolítica e inteligencia artificial entrelazados

La tecnología ahora también forma parte del panorama geopolítico. Algunas empresas tecnológicas se valoran por encima del PIB de muchos países, lo que les otorga una enorme influencia. Los países que más invierten en IA (Estados Unidos y China son los primeros entre ellos) tienen una relación polémica. Y tecnologías como la IA pueden utilizarse como herramienta política.

Como ilustra una controversia reciente en torno al dominio de Taiwán en el mercado de los microchips, la tecnología, los mercados y la política están entrelazados de una manera muy confusa. Para María Marced, presidenta de TSMC Europa, la industria de los semiconductores seguirá siendo así, ya que ningún país o región puede hacerlo solo. “La colaboración geopolítica va a ser crucial”, ha dicho. Sin embargo, ve un modelo híbrido para la fabricación, donde algunos elementos son locales y otros internacionales.

Hay mucho en juego, ha señalado el profesor Llewelleyn D. W. Thomas: “La IA no es solo una tecnología. La IA tiene la capacidad de moldear profundamente el desarrollo económico. Tiene la capacidad de moldear profundamente la naturaleza de los derechos humanos. Tiene la capacidad de ser profundamente disruptiva”.