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El Opus Dei es una prelatura personal de la Iglesia católica fundada por San Josemaría Escrivá de Balaguer. Su misión consiste en difundir el mensaje de que el trabajo y las circunstancias ordinarias son ocasión de encuentro con Dios, de servicio a los demás y de mejora de la sociedad.
Forman parte del Opus Dei más de 80.000 personas de los cinco continentes. La sede -con la iglesia prelaticia- se encuentra en Roma. Las explicaciones que figuran a continuación están extraídas de la publicación escrita por Beat Müller y titulada "Datos informativos sobre el Opus Dei " (Mayo 2000).
El Concilio Vaticano II recordó que todos los bautizados están llamados a seguir a Jesucristo, a vivir y dar a conocer el Evangelio. La finalidad del Opus Dei es contribuir a esa misión evangelizadora de la Iglesia, promoviendo entre fieles cristianos de toda condición una vida plenamente coherente con la fe en las circunstancias ordinarias de la existencia humana.
Para alcanzar ese fin, el Opus Dei colabora con las iglesias locales, ofreciendo medios de formación cristiana (clases, retiros, atención sacerdotal) a sus propios fieles y también a muchas otras personas que lo solicitan.
A través de esa atención pastoral se estimula a llevar a la práctica las enseñanzas del Evangelio, mediante el ejercicio de las virtudes cristianas y la santificación del trabajo. Santificar el trabajo significa, para los fieles de la prelatura, trabajar según el espíritu de Jesucristo: realizar la propia tarea con perfección, para dar gloria a Dios y para servir a los demás, haciendo presente el espíritu del Evangelio en todas las actividades y realidades temporales.
Los fieles de la prelatura realizan personalmente su tarea evangelizadora en los distintos ámbitos de la sociedad en los que se desenvuelven. En consecuencia, la labor que llevan a cabo no se limita a un campo específico, como la educación, la atención a enfermos o la ayuda a discapacitados. La prelatura se propone recordar que todos los cristianos, sea cual sea la actividad secular a la que se dediquen, han de cooperar a solucionar cristianamente los problemas de la sociedad y deben dar testimonio constante de su fe.
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